Yo opino
Créditos: El Mostrador.
La pregunta por la natalidad: ¿Es posible soñar hoy?
Si los hijos son proyección de deseo y de futuro de quienes pudiesen desear ser madres o padres, cabe entonces preguntarse por el futuro que es posible de pensar ante la problemática de la baja natalidad.
Actualmente, la baja de natalidad en Chile ha generado un impacto tal que han surgido muchas opiniones en distintas plataformas comunicacionales, académicas y/o políticas, las cuales en su mayoría orientan sus explicaciones hacía factores estructurales. La mayor parte de los análisis, si es que no todos, presentan como causa principal las dificultades económicas que la crianza conlleva y las falencias del aparato estatal para proveer de políticas públicas robustas que protejan las condiciones para pensar en procrear. Otro punto que aparece en las reflexiones tiene que ver con la liberación de las mujeres, pues ya no buscarían realizar sus vidas solamente ligadas a la maternidad.
Sumado a lo anterior, nos interesa advertir que la veracidad e importancia del argumento puramente estructural, no olvide la necesidad de pensar la relación al deseo, y a la historia de cada persona que involucra la reproducción, y por sobretodo, considerar que el fenómeno del descenso en los nacimientos nos plantea una pregunta no sólo demográfica, si no que propone una interrogante profundamente humana: ¿qué futuros posibles podemos imaginar?
La maternidad es un espacio de fantaseo, de ilusión de un futuro en vínculo con un otro, ya que para desear hijas/os se necesita confiar en un mundo y proyectar más allá del presente, como el soñar. ¿Cómo se proyecta un mundo en un contexto actual sin un ambiente que sostenga la humanidad? ¿Cómo se sostiene el proyecto futuro con guerras, genocidio y catástrofes del lazo social? ¿Cómo soñar en condiciones de precarización?. Imaginar requiere de un ejercicio psíquico de pensamiento y simbolización de una realidad que hoy irrumpe de manera violenta en nuestras vidas.
En el ejercicio de maternar se pone en juego la memoria de los vínculos primarios, sobre todo la relación con lo materno, “se materna con la propia madre” se dice. En esta decisión de no tener hijos/as ¿Dónde quedan las reflexiones sobre las cuestiones vinculadas a la relación con la propia historia?, ¿Qué pasa con la memoria de cómo se fue cuidado cuando una mujer o un hombre decide procrear? Sí, porque los hombres también deberían ser parte de este debate y no sólo poner el problema en la mujer.
Nos resulta importante abrir una conversación que considere la falla estructural o la búsqueda de protección del Estado, sin olvidar pensar en la singularidad y en la historia de quienes tienen la posibilidad de decidir, porque no todas/os la tienen y pensar su futuro se ve determinado por desigualdades sociales. Sin embargo, ahí también aplica la necesidad de pensar en el deseo, la historia, la memoria y los vínculos de lo que implica esa imposibilidad.
Cuando cuidamos no sólo lo hacemos desde condiciones materiales, sin desconocer el peso que tienen, también cuidamos psíquicamente. Esta forma de pensar los cuidados nos lleva a considerar los procesos que cada persona vive en esta decisión, y aquello implica un encuentro con el pasado y al mismo tiempo la posibilidad de un futuro ¿Qué podemos imaginar hoy? ¿Es posible hoy día soñar?
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