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“Derechita cobarde” vs. “Derecha Valiente”: la tensión entre las dos almas del Gobierno Opinión Foto: AgenciaUNO

“Derechita cobarde” vs. “Derecha Valiente”: la tensión entre las dos almas del Gobierno

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Germán Silva Cuadra
Por : Germán Silva Cuadra Psicólogo, académico y consultor
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Lo que le va quedando al presidente es hacer un ajuste estructural en el gobierno, dándole más poder a la “Derechita cobarde” y llamando al orden a la “Derecha valiente”, recordándoles que ahora forman parte de un gobierno.


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La compleja semana que vivió el oficialismo, cerró con el intento del Presidente Kast de bajar la tensión entre las dos almas del Gobierno.

Sin embargo, el encuentro realizado el viernes pasado, y que contó con la presencia de los presidentes de partidos de ChileVamos y Republicanos, concluyó con frases que se han repetido varias veces desde el 11 de marzo: “mejorar la coordinación y cooperación”, “tenemos que afiatar las confianzas”. ¿Y del conflicto político estructural que vive la derecha que apoya al Ejecutivo? Nada. Al menos en el punto de prensa con que finalizó el encuentro y en el que el mandatario les pidió ayuda para que Chile vuelva a ser “un faro”.

Lo cierto es que el quiebre entre la centroderecha y la derecha dura -la republicana-, tuvo su máxima expresión en la fallida Acusación Constitucional contra el ex Ministro Grau.

Convertido en un verdadero papelón, el libelo acusatorio impulsado por el partido del Presidente -el noveno proceso de AC seguido que presenta la derecha y fracasa-, terminó por exacerbar las rencillas y recriminaciones mutuas del último tiempo.

Con apenas 16 votos a favor -necesitaban 26-, el rechazo de varios senadores de Chile Vamos e incluso la abstención de cercanos como Rojo Edwards, dejó en evidencia que las diferencias entre las llamadas “Derechita cobarde” y “Derecha valiente” es profunda.

Aclaremos que el concepto utilizado por representantes de los republicanos y el PNL para auto describirse y denostar a sus rivales del mismo sector, no es de autoría propia. Hace casi una década, el líder del partido de extrema derecha español, VOX, bautizó a la “Derechita cobarde” para referirse al Partido Popular. Según Santiago Abascal, el PP se caracterizaba por ser moderado, tibio, negociador y temeroso de confrontar a la izquierda. “Nosotros -La Derecha valiente, VOX- en cambio, no tenemos complejos frente a la izquierda, somos firmes contra la inmigración, valoramos la identidad nacional, estamos contra la cultura woke y no tenemos miedo a romper con los consensos”.

La guerra entre las derechas, pese al intento de apaciguar los ánimos del Presidente Kast, no es reciente ni pareciera que se va a resolver en el corto ni mediano plazo con simples declaraciones. Ya comentamos la semana pasada en esta columna el rol que está tomando Evelyn Matthei 2.0 para liderar a un sector que abdicó de su proyecto poco antes de la primera vuelta de 2025, apostando por el triunfo del hoy presidente y abandonado a su propia candidata, además de ignorar la denuncia de la exalcaldesa que le hicieron una campaña brutal –“asquerosa” en voz de Evelyn- para desprestigiarla.

Recordemos que la excandidata presidencial ha dado un salto significativo en estas semanas, pasando a marcar la agenda política del sector, principalmente, con un relato crítico hacia el gobierno.

Detractora del proyecto “misceláneo” del Ejecutivo, apoyando a Macarena Lobos, ex ministra de Boric, para asumir la Secretaria General del Senado y entregando su respaldo a Bachelet para la ONU.

Dura a la hora de cuestionar a La Moneda en materia de seguridad “prometieron el mejor plan contra la delincuencia y no tenían nada, nada…eran mentiras…” y rematando con una polémica con uno de los que se auto considera de la “Derecha valiente”, Agustín Romero, a propósito de la recriminación del republicano por su apoyo a Lobos.  “Devuelva primero las horas extras injustificadas”, le respondió Matthei con vehemencia recordándole cuando en la Municipalidad de Santiago Romero apareció cobrando $ 66.000.000 en horas extras.

Otro de los rostros de la “Derechita cobarde”, Diego Schalper, también fue víctima de líderes republicanos y de Johannes Kaiser (PNL) a propósito de su negativa a seguir con la AC a Grau, por considerar que la acción era un obstáculo para facilitar el diálogo con la oposición en la tramitación de la Ley Miscelánea que lidera Quiroz. Recibiendo todo tipo de ataques y burlas por RRSS, el diputado logró instalar lo que la “Derecha valiente” considera una debilidad: lograr consensos políticos.

De esta forma, el trio Matthei (UDI), Schalper (RN) más la presidenta del Senado, Paulina Nuñez (RN) han conseguido, no solo hacerle un contrapeso al grupo de los duros -los “valientes”-, sino que lograr inquietar a un Ejecutivo que se le ha visto confundido con la pugna entre las derechas.

Por cierto, que La Moneda no haya sido capaz de convencer al partido Republicano de desistir en una acusación fallida, que entorpecería la discusión en el Senado de su ley estrella y provocaría un quiebre interno, habla de que en el Gobierno se actúa con un dogmatismo propio de la dinámica de haber estado por décadas en la oposición, es decir, de la falta de oficio y pragmatismo político a la hora de gobernar.

No hay duda que la lógica de los consensos entre la centro derecha y centro izquierda marcó tres décadas de entendimientos y acuerdos buenos para el país. La etapa de polarización que vino después y que tuvo su cúlmine en los dos plebiscitos fallidos y las elecciones de Boric y luego Kast, ha significado para los chilenos un constante intento de refundar el país, tratando de imponer las mayorías circunstanciales a costa de los intereses colectivos.

Y vaya que lo pagó caro Gabriel Boric, teniendo que gradualmente bajar el tono -como no recordar el “no a Dominga” en el balcón de La Moneda el 11 de marzo de 2021- e incorporando gradualmente al Socialismo Democrático a la médula del Gobierno, hasta convertirse en el pilar de su mandato, luego de la catástrofe en que se convirtió el caso Convenios para el Frente Amplio.

Lo que ocurre hoy en el gobierno de Kast es bastante similar a lo que le pasó a Boric, con la diferencia de que el quiebre entre las dos almas de la derecha que lo apoyan reventó antes de cumplir tres meses -Boric se vio forzado a flexibilizar todo después del primer plebiscito-.

La ruptura entre la “Derechita cobarde” y la Derecha valiente”, se suma a las pésimas cifras económicas -desempleo 9.4% y nuevo Imacec negativo de -0.3%- , la caída prematura en las encuestas -38% Cadem, 6 puntos menos que hace 4 semanas-, un cambio de gabinete a los dos meses de ejercicio en el poder, tres subsecretarios menos, 23 seremis renunciados, con el flanco de la seguridad aún abierto, y el dictamen de la Contraloría que demostró que la exministra de seguridad, Trinidad Steiner, actuó ilegalmente, pese a que el vocero señaló que había sido un simple “error”.

Así las cosas, lo que le va quedando al Presidente es hacer un ajuste estructural en el gobierno, dándole más poder a la “Derechita cobarde” y llamando al orden a la “Derecha valiente”, recordándoles que ahora forman parte de un gobierno.

A punta de declaraciones de buenas intenciones, el camino seguirá siendo cuesta abajo para un gobierno que recién va a cumplir cuatro meses. Vaya las paradojas de la vida…y la política, después de todo lo que el hoy oficialismo se burló del gobierno de Gabriel Boric

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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