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Quedan cien entradas para su ú

Cultura - El Mostrador

Dentro y fuera de Yo La Tengo

por 12 febrero, 2001

Sólo 500 entradas pusieron a la venta los organizadores para el primer recital que la banda norteamericana "Yo La Tengo" dará en Chile el próximo viernes 16 de febrero, en el Teatro Novedades. ¿Por qué tan exclusivos? Las bandas del "indie rock" no se permiten lujos, o más bien les resulta difícil dárselos. Se mueven en una escena donde los fanáticos difícilmente llenarían un estadio (eso al menos en Chile). Sin embargo, en nuestro país la cosa ha cambiado mucho en la última década.
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Pasó con Tortoise hace algo más de un año: ochocientos chilenos -algunos desde provincias- vinieron a la capital para saltar como niños con la belleza de una nueva forma de hacer rock o post rock, como lo llaman algunos. ¿Qué sucederá con Yo La Tengo?



Tienen un nombre en español, eso podría servir como gancho, dicen los menos legos. Pero quien sintiera curiosidad sólo por su nombre se vería estafado por los diez mil pesos que cuesta la entrada. A pesar de esto, quien haya escuchado una sola canción -sobre todo a partir de los últimos discos- de Yo La Tengo sabrá que el descalabro vale la pena.



En el lapso de quince años han editado diez álbumes, incluidos varios e.p. Los últimos, I can hear the heart beating as one (97) y And then nothing turned itself inside-out (2000), emocionaron hasta a los taciturnos críticos especializados de Londres. Ellos son originarios de Hoboken, New Jersey...Pero la verdad, a ellos tampoco les interesa.



En And then nothing turned itself inside-out comprueban que da lo mismo estar dentro o fuera. Hay cosas bellas en ambos lados de la manzana. Su ritmo es como una película de Eric Rohmer donde los personajes pasan delante la cámara con la misma naturalidad que si se tratara del ojo humano.



Yo La Tengo no está para biografías. No tienen un pop star. Son un trío de batería, guitarra y bajo que no se guía por ninguno de los standares diseñados para una tríada de esas. Los líderes de la banda -Ira Kaplan y Georgia Hubley- están casados. Mientras que el tercer miembro estable de la banda, el bajista James McNew, ha estado ahí desde 1991. No hay cambios, sólo amigos que llegan y otros que se van, conformando una banda de soporte...Porque eso era YLT. Bueno, al menos en sus primeros años.



Comenzaron tocando especialmente en fiestas, pero la necesidad de tener repertorios diferentes para cada una les hizo seguir componiendo cada vez mejor. En algunos de sus primeros compactos (el segundo y tercero) New Wave Hot Dogs (87) y President Yo La Tengo (89) ya se notan las primeras pistas de gran talento en canciones como Serpentine o Evil that men do. Por esos tiempos se ganaron el título de discípulos de la Velvet Underground que les pena hasta ahora, a pesar de que esta influencia fue totalmente abandonada en su última producción.



El 93 lanzan Painful, su primer disco por Matador, un sello pequeño pero que sabe vivir de los "independientes" que forman sus filas. YLT los tiene convencidos de que su nombre significa "extra mayo, please", y sigue vendiendo en cantidades modestas pero firmes y en ascenso.



Electr-o-pura (95) afirmó el estilo que la banda desarrollaría hasta I can hear the heart beating as one, donde realizaron un trabajo conmovedor y completamente único. Canciones como "Damage" y "Center of gravity" fueron los estandartes de esta tendencia de "arte cotidiano" dentro de Yo La Tengo. Aunque siguen manteniendo el espíritu Velvet en canciones como "Little Honda" (siempre bajo una lupa algo irónica, como lo hacen en los covers que han grabado, entre ellos "We are the champions" de Queen).



"Last days of disco", corte perteneciente a su última producción, recuerda por su sutileza una escena de la película American Beauty, dirigida por Sam Mendez: "Hay tanta belleza a mi alrededor que a veces no sé si podré soportarla", dice Ricky Fitts (Wes Bentley) a causa de una bolsa que vuela en un otoño pasado que captó con su cámara digital. Además, sitúa al oyente en la nostalgia como un elemento no forzado, demostrando su gran astucia.



Juntos enseñan que no se necesita tener mucho dinero, ser famoso o simpático para estar bien. Ellos hacen lo que más les gusta y eso hace feliz a unas cuantas personas, así es que lo hacen lo mejor que pueden. Y siguen ensayando como los primeros días, sin ninguna expectativa sobre lo que vendrá o lo que fue. Pero con la certeza de que son tan buenos que no necesitan ninguna presentación.



Los que sí tienen expectativas son los fanáticos que asistirán al único recital de YLT el viernes 16 de febrero en el Teatro Novedades (Cueto 257). Para ellos, una pista: lo más probable es que éstas sean cumplidas y superadas.

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