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Grabará en Lago Peñuelas

Cultura - El Mostrador

"El Frasco", la nueva película que Alberto Lecchi rodará en Chile

por 11 febrero, 2007

Primera experiencia del director argentino en el país fue Valparaíso, donde rodó en 2003 algunas escenas de ''El juego de Arcibel'', protagonizada por Diego Torres. Ahora proyecta su nuevo film -tras el reciente estreno de ''Una estrella y dos cafés'' en Santiago-, que se estrenará en 2008 y cuyo final trascurrirá en la reserva de la Quinta Región.
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El director de cine argentino Alberto Lecchi camina tranquilo por las calles de Santiago. Seguro de que también tienen "ese no se qué" de su natal Buenos Aires. Su caminar lo lleva hasta la esquina de Tarapacá con San Diego. Su destino final es el Cine Arte Normandie, un verdadero emblema capitalino del cine independiente. Allí se proyecta "Una estrella y dos cafés", su más reciente filme y que tuvo su estreno esta semana.



Sin embargo, ya piensa en su próxima película, "El Frasco", que estará muy conectada con Chile, pues parte de la cinta será registrada en estas tierras. "Este es un país privilegiado", comenta en entrevista con El Mostrador.cl. "Acá hay mar y montaña al mismo tiempo, son muy pocos los países que tienen esa cualidad".



Con este halago, Lecchi prologa su apología acerca del lago Peñuelas, ubicado en la reserva nacional del mismo nombre en el camino que conecta a la Quinta Región, y separado por 15 kilómetros del poblado más cercano, Casablanca.



Este embalse artificial, proyecto impulsado por Federico Errázuriz en 1952 para abastecer de agua a Viña del Mar y Valparaíso, fue el lugar que sedujo definitivamente al director de "Nueces para el amor" (2000) y donde a mediados de 2007 pretende terminar el rodaje de "El Frasco".



"Es un lugar de ensueño, cuando lo vi dije, acá mejor hago la película entera", cuenta Lecchi, aún emocionado. "Cuando llegamos, por un camino que se desvía de la carretera a Valparaíso, llegamos a este lago donde lo único que había era un restaurancito al que se accede por un puente peatonal al estilo de las películas de Tarzán", recuerda.



-¿Por qué decidió escoger este lugar para el final de la película?
-Simplemente porque es un lugar paradisíaco. De todos modos, para quienes tenemos la suerte de haber conocido muchos lugares, uno sabe que hay sitios hermosos en muchas partes, pero si esos lugares no están acompañados del afecto de los amigos, el buen vino, tampoco serviría. En este caso, se trata de un lugar que me pareció fantástico y donde me siento muy a gusto.



-¿Cuándo comenzará el rodaje de "El Frasco"?
-La idea es que comience el segundo semestre de este año. Ahora estamos en el proceso de financiación muy avanzado con España, y espero que "Una estrella y un café", funcione bien en las salas de cine de Chile, para poder venir a rodar a mediados de año.



-Específicamente, ¿qué ocurrirá en la historia de "El Frasco" cuyo fondo es esa localidad de la Quinta Región?
-Es una historia donde, hacia el final de la película, el protagonista vuelve a su lugar natal, un poco a cerrar su pasado y en ese sentido podría se Chile como también otro lugar, pero a mi me encanta la idea de rodar aquí.



-Entonces, el actor principal tendría que ser chileno...
-No necesariamente. Me parece que esos prejuicios hay que sacárselos de encima. Primero, no es necesario decir cuál es el lugar y segundo, tenemos que aprender a ver películas. Los norteamericanos ponen a Antonio Banderas, que es español, como un californiano que vivió toda su vida en Nueva York y nadie dice nada. A un argentino que vivió en Chile toda su infancia, decimos no, no puede ser, porque no es chileno. Lo más importante es la historia y que el personaje no pierda la credibilidad.



Historia incomunicada


Lago Peñuelas, lugar donde se rodará parte de la película "El Frasco".

-¿Cuál es la historia personal del protagonista de "El Frasco"?
-Es un ser con muchos problemas de comunicación. De hecho, le dicen el mudo porque casi no habla, con un pasado que lo tortura mucho y que puede ser argentino, chileno o mexicano (cuenta riendo). Eso no es lo más importante.



-¿Por qué el pasado tortura tanto a su personaje?
-Porque se trata de un chico adoptado, muy maltratado por su madrastra, y por esos motivos se va pensando que cometió un delito y decide regresar muchos años después, porque piensa que no puede construir su futuro si no soluciona su pasado.



Al igual que en "Una estrella y dos cafés", continúa con el drama...
-Es un drama, pero que no está contado como tal. La historia transcurre como en el contexto de un drama, pero el acento está en la imposibilidad que algunos seres tienen para expresar sus sentimientos, y eso no está visto desde un punto de vista dramático, sino que desde una mirada mucho más neutral.



Una estrella y dos cafés



El Cine Arte Normandie fue el lugar propicio par el estreno de la película que por estos días Lecchi promociona en nuestro país. Un film que relata una historia de amor, encanto y madurez, en un "pueblerino" contexto muy apropiado para la historia.



Aquím el director vuelve a trabajar con uno de los rostros más conocidos del cine argentino, Gastón Pauls, con quien compartió durante la filmación de "Nueces para el amor" hace 3 años.



La acción se ubica en un pequeño pueblo del norte argentino, donde llega un joven arquitecto (Gastón Pauls) para proyectar un complejo de cabañas. Él, en crisis con su pareja, entabla una relación ocasional con una niña del lugar (Marina Vilte), sin darse cuenta de que ese encuentro, ingenuo y platónico, hará que descubra el amor y termine por convertirla en una adolescente.



Solo la llegada de su mujer, que intentará recomponer su relación, le hará descubrir la importancia de ese sentimiento que ya ha perdido.



"Yo conocí a Marina Vilte en Purmamarca", cuenta el director sobre la niña que protagoniza el filme. "Después de nuestro encuentro, ella me empezó a relatar cosas del pueblo y a partir de ahí comencé a escribir el guión de la película".



-¿Por qué decidió incluir a la niña en la película, sobre todo en un rol protagónico?
-Por que tenía que ser así. Cuando terminé el guión, de inmediato pensé en Marina y dije: ella tiene que estar aquí, no puede quedar ausente. Mal que mal, ella fue preponderante en la construcción de la historia.



-La problemática de esta niña que se enamora y se transforma en una adolescente está fuertemente marcada por el carácter pueblerino del filme. ¿Hay una intención detrás de eso?
-Quizá esa sea una de las gracias de la película, recordar algo que parece natural y frecuente. La problemática de una niña de 12 años, en Argentina, en Chile o en cualquier parte del mundo, es la misma. Los afectos se van, los hombres se van a otro lado porque no hay trabajo, llegan turistas pero se van enseguida, los hermanos se van cuando terminan la secundaria y el único amor que queda es el cariño por el lugar, por ese pueblo, por ese entorno.



Lo que pasa aquí es que, si bien no es una biografía de Marina, lo que se cuenta son cosas reales. Tres familias que son las dueñas de casi todo el pueblo, que están peleadas a muerte, pero que se ponen de acuerdo para no darle vino al borracho del pueblo, un lugar donde hasta hace poco los terrenos se vendían sin papeles y a precios irrisorios, y seguramente esto pasa en muchos pueblos de Latinoamérica.



-¿Podría ser entonces este filme una oda al sentido de pertenencia?
-Creo que sí. Cuando le conté la historia al productor, yo sabía que era una película de personajes. No tiene una estructura de esas ortodoxas tradicionales. Acá son los personajes los que tienen que convencer al espectador a seguir la trama de la película. Por eso el entorno, el paisaje tiene mucho peso y son los personajes lo que llevan al espectador a ese lugar gracias a sus historias.

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