La historia transcurre «en un Buenos Aires post apocalíptico
“Golem”, el filme en stop motion del director chileno que conmociona Buenos Aires
Santiago Riquelme, que estudia en la Universidad del Cine de la capital argentina, actualmente lidera un equipo de 40 personas que trabaja para producir un cortometraje de 15 minutos que espera estrenar en 2017, basado en la mítica figura creada por un hombre a partir de barro. Comienza a filmarse en abril.
Un interesante proyecto cinematográfico lleva a cabo actualmente en Buenos Aires el cineasta chileno Santiago Riquelme (Santiago, 1991).
Se trata de Golem, un cortometraje en técnica stop motion de 15 minutos, que el artista espera estrenar en 2017. Riquelme está al frente de un equipo de 40 personas, incluyendo alumnos y graduados de la carrera de Animación de la Universidad del Cine, y apuesta al crowdfunding para terminar su obra.
La historia transcurre «en un Buenos Aires post apocalíptico, donde el doctor Loëw, aquejado por las incógnitas de la vida y de la muerte, trabaja incansablemente en la construcción de un ser mitad hombre mitad maquina. Su asistente, portador de un conocimiento oscuro y antiguo, es quizás quien guarda el secreto que el doctor tanto anhela», señala la reseña del proyecto.
La obra cuenta con el pleno apoyo de una institución de reconocida trayectoria a nivel internacional que vio en el proyecto la posibilidad de un acontecimiento. Con grandes obras en ficción y documental, es la primera vez que la Universidad del Cine se aventura en la coproducción y realización un cortometraje de stopmotion de estas características.
Además, su director y el productor ejecutivo Matías Lorenza Muñoz, también chileno, tuvieron la oportunidad de explicar la propuesta en una entrevista en México, donde participaron en la séptima edición del CutOut Fest, el festival de animación y arte digital en la ciudad de Santiago de Querétaro.
Inspiración borgeana
Riquelme cuenta que la idea del corto se inspira en Las ruinas circulares, un cuento del escritor argentino Jorge Luis Borges, que leyó en una micro porteña por allá por 2010.
«Me fascinó la idea del fractal que proponía: un hombre que buscaba el secreto para crear un ser, y que finalmente descubría que él mismo era una criatura, que otro hombre lo había creado a través de un ritual mágico. Proponía un destino ineludible, sublime y a la vez trágico», recuerda.
Pronto supo que se trata de una idea arquetípica que se repetía en diversos relatos y mitos desde tiempo inmemoriales. «Quise retomar ese mito, y combinándolo con elementos de una búsqueda personal proponer una nueva lectura», explica.
«El ‘Doctor Loco» que intenta darle vida a un monstruo es un clásico», continúa. «Un personaje prototípico de la ciencia ficción. Un Prometeo moderno, como muy elocuentemente lo nombró Mary Shelley en Frankenstein. Queríamos también que nuestro doctor fuese representativo del espíritu de nuestros tiempos, un hombre positivista y escéptico al punto de la enfermedad. Y a este hombre de ciencias de pronto se le presenta una dimensión desconocida, una faceta del acto creativo que tiene que ver con la mística y los misterios y ya no con la técnica».
Cambio de paradigma
Para Matías Lorenzo Muñoz, productor ejecutivo del film y también chileno, de alguna manera la historia propone un cambio de paradigma.
«En lo más profundo de nuestra búsqueda subyace la idea de que los mitos persisten pues contienen verdades profundas, que quizás en una primera lectura no significan mucho, pero que resuenan profundo en nuestro inconsciente», comenta. «Así como nuestro doctor, al internarse en los misterios de la creación de un Golem, descubre verdades sobre su propia condición, el cortometraje sería una invitación al espectador para reflexionar sobre la dimensión espiritual que subyace en cada uno de nosotros».
En cuanto a sus influencias, el cortometraje trabaja con muchos símbolos y referencias a tradiciones, en palabras del director.
«La iconografía alquímica por ejemplo es importantísima a la hora de configurar el mundo y desde ahí queríamos que todos espacios tuvieran algo misterioso, crepuscular», reflexiona. «No fue fácil, queríamos hacerlas todas, tener un mundo cyberpunk, formas expresionistas y detalles que tuvieran que ver con mitologías y mundos perdidos», afirma Riquelme, que admite un cierto guiño a «Hellboy» del escritor y dibujante estadounidense Mike Mignola en su obra. Algo que la directora de arte, la también chilena Josefa Claude, entendió muy bien y pudo plasmar «de manera genial».
Técnica fascinante
Por otro lado el stop motion siempre ha sido una fascinación para Riquelme.
«Tiene algo macabro a la vez encantador, la animación checa sobre todo», señala. Y en este caso les pareció que era lo indicado para la historia.
«Hay algo ahí que me refleja como ‘hacedor’, y que refleja también el trasfondo de la historia», asegura. «A través del stopmotion, la realización de las escenografías, los muñecos y luego el trabajo de animación nos convertíamos en Demiurgos de un mundito en miniatura. Le damos vida a pequeñas criaturas, echas a nuestra imagen, tal como versa el mito».
Por cierto que el uso de esta técnica posee numerosos desafíos, como reconoce Muñoz.
«Eso que es tan fantástico es a la vez el mayor problema. Hay que crearlo todo. Construir el mundo en su totalidad. Y no solo su imagen si no también su mecánica. Para los muñecos por ejemplo además de modelar, pintar y vestir, hay que construirles esqueletos, estructuras internas que les permitan ser manipulados para poder expresar. Eso nos significó investigar en el trabajo de tornado y soldado de metales, proceso largo hasta que dimos una solución satisfactoria. Ese sería uno de los cientos de procesos que hay que llevar a cabo en la realización», dice.
Para el productor sin duda estar en contacto con los elementos y los materiales es algo fundamental. «Hacer stopmotion siempre será una investigación, no importa al nivel de producción en que se realice. Ahora, a la hora de aventurarse en esta técnica hay que tener muy presente el tiempo, el despliegue y la paciencia que significa. Para ‘Golem’ llevamos un año de realización, proceso que por fin culmina ahora en abril cuando comenzamos a filmar».

