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Físico creador de primera empresa de neurocomputación: «A futuro nos concentraremos en crear las bases del cerebro» CONGRESO FUTURO

Físico creador de primera empresa de neurocomputación: «A futuro nos concentraremos en crear las bases del cerebro»

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Marco Fajardo
Por : Marco Fajardo Periodista de ciencia, cultura y medio ambiente de El Mostrador
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En Congreso Futuro, el físico teórico nigeriano Oshiorenoya Agabi expuso sobre su trabajo que vincula neuronas biológicas reales con plataformas informáticas, y sus aplicaciones en salud y seguridad. Entre los clientes de la firma que creó en Silicon Valley se encuentra el gigante aeronáutico Airbus. Su compañía se dedica a la producción de cyborgs, mediante la fusión de tejido orgánico y silicona, a través de secuencias de ADN. El objetivo es la creación de receptores según el interés de sus creadores: olfativos, visuales o digitales.


En una de las primeras charlas de la edición 2023 del Congreso Futuro, el físico teórico nigeriano Oshiorenoya Agabi expuso sobre su trabajo que vincula neuronas biológicas reales con plataformas informáticas, y sus aplicaciones en salud y seguridad.

Agabi creó una empresa con base en Silicon Valley, Estados Unidos, que ya cuenta con aplicación en áreas como la seguridad aeroportuaria, con la detección de explosivos y narcóticos, y proyectos en salud, donde apunta a la detección de enfermedades mediante dispositivos que podrían usarse al interior de los hogares.

El físico fue parte del panel «Reconocernos en el algoritmo», junto a la científica Rita Singh y su colega Ye Tao.

Trayectoria

Doctorado en Neurociencia Computacional y Bioingeniería, el nigeriano es fundador de la primera empresa de neurocomputación del mundo, dedicada a plataformas informáticas de nueva generación, con neuronas biológicas reales o neurochips húmedos.

Entre otros desarrollos, crearon un dispositivo que incorpora neuronas de ratones que han entrenado para detectar el olor de los explosivos. Según Oshiorenoya, esta idea se le ocurrió a partir de su propia experiencia y capacidad de distinguir cosas olfateando el aire. Lidera proyectos estratégicos en una startup de Suiza implementando algoritmos de aprendizaje para robots de pick & place (recogida y colocación), que trabajan junto a personas en una fábrica y que son capaces de clasificar objetos de manera autónoma.

También dirigió un equipo de industria interdisciplinar para desarrollar un arco reflejo in vitro, en la perspectiva de modelar chips neuronales implantables, que se conectan con el sistema nervioso periférico (SNP).

Exposición

«¿Qué pasaría si hoy se fuera a dormir y mañana despertara en un mundo virtual? Sería capaz de ver 7,1 millones de colores, escuchar sonido en alta definición, en 22 mil tonos», con la salvedad de «no oler ni saborear nada».

Agabi señaló que la digitalización ha avanzando enormemente, como se puede ver con los celulares y su uso táctil. En cuanto a la visión, son ejemplos las cámaras y pantallas que se multiplican por doquier, mientras el sonido se ve replicado por la industria musical, entre otros ámbitos.

«Lo táctil es simple porque es un sentido bidimensional», ahondó, mientras el sonido es una onda y solo tres células en el ojo son capaces de determinar los colores.

Sin embargo, esto se complica con el olor y el sabor. El olor, por ejemplo, involucra más de 400 tipos de proteínas. A esto se suma otro problema: la dificultad para detectar electrónicamente las partículas de los olores. Agabi dio un ejemplo al respecto con los olores en el auditorio, que podrían clasificarse en centenares o miles.

Luego el físico ejemplificó este sentido con las capacidades de un perro, capaz de oler una rosa escondida en un campo de fútbol o la huella de su amo que acaba de dejar una habitación.

A continuación, Agabi explicó su experiencia empresarial con una empresa en Silicon Valley, en California, donde se dedica a la producción de cyborgs, mediante la fusión de tejido orgánico y silicona a través de secuencias de ADN. El objetivo es la creación de receptores según el interés de sus creadores: olfativos, visuales o digitales.

El físico puso como ejemplo una creación compuesta por células de reaccionan a la luz, provenientes de medusas. Cuando ocurre esto, transmiten su respuesta a los sensores del chip.

Sin embargo, el objetivo de su empresa Koniku en concreto es mapear todos los olores que conoce la vida humana, ya sea uno de la cocina o de una fábrica.

Agabi además detalló cómo este trabajo ya tiene aplicaciones en la vida diaria, específicamente en la seguridad. Actualmente su empresa trabaja junto a la fabricante de aviones Airbus para instalar en sus equipos detectores de olores tan diversos como explosivos, narcóticos (anfetamina, metadona, cannabis, fentanilo y opioides) y armas químicas, entre otros.

Estos pueden ser instalados tanto en lugares fijos, como los counters de un aeropuerto, o ser parte de robots, como uno en forma de perro.

Los «perros robots», según relató Agabi, de hecho fueron puestos en competencia con perros reales en instalaciones del Departamento de Policía de Alabama y el FBI. Los resultados fueron contundentes: mientras en los caninos la tasa de detección fue de 58%, la empresa Koniku alcanzó el 100%.

Industria médica

Sin embargo, Agabi detalló que las aplicaciones no solo tienen uso en la seguridad. Lo que se conoce como «biomarcadores» también puede utilizarse en el área de la salud.

Específicamente, estos biomarcadores pueden utilizarse en la detección de enfermedades, como cáncer. El objetivo último es utilizar la toma de aliento, por ejemplo, para determinar el estado de salud de las personas.

El físico fue más allá al aventurar que estos dispositivos podrían utilizarse en el propio hogar y evitar la ida a un hospital. Los datos podrían enviarse en vivo a través de Internet a un especialista, con equipos capaces de realizar análisis de orina y heces en el inodoro. Agabi espera que, a fines de esta década, esta tecnología ya esté disponible en 10 millones de hogares en Estados Unidos.

En cuanto al futuro, Agabi mencionó que la biología aún tiene gran ventaja sobre los chips en términos de capacidad, tal como se ve en la comparación en la imagen superior.

«Creo que con el tiempo Koniku se concentrará en crear las bases del cerebro», específicamente «haciendo los cálculos en el lado biológico antes de enviar una señal hacia afuera», concluyó.

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