CULTURA
Jorge Tacla, Identidad Oculta (Hidden Identity) 163, 2022 Image courtesy of Sharjah Art Foundation. Photo: Shavanas Jamalludin
Retrospectiva de Jorge Tacla en Sharjah Art: la memoria contra el olvido en tiempos de catástrofe
La mayor retrospectiva realizada hasta ahora sobre Jorge Tacla reunió más de 170 obras en Emiratos Árabes Unidos. La muestra recorre cuatro décadas de trabajo atravesadas por la violencia política, los derechos humanos, la memoria y las formas contemporáneas de representar el sufrimiento humano.
En tiempos en que las imágenes de guerras, desplazamientos y catástrofes circulan a una velocidad vertiginosa, la obra de Jorge Tacla transita a un ritmo distinto. No es más lento, es más provocativo: ¿Qué permanece cuando desaparece el impacto inmediato de la tragedia? ¿Qué rastros quedan cuando las cámaras se apagan, los escombros son removidos y las víctimas dejan de ocupar los titulares?
Esa interrogante atraviesa Jorge Tacla: Time the destroyer is time the preserver (El tiempo que destruye es el tiempo que preserva), la mayor retrospectiva realizada hasta ahora sobre el artista chileno y una de las exposiciones más ambiciosas organizadas recientemente por la Sharjah Art Foundation, en Emiratos Árabes Unidos.
La muestra, que se presentó entre el 8 de febrero y el 7 de junio de 2026, reunió más de 170 obras entre pinturas, dibujos e instalaciones producidas a lo largo de cuatro décadas de trayectoria.

Jorge Tacla: Time the destroyer is time the preserver. Installation view: Al Mureijah Square, Sharjah, 2026. Image courtesy of Sharjah Art Foundation. Photo: Shavanas Jamalludin
El Mostrador conversó con Abdulla Aljanahi, Curatorial Assistant de Sharjah Art Foundation, quien precisó que la exposición nació de una pregunta particularmente pertinente para el presente: cómo preservar la experiencia humana en una época dominada por tecnologías de vigilancia, algoritmos y sistemas de producción masiva de imágenes.
“La Fundación consideró pertinente reflexionar sobre la práctica de Tacla en el momento actual, dada la renovada urgencia que esta otorga a la visión y la memoria humanas”, señala.
“Las imágenes que produce invitan a recuperar la agencia humana —tanto individual como colectiva— para navegar las complejas relaciones entre representación y significado, y para construir verdades morales y políticas”.

Jorge Tacla, Camuflaje (Camouflage) 115, 2014. Collection of Abraham Alamo Yagnam. Installation view: Jorge Tacla: Time the destroyer is time the preserver, Al Mureijah Square, Sharjah, 2026. Image courtesy of Sharjah Art Foundation. Photo: Shavanas Jamalludin
Una trayectoria marcada por la violencia política y la memoria
Pocas trayectorias dentro del arte chileno contemporáneo han mantenido una relación tan consistente con la memoria histórica y la violencia política como la de Jorge Tacla. Nacido en Santiago en una familia de origen palestino y sirio, el artista se trasladó a Nueva York en 1981, donde desarrolló gran parte de una carrera internacional que lo ha llevado a exponer en museos, bienales y galerías de distintos continentes.
En 2019, el Smithsonian Institution incorporó a sus colecciones el archivo personal del artista, incluyendo dibujos, correspondencia, fotografías, cuadernos de trabajo y documentos que registran cerca de cuarenta años de actividad artística entre Nueva York y Santiago.
Sin embargo, la relevancia de Tacla no reside únicamente en la proyección internacional de su carrera. Su obra ha construido, durante décadas, una reflexión persistente sobre las formas en que la violencia deja huellas en los cuerpos, las ciudades y las estructuras sociales.
Para Aljanahi, la biografía del artista resulta inseparable de esa mirada.
“Tacla tiene un interés personal en desentrañar las complejas relaciones geopolíticas que vinculan América Latina, Estados Unidos y Asia Occidental”, explica. “Nació en una familia chilena de ascendencia siria y palestina, mientras que su adolescencia transcurrió durante el golpe militar de 1973. Es desde esa experiencia que cartografía lugares de poder y destrucción”.
La exposición estuvo organizada en ocho capítulos que permiten recorrer la evolución de esa preocupación a lo largo de cuatro décadas. Pero, según el curador, el objetivo no era construir simplemente una retrospectiva cronológica.
“Estos capítulos permiten narrar cómo su práctica se desarrolló paralelamente a transformaciones profundas en la política visual de los derechos humanos”, afirma.

Jorge Tacla, Abandono (Sign of Abandonment), 2018 Image courtesy of Sharjah Art Foundation. Photo: Shavanas Jamalludin
Del cuerpo herido a las arquitecturas del poder
Las primeras salas de la exposición presentaban trabajos realizados durante los años ochenta en el East Village neoyorquino, cuando Tacla se encontraba inmerso en los círculos artísticos afroamericanos e hispanos de la ciudad.
Influenciado por Francis Bacon, el artista desarrolló una serie de pinturas donde los cuerpos aparecen sometidos a procesos de deformación, dolor y vulnerabilidad. Son obras realizadas en medio de las tensiones raciales de la época y del surgimiento del ciclo informativo permanente que comenzaba a transformar la manera de consumir imágenes.
Posteriormente aparece otro elemento central en su trabajo: el paisaje del desierto de Atacama.
Obras como Logical Product #2 o Paraíso exploran el territorio no como un espacio vacío, sino como un lugar cargado de presencias invisibles y memorias ocultas. En ellas aparecen lo que Tacla denomina “restos de lo viviente”, elementos que cuestionan la idea colonial del desierto como territorio deshabitado.

Jorge Tacla: Time the destroyer is time the preserver. Installation view: Al Mureijah Square, Sharjah, 2026. Image courtesy of Sharjah Art Foundation. Photo: Shavanas Jamalludin
Desde allí emerge uno de los hallazgos visuales más importantes de su trayectoria: la sustitución progresiva del cuerpo humano por la arquitectura.
La Moneda, el Pentágono y Santa Sofía aparecen como símbolos de poder y destrucción simultáneamente.
“Tacla suele pintarlos en negativo para mostrar cómo se disuelven en la estructura mental y evidenciar el doble estándar con que se perciben como lugares de protección y destrucción”, señala Aljanahi.
Más adelante, esta estrategia se radicaliza en la serie Identidades Ocultas, donde la violencia ya no se representa directamente. Los cuerpos desaparecen y son reemplazados por tractores, camas, océanos o edificios.
Según el curador, estas obras responden a una transformación fundamental en la forma en que hoy experimentamos el sufrimiento ajeno.
“Estas pinturas fueron realizadas en un contexto donde la fatiga de la compasión, ya identificada en los años noventa, se vio agravada por la expansión de las redes sociales. Tacla buscó representar la violencia por medio de sustituciones”.

Injury Report 22 , 2022. al de Abandono (Sign of Abandonment)’, 1999 Image courtesy of Sharjah Art Foundation. Photo: Shavanas Jamalludin
Los cuadernos, la poesía y la construcción de una mirada
Uno de los descubrimientos más interesantes de la exposición se encuentra en la quinta sección, dedicada íntegramente a los cuadernos de trabajo del artista.
Más de cien dibujos realizados diariamente desde 2011 revelan una faceta menos conocida de Tacla y permiten comprender cómo se construye su pensamiento visual.
Para Aljanahi, estos trabajos son fundamentales porque exponen el entramado intelectual que sostiene toda la producción del artista.
“Los dibujos son el resultado de un ritual cotidiano matutino en el que la poesía guía el resto de su jornada”, explica. “Son imágenes carnales y sensuales que contienen marcas personales, tachaduras y diagramas capaces de capturar la inmediatez con que organiza las complejidades y contradicciones del lenguaje, la actualidad y su propia vida”.
Estos cuadernos dieron origen posteriormente a la serie Anatomía de la Dislexia, donde aparecen retratos de figuras fundamentales para el pensamiento contemporáneo, entre ellas Roland Barthes, Diamela Eltit y Juan Luis Martínez.
“Muchos de esos autores comparten una sensibilidad crítica respecto de las estructuras de poder y de los discursos dominantes”, explica Aljanahi. “Tacla también desmonta nociones cristalizadas de identidad y complejiza la relación entre victimización y perpetración”.

Jorge Tacla, Octubre 25, 2019 No 4, 2022. From Señal de Abandono (Sign of Abandonment)’, 1999–ongoing. Installation view: Jorge Tacla: Time the destroyer is time the preserver, Al Mureijah Square, Sharjah, 2026. Image courtesy of Sharjah Art Foundation. Photo: Shavanas Jamalludin
Contra las jerarquías del sufrimiento
La última parte de la exposición reúne algunas de las preocupaciones más persistentes del artista.
Allí aparecen obras inspiradas en el estallido social chileno, las protestas tras el asesinato de George Floyd, la performance de LASTESIS, la muerte del comunero mapuche Camilo Catrillanca, la guerra en Siria, la destrucción de Gaza o las secuelas de terremotos en Haití y Japón.
Sin embargo, la muestra evita establecer jerarquías entre unas tragedias y otras.
“A lo largo de la exposición seguimos a Tacla mientras excava verdades sobre las jerarquías del sufrimiento humano, las aparentes divisiones entre víctima y perpetrador y las conexiones entre acontecimientos que parecen separados, pero que comparten las mismas estructuras de violencia”, sostiene Aljanahi.
Esa reflexión adquiere especial relevancia en el contexto actual.

Jorge Tacla, Identidad Oculta (Hidden Identity) 31, 2012. Collection of Barjeel Art Foundation, Sharjah. Installation view: Jorge Tacla: Time the destroyer is time the preserver, Al Mureijah Square, Sharjah, 2026. Image courtesy of Sharjah Art Foundation. Photo: Shavanas Jamalludin
“En el orden geopolítico contemporáneo, la destrucción suele perpetrarse en nombre de los derechos humanos. Muchas veces las categorías de víctima y agresor dependen de la posición desde la cual observamos los acontecimientos”, advierte.
La exposición concluía con una serie de imágenes provenientes de Alepo, Beirut, Gaza, Homs, Nueva York, Oklahoma City y Santiago. No existía un centro jerárquico. Todas las catástrofes aparecían integradas en un mismo campo visual, cuestionando las divisiones convencionales entre víctimas y victimarios.
“Esperamos que, al encontrarse con la obra de Jorge Tacla, los visitantes reflexionen sobre su propia posición frente a los acontecimientos y sobre los mecanismos mediante los cuales las catástrofes son mediadas e historicizadas”, concluye Aljanahi.
En una época marcada por guerras, desplazamientos forzados y profundas polarizaciones políticas, la retrospectiva de Jorge Tacla en Sharjah no solo revisó la trayectoria de uno de los artistas chilenos más relevantes de las últimas décadas. También propuso una reflexión sobre cómo miramos el sufrimiento ajeno, cómo construimos memoria y qué verdades permanecen cuando la destrucción deja de ocupar el centro de la atención pública.
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