La película sobre el exiliado chileno fabricante de bombas que se estrena en Suiza
Según el director Sergio Castro – San Martín, “habla sobre todo de personas que han perdido su lugar en el mundo y que están tratando de encontrarlo nuevamente. Y esa es una experiencia que, lamentablemente, sigue siendo muy actual”.
“IL CILENO”, de Sergio Castro – San Martín, se estrena mundialmente este jueves en el 79° Festival de Cine de Locarno, en Suiza, en la sección Piazza Grande.
La película transcurre en 1976 cuando, en medio de protestas mineras, un joven militante experto en la fabricación de explosivos es sacado del país en calidad de exiliado. Su nombre es Aldo, quien forzadamente ha cambiado su hogar, mujer e hijo recién nacido para vivir una vida de sobrevivencia con trabajos de poca monta en Torino.
Todo cambia cuando conoce a Luciana, una doctora envuelta en grupos anárquicos, que le ofrece a Aldo la posibilidad de traer a su familia. A cambio tendrá que volver a su viejo oficio: fabricar bombas explosivas para grupos revolucionarios.
Al aire libre
Coproducción entre Chile, Italia y Suiza, la cinta estará en una proyección al aire libre para casi 6.500 espectadores, que además contará con la presencia de su reparto principal.
“IL CILENO es una película que nos interpela sobre el mundo de hoy. Antes era el exilio, hoy es la migración. Esta idea foránea, de cierta orfandad, dota de ternura y misterio no solo a Aldo Marín sino también a los personajes italianos de los convulsos años del plomo”, señaló previamente el cineasta.
En este sentido la película funciona como un espejo social entre Chile e Italia que también se esboza magistralmente en el libro de Juan Cristobal Guarello (“Aldo Marín, carne de Cañon”) en la cual se inspira libremente esta historia, detalla el director.
Bajo la producción de la empresa chilena EQUECO (Denominación de Origen) y Camilo Arancibia y Andrew Bargsted en los roles protagónicos, IL CILENO llegará a cines nacionales próximamente.

Crédito: producción de la película
– ¿Cuál es el origen de la historia de la película?
– Il Cileno nace de una adaptación libre del libro “Aldo Marín, carne de cañón”, de Juan Cristóbal Guarello. Lo que me interesó desde el comienzo no fue hacer una biografía convencional de Aldo, sino tomar algunos elementos de su vida y construir una historia cinematográfica alrededor del exilio, la pérdida y la necesidad de volver a encontrarse con la familia.
En el libro hay muchas peripecias, lugares y episodios que era imposible trasladar directamente al cine. Por eso junto a Simona Nobile (co-guionista italiana), fuimos buscando cuál era el corazón de esta historia. Y para mí ese corazón estaba en un hombre que ha sido arrancado de su país, que acaba de ser padre y que, estando en Italia, intenta recuperar algo tan sencillo y tan enorme como volver a estar con su mujer y su hijo.
A partir de ahí apareció la ficción, particularmente el personaje de Luciana y el mundo de los grupos políticos y anarquistas italianos de los años setenta. La película fue encontrando su propia identidad y terminó siendo una obra inspirada en Aldo Marín, pero no una reproducción de su vida.
– ¿Cuál es el drama de Aldo?
– El drama de Aldo es, en primer lugar, el exilio. Es un hombre cuyo cuerpo está en Italia, pero cuyo corazón permanece en Chile. Acaba de ser padre y, de un momento a otro, tiene que abandonar a su mujer y a su hijo recién nacido. Esa separación es probablemente la herida más profunda del personaje.
Pero también existe una contradicción: Aldo tiene un talento que, al mismo tiempo, es su condena. Sabe fabricar explosivos. Él intenta construir una nueva vida, trabajar, sobrevivir y recuperar a su familia, pero ese conocimiento del pasado vuelve constantemente a buscarlo.
Por eso me interesaba que su conflicto no fuera solamente político. Aldo no está intentando salvar una revolución; está intentando recuperar su vida. Su lucha se vuelve doméstica, íntima. En ese sentido, el personaje habla del exilio, pero también de algo muy contemporáneo: de lo que significa estar lejos de tu familia y tratar de reconstruir una identidad en otro país.
Aldo es, de alguna manera, una bomba de tiempo emocional. Va acumulando rabia, dolor, frustración y también una sensación de traición hacia aquello en lo que alguna vez creyó. La película avanza desde esa acumulación hacia una explosión que no es solamente física, sino principalmente humana.

El director Sergio Castro – San Martín.
– ¿Cuáles son los principales protagonistas y escenarios de la película?
– El protagonista es Aldo Marín, interpretado por Camilo Arancibia. Es un joven chileno exiliado en Turín después de haber participado en actividades de militancia. Lo acompaña El Chapa, interpretado por Andrew Bargsted, que representa también esa experiencia del exilio y la amistad que sobrevive en circunstancias muy adversas.
En Italia aparece Luciana, interpretada por Sara Serraiocco, que es una doctora vinculada a grupos anarquistas y que realiza abortos clandestinos. Ella es fundamental porque introduce a Aldo en un nuevo mundo político, pero también porque establece con él una relación profundamente humana.
El elenco italiano se completa con actores como Gaetano Bruno y Lorenzo Richelmy, entre otros.
Los escenarios también son muy importantes. La película comienza en Chile, pero buena parte de su universo ocurre en Turín, en el norte de Italia. Rodar en Italia significó entrar en una sociedad completamente distinta y reconstruir los llamados Anni di piombo*, los años de plomo, desde una mirada que no fuera turística ni superficial.
También filmamos en Suiza, porque la película es una coproducción entre Chile, Italia y Suiza.

©2024 EQUECO – CINEDOKKE – DisParte Production
Il Cileno by Sergio Castro San Martin
Scena 26
08-11-2024
© Marco Piovanotto
Backstage
Aldo – Camilo Arancibia
El Chapa – Andrew Bargsted
Luciana – Sara Serraiocco
– ¿Por qué quisiste hacer una película sobre los años 70 entre Chile e Italia?
– Los años setenta fueron una década fundamental tanto para Chile como para Italia. Las experiencias políticas fueron distintas y tuvieron desenlaces diferentes, pero existían ciertas similitudes en las motivaciones, en las luchas sociales y en las tensiones políticas que atravesaban ambas sociedades.
Me interesaba especialmente poner esos dos mundos en diálogo. Chile vive el golpe de Estado y la experiencia del exilio, mientras Italia atraviesa una época marcada por la violencia política, los movimientos obreros, las organizaciones revolucionarias y los llamados años de plomo.
Pero no quería hacer una película histórica en el sentido tradicional. Quería utilizar ese período para hablar del presente.
Cuando uno habla del exilio de los años setenta, inevitablemente termina hablando de la migración actual. Las circunstancias son diferentes, pero existe una experiencia humana que permanece: dejar tu país, tu familia, tu lengua y tu identidad para intentar sobrevivir en otro lugar.
Por eso siento que aIl Cileno* funciona como una especie de espejo entre Chile e Italia. Una película ambientada en 1976, pero que finalmente habla mucho de las preguntas que tenemos hoy.

©2024 EQUECO – CINEDOKKE – DisParte Production
Il Cileno by Sergio Castro San Martin
Scena 73
08-11-2024
© Marco Piovanotto
Backstage
Jacopo – Jacopo D. Massara
Enrico – Lorenzo Richelmy
Marco – Carlo Alberto Crarvino
– ¿Cuáles fueron los principales desafíos?
– Fueron muchos. Primero, levantar una película de estas características tomó cerca de ocho años. Construir una coproducción entre Chile, Italia y Suiza significó trabajar con productores, actores y equipos técnicos de diferentes países y finalmente rodar en los tres territorios.
Después estaba el desafío de representar correctamente la Italia de los años setenta. Era una sociedad que yo no había vivido y necesitaba entenderla desde dentro. Conversamos con personas vinculadas a aquellos movimientos y estudiamos mucho el contexto político y social de los años de plomo.
También fue un desafío lingüístico. La película está construida en español e italiano, y para mí eso no es solamente una característica formal. El lenguaje cuenta la experiencia del exilio. Aldo va entrando poco a poco en la cultura italiana y aprendiendo el idioma, mientras los personajes italianos también tienen contacto con el español.
Quería que esa mezcla fuera parte de la película y que se sintiera orgánica.
Y quizás el desafío más importante fue hacer una película de época que no se sintiera como una película del pasado. Cuando trabajas con un período políticamente tan cargado, es muy fácil caer en el discurso didáctico o en la propaganda. Lo que buscábamos era justamente lo contrario: que la historia política estuviera presente, pero que siempre apareciera a través de los personajes, sus contradicciones y sus emociones.

Crédito: producción de la película.
– ¿Cuál es la actualidad de esta película?
– Creo que ahí está precisamente una de las razones por las que “Il Cileno” tiene sentido hoy.
La película habla del exilio, pero hoy podemos leer esa experiencia también desde la migración. Habla de personas que tienen que abandonar un lugar, aprender otra lengua, reconstruir una vida y convivir con la sensación de estar siempre un poco fuera de lugar.
También me interesa que la película no entregue respuestas políticas cerradas. Estamos viviendo un momento en que muchas palabras y conceptos políticos han cambiado de significado, y donde las antiguas fronteras ideológicas ya no son tan claras.
Por eso Aldo no es solamente un personaje de los años setenta. Su conflicto es reconocible hoy: qué hacemos cuando aquello en lo que creíamos deja de existir, cuando perdemos nuestras certezas y tenemos que reinventarnos.
Además, el estreno internacional de la película en la Piazza Grande del Festival de Locarno es muy importante para nosotros. Es una película chilena, italiana y suiza, hablada en dos idiomas, que nace de una historia profundamente ligada a Chile y que ahora tiene la posibilidad de encontrarse con un público internacional.
Para mí, que Il Cileno* llegue a Locarno después de tantos años de trabajo es un enorme logro. Y también es una manera de demostrar que desde Chile podemos contar historias locales que, al mismo tiempo, tienen una dimensión universal.
En el fondo, “Il Cileno” habla de una época específica, pero habla sobre todo de personas que han perdido su lugar en el mundo y que están tratando de encontrarlo nuevamente. Y esa es una experiencia que, lamentablemente, sigue siendo muy actual.
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