CULTURA
Crédito: Cedida
Reestreno de obra clandestina montada en dictadura “La Vigilia” en Osorno
Obra “La Vigilia” (2026) en Osorno
- Auditorio Enrique Valdés de la Universidad de Los Lagos, Avenida Fuschlocher 1305, Osorno.
- Viernes 11 de septiembre – 10:15 horas.
Transformar el miedo en armonía: a 47 años de su origen clandestino, el elenco original reestrena “La Vigilia” en Osorno.
Nacida desde la búsqueda de los Familiares de Detenidos Desaparecidos y ensayada en secreto en 1979, la obra vuelve al escenario este viernes 11 de septiembre a las 10:15 horas en el Auditorio Enrique Valdés de la Universidad de Los Lagos para demostrar que el canto le ganó al olvido.
El lenguaje real de una creación clandestina
Durante décadas, la memoria oral la catalogó como una cantata más del repertorio de resistencia. Sin embargo, al desarmar las cintas guardadas por 47 años y revisar la génesis del proyecto, la obra “La Vigilia” revela una naturaleza distinta: no es una cantata formal de molde académico, sino una pieza escénico-sonora y poética de estructura trágica, gestada desde la urgencia y la precariedad de 1979.
El músico, periodista y Profesor de Estado Marcelo Zurita, quien tenía 21 años cuando integró el elenco original y hoy reside en Uruguay, lo explica desde la estructura interna de la pieza:
“Cuando llegó a mis manos el texto de ‘La Vigilia’, cuya estructura semejaba la de una tragedia griega con el testimonio, tierno y potente a la vez, de una mujer que inicia el largo camino en la búsqueda de su pareja desaparecida, pude comprobar que esta era la historia de muchas mujeres chilenas. Si bien el formato era el de un monólogo, también incluía coros y solistas, breves diálogos, un canon y hasta una emotiva carta. Estos elementos brindaban un carácter especial a la obra, potenciándola de tal manera que desembocaba en lo teatral y, por tanto, podía ser llevada a la escena. Sólo que había un detalle: no teníamos escenario”.
Ese escenario ausente se suplió con astucia, solidaridad y subterráneos clandestinos.
Sopaipillas, navegado y boca a boca: La logística de la audacia
En un Osorno marcado por la represión, la cesantía maquillada por el Empleo Mínimo y la complicidad mediática, un grupo de jóvenes decidió actuar. Nero Fuentes, coordinador del montaje inicial de 1979 y actual coordinador general de este reestreno, recuerda cómo se articuló el dispositivo de seguridad para presentar la obra sin dejar rastro fotográfico ni alertas oficiales:
“La decisión parte en una conversación entre compañeros que ya nos conocíamos y estábamos articulados en el trabajo cultural de resistencia. Decidimos que habría un pequeño equipo encargado de la seguridad y logística, mientras otros se encargaban de armar el elenco. Nos conseguimos una sala en el Colegio San Mateo para los ensayos y la casa de Michelle. El subterráneo de FREDER ya lo habíamos ocupado para realizar peñas; el cura Winfredo Van Den Berg estuvo inmediatamente dispuesto”.
La presentación final no se anunció como un hito político. La invitación viajó en el estricto canal de la confianza verbal.
“Las invitaciones se realizaban de ‘boca a boca’ entre estudiantes de nuestra red y la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos. No todos los asistentes sabían que se presentaría ‘La Vigilia’, ya que la invitación verbal era a una peña. En la puerta se ubicaron compañeros que se ocupaban de que no entrara ningún ‘desconocido’, mientras otros preparaban el navegado y las sopaipillas… Y en la parte final hicimos la presentación”, relata Fuentes.
Vencer la prudencia paternal: El miedo que se pierde al cantar
Hacer arte de denuncia en 1979 era una apuesta de altísimo riesgo. Incluso dentro de las estructuras políticas clandestinas adultas de la zona hubo voces de alerta para frenar el montaje.
“Entre la gente adulta de las orgánicas políticas de Osorno, cuando supieron de nuestras intenciones, surgió una ‘paternal’ preocupación y nos pidieron ‘no hacerlo’ dado lo dangerous que era”, rememora Nero Fuentes. “Pero en nosotros pudo más nuestra rebeldía, nuestras ansias de terminar con la dictadura y nuestra profunda solidaridad humana con los familiares de las víctimas… Ver a esas madres con sus niñitos pequeños sin su padre partía el alma y nos daba una fuerza interior muy grande”.
Para quienes integraban ese elenco, el canto era un refugio vital.
“Vivíamos y dormíamos con el miedo… Al menos a mí creo que siempre me acompañó, sólo que aprendí a convivir con él. El miedo sólo se perdía cuando estábamos juntos y cantábamos… El juntarse, aunque fuera a cantar en voz baja, era una forma de luchar, de cargar pilas y de irse transformando en una familia”, concluye Fuentes.
El rescate acústico desde la cinta casera
Cuarenta y siete años después, el reestreno de “La Vigilia” no contó con partituras impresas ni guiones de archivo. El proceso de reconstrucción se basó en un único registro sonoro: un casete doméstico grabado la noche del estreno en el subterráneo de la Radio La Voz de la Costa, rescatado casi medio siglo después.

El registro que sobrevivió al tiempo: cassette Sony ZX60 rotulado a mano “Peña FREDER Osorno 1979”, rescatado sobre la mesa de control de sonido para la reconstrucción de la obra. Crédito: Cedida
Marcelo Zurita evoca el impacto emocional de volver a escuchar esa cinta desde la distancia:
“Escuchar esa pieza directo del casete grabado entonces fue como un paisaje sonoro que permaneció guardado. Los auriculares me permitían recrear esa atmósfera de peña con voces del público, llantos de guagua, baches, toses de la audiencia y finalmente la gente aplaudiendo a rabiar por varios minutos… Terminabas inevitablemente derramando algún lagrimón. Estaba trabajando en el campo, plantando unos naranjos, y me tuve que afirmar en la pala. La tierra no calla, no puede callar”.
A través de herramientas de limpieza de audio, el equipo identificó acorde por acorde y palabra por palabra para reconstruir la obra fielmente a su versión de 1979.
“Todas las palomas reclaman respuesta, todas las palomas juntas son el pueblo… Si vivió o si muere, vayan respondiendo…”

Trabajo de arqueología sonora: edición digital y limpieza frecuencias del cassette de 1979 para rescatar la partitura y los textos originales de “La Vigilia”. Crédito: Cedida
Hacer vigilia hoy: “La memoria no se jubila”
Para la recitadora e intérprete del elenco original Ivette Sovier, tenía 20 años al momento del estreno, es Profesora de Educación Básica y hoy vive en Rancagua, volver a pararse de negro con el bombo, el charango y las canas casi cinco décadas después es un acto de afirmación:
“Es decirle a la historia: aquí estamos todavía. No es solo música, es memoria viva, es volver a nombrar a quienes no están con la guitarra y el bombo, sanar juntos. Cuando no había diario, ni tele, ni justicia que lo hiciera, fue transformar el miedo en armonía. El canto le ganó al olvido”.
El mensaje que proyectan hacia las nuevas generaciones que asistirán al reestreno trasciende la nostalgia histórica:
“’La Vigilia’ no es un panfleto: es velar por alguien, es cuidarlo, no dejar solo al otro. Si nosotros a los 20 años cantamos para no olvidar cuando estaba prohibido, hoy les decimos a los jóvenes que mantengan viva esa llama. La memoria no se jubila, la memoria es un trabajo. Cuando vean que algo es injusto, canten, bailen, pero no se queden solos”, reflexiona Sovier.
Disputar la narrativa: El espejo del “Nunca Más”
Desde la perspectiva institucional de la Corporación de Derechos Humanos Pilmaiquén, la reactivación artística de “La Vigilia” bajo el marco del proyecto “La memoria, un camino seguro para la paz” cumple un rol fundamental en la disputa cultural del presente.
Su presidenta, Sarita Kramm, sitúa la presentación de este viernes 11 de septiembre a las 10:15 horas en el Auditorio Enrique Valdés de la Universidad de Los Lagos (Av. Fuslocher 1305, Osorno) en una triple temporalidad que interpela directamente al Chile contemporáneo:
“Parafraseando a Rancière, el arte es el reparto de lo sensible y, por lo tanto, constituye un espejo de lo que nosotros queremos construir o no como sociedad. Esto nos permite instalar ‘La Vigilia’ de 1979 en una temporalidad de pasado, presente y futuro”.
Con el respaldo de la Unidad de Derechos Humanos del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, la iniciativa busca que el reencuentro del elenco original en el escenario no sea solo un homenaje, sino un acto pedagógico y colectivo:
“Respecto al pasado, esta obra puso en el tapete lo urgente a pesar de que esto les pudo haber costado las vidas. Con respecto al presente, hoy nos permite disputar la narrativa de la historia reciente e ir en contra del negacionismo que lamentablemente toma fuerza y que le hace daño a la sociedad, porque no permite ver errores ni construir una sociedad más sana. Y si hablamos de futuro, tiene que ver con seguir defendiendo, educando y, a través del arte, seguir reflexionando para que nos sacuda un poco y le demos cuerpo creativo a la consigna que repetimos siempre: Nunca Más”.
Inscríbete en el Newsletter Cultívate de El Mostrador, súmate a nuestra comunidad para contarte lo más interesante del mundo de la cultura, ciencia y tecnología.