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Juan Gabriel Valdés y relación de EEUU con Chile: “Pasamos de la hegemonía a la dominación”

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El excanciller alerta que EEUU busca una mayor subordinación de América Latina y pide a Chile defender su soberanía. Cuestiona la gestión de Cancillería y apunta a un país que “perdió el norte”, citando incluso el anuncio de Trump de dar US$5.000 a cada estadounidense tras las elecciones.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
Juan Gabriel Valdés advierte que la relación con EEUU está entrando en una etapa de “dominación directa”, en la que Washington buscaría imponer sus prioridades militares y de seguridad. El excanciller cuestiona las declaraciones de Brandon Judd y pide corregir una política exterior chilena que, a su juicio, ha privilegiado lo comercial para evitar tensiones políticas.
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La relación de Estados Unidos con Chile y América Latina estaría acercándose a un punto que el excanciller Juan Gabriel Valdés define como el tránsito desde la “hegemonía” hacia la “dominación directa”. Una nueva etapa en la que, advierte, Washington buscaría que los países de la región sigan sus instrucciones en materias que van desde la seguridad y las Fuerzas Armadas hasta la forma de enfrentar conflictos internos.

En entrevista con Al Pan Pan de El Mostrador con Mirna Schindler, el exministro de Relaciones Exteriores y exembajador de Chile en Estados Unidos cuestionó tanto las recientes declaraciones del embajador Brandon Judd sobre el estallido social como la respuesta que, a su juicio, está entregando la política exterior chilena ante un cambio más profundo en la posición estadounidense hacia la región.

“Yo creo que lo que hemos visto en los últimos días es un gran desorden en una relación que es muy fundamental, que es la relación de Chile con Estados Unidos, una cierta improvisación y además observaciones de carácter ideológico que los embajadores normalmente no hacen”, sostuvo Valdés.

Sus declaraciones se producen después de que Judd afirmara inicialmente que la inteligencia estadounidense contaba con información que vinculaba a organizaciones de izquierda con la violencia ocurrida durante el estallido social de 2019.

El representante estadounidense posteriormente precisó el alcance de sus dichos: señaló que no existía una investigación propia de la embajada, que no tenían documentos sobre el estallido y que la conclusión se había construido mediante fuentes abiertas e información proveniente de políticos, policías y académicos chilenos.

Para Valdés, sin embargo, el episodio no puede analizarse aisladamente. A su juicio, se inserta en una transformación de la política estadounidense hacia América Latina bajo la administración de Donald Trump.

“Creo que estamos entrando en un tono en el cual hay un país central que se siente imperio, que establece sobre América Latina una doctrina que le obliga a América Latina a subordinarse, que ya no está en un estado de hegemonía sino que está en un estado de dominación”, afirmó.

El exembajador sostuvo que esa lógica supone que los gobiernos latinoamericanos comiencen a recibir presiones sobre decisiones que tradicionalmente pertenecen a su esfera interna.

“Los gobiernos tienen que seguir sus instrucciones en cuanto a la organización de las Fuerzas Armadas, sus prioridades y la manera como enfrentan a sus propios ciudadanos cuando estos se organizan de una manera que al Gobierno de Estados Unidos no les gusta”, agregó.

Más adelante volvió sobre la misma idea: “Pasamos de la hegemonía a la dominación directa”.

Y explicó qué entiende por ese concepto: “La dominación significa que nosotros obedecemos las instrucciones que se nos dan. Chile no está, ni va a estar en esa lógica jamás y yo creo que eso es bueno que lo entienda tanto el Gobierno de Chile como el Gobierno de Estados Unidos”.

Valdés también dirigió sus críticas hacia la conducción de la política exterior chilena. Consultado por el desempeño de Cancillería y del ministro Francisco Pérez Mackenna frente al escenario descrito, respondió: “Yo hubiese querido mayor conciencia de esto”.

A su juicio, sería un error que Relaciones Exteriores intentara concentrarse principalmente en los asuntos económicos para reducir las posibilidades de controversias con Washington.

“Si la Cancillería define, para evitarse los problemas políticos, entre comillas, y eludir tensiones, dedicarse entera al tema comercial, lo que se está haciendo es no atender los problemas reales de Chile, que son políticos, primero que todo”, sostuvo.

“Por lo tanto, siento que ahí hay una corrección que hacer. Creo que el canciller debería observar eso”, añadió.

Valdés, quien además de canciller durante el Gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle fue embajador en Estados Unidos durante las administraciones de Michelle Bachelet y Gabriel Boric, proyectó que las presiones de Washington podrían aumentar a medida que Estados Unidos concentre nuevamente sus prioridades estratégicas en el continente.

“Tenemos que prepararnos a que ellos nos consideren el centro de su seguridad nacional y, por lo tanto, estén dispuestos a forzarnos a hacer lo que ellos quieren que hagamos en materia militar, en materia de seguridad y en lo demás”, señaló.

El exministro fue particularmente crítico con quienes consideran exagerado ese diagnóstico. “Yo creo que el que no ve eso es porque vive en una nube ideológica y angelical”, afirmó.

“Muchos van a pensar, particularmente en los sectores más conservadores, que exagero, porque no conocen bien Estados Unidos ni están leyendo lo que está pasando allá todos los días”, agregó.

Según Valdés, el escenario obliga a una discusión que trascienda a un determinado sector político. “Yo creo que el país necesita reflexionar conjuntamente sobre lo que se viene encima”, dijo, añadiendo que los parlamentarios también deben comprender “la gravedad de esta situación”.

Su diagnóstico incluye una mirada especialmente crítica sobre la situación interna estadounidense. Valdés sostuvo que ese país atraviesa “una situación de crisis profunda desde el punto de vista de sus instituciones y del proceso democrático” y afirmó que existe una “tendencia fascistoide” que, a su juicio, está presente con fuerza.

El excanciller vinculó ese proceso con un repliegue de Washington desde su antigua concepción global de seguridad hacia sus intereses más inmediatos, escenario en el que América Latina volvería a adquirir una relevancia estratégica similar a la que tuvo durante otros períodos de expansión estadounidense.

En ese contexto también cuestionó algunas de las recientes intervenciones públicas de Trump. Entre ellas mencionó el anuncio del mandatario de entregar US$5.000 a cada estadounidense después de las elecciones de noviembre.

Para Valdés, episodios de ese tipo son expresión de un problema más profundo. “Estamos hablando de un país que perdió el norte, o sea, no sabe exactamente hacia dónde va, más allá de que tenga el concepto de autoridad y de la presencia del hombre fuerte instalado en la Casa Blanca”, sostuvo.

Frente a ese escenario, el exembajador planteó que Chile deberá prepararse para una relación más compleja con Washington y definir con claridad sus propios límites. Su advertencia central apunta precisamente a impedir que una histórica relación de influencia estadounidense sobre la región termine convirtiéndose, en sus palabras, en una de “dominación directa”.

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