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Estudiante chilena simulará la vida en el espacio: estará aislada en base científica polaca CULTURA Crédito: UC

Estudiante chilena simulará la vida en el espacio: estará aislada en base científica polaca

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Sofía Maturana fue seleccionada para participar en una misión análoga en la estación “LunAres”, en Polonia, donde se replicarán las condiciones de vida que los seres humanos enfrentarán en futuras misiones en la Luna y Marte.


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Una estudiante chilena estará dos semanas aislada en una base científica polaca, para simular la vida en el espacio, informó Visión Universitaria UC.

Se trata de Sofía Maturana Toro, de 21 años y estudiante de Astronomía de la Universidad Católica.

Entre el 2 y el 19 de diciembre de este año, la joven chilena se trasladará a la localidad polaca de Piła para ingresar a la base científica “LunAres”. Allí protagonizará una misión análoga, que consiste en una simulación de las condiciones de vida y trabajo que los seres humanos enfrentarán en futuras misiones a la Luna y Marte.

Durante dos semanas, Maturana vivirá en condiciones de aislamiento total, sin acceso a internet y con el correo electrónico como única vía de contacto regulada con el exterior.

“Vamos a vivir dos semanas en esta base científica; vamos a hacer lo que haría un astronauta, como si estuviéramos en la Luna realmente”, expresó.

La tripulación estará compuesta por seis personas de distintas nacionalidades, quienes deberán comunicarse exclusivamente en inglés y racionar sus alimentos durante todo el encierro.

Rutina extrema y pruebas científicas

El día a día dentro de la base estará estructurado con un itinerario que comienza a las 8:00 y podrá extenderse hasta las 21:00 horas. El programa estará organizado mediante una combinación de actividades científicas y operacionales.

Durante el aislamiento, la tripulación deberá realizar actividad física diaria, además de participar en investigaciones, tareas de mantenimiento y reuniones con Mission Control. Dependiendo de los estudios incorporados en la misión, se realizarán mediciones médicas, psicológicas y de desempeño para analizar los efectos del aislamiento y la convivencia en un entorno confinado.

Adicionalmente, los tripulantes llevarán a cabo investigaciones científicas en disciplinas como biología, electrónica e ingeniería. Uno de los aspectos más desafiantes serán las denominadas actividades extravehiculares (EVAs), simulacros realizados fuera del hábitat donde los participantes deberán utilizar trajes y cascos espaciales para testear la ergonomía, comodidad y flexibilidad del equipamiento tecnológico en escenarios extremos, además de realizar tareas científicas y poner a prueba distintos procedimientos operacionales.

El sueño mayor de llegar al espacio

La joven es bisnieta de uno de los primeros astrónomos en Chile (Rubén Toro Valenzuela). Aunque su interés por el espacio se manifestó durante la pandemia, cuando cursaba primero medio, periodo en que reafirmó su vocación a través de lecturas de divulgación científica.

Su familia apoya su determinación de desarrollarse y dirigir su carrera en el área espacial.

“Mi sueño mayor es llegar al espacio eventualmente en algún minuto. Y esto para mí es el primer paso de algo más”, indicó.

Tras asistir a un congreso espacial en abril y conversar con el astronauta análogo chileno, Sebastián Ogalde, decidió dar el salto y enviar su postulación.

A mediano plazo, su plan es cursar un doctorado en el extranjero y postular a la Agencia Espacial Europea (ESA).

Tener una base de simulación propia en el norte de Chile

El viaje de Sofía también busca tender puentes para el desarrollo de la ciencia espacial en Chile. Actualmente, la estudiante colabora con académicos de la Escuela de Diseño de la UC en un proyecto conjunto enfocado en el análisis de habitabilidad de las bases LunAres, con miras a expandir la iniciativa hacia otras disciplinas universitarias.

Sin embargo, el objetivo más ambicioso de Maturana es traer las misiones análogas a Chile. La estudiante argumenta que nuestro país cuenta con ventajas geográficas.

“El desierto de Atacama es un laboratorio natural y es uno de los entornos terrestres que más se asemeja en condiciones a lo que es la Luna y Marte”, asegura.

Aunque la comunidad científica internacional ya utiliza el norte del país para validar diversas tecnologías, Chile no cuenta con una base de simulación propia.

“¿Por qué no apostar a la posibilidad de crear un espacio real con condiciones tangibles que promuevan en nuestro país el interés científico por esta área?”, plantea.

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