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Obra “Parecido a la felicidad”: “Qué lástima que desde aquí no se vea la cordillera” CULTURA|OPINIÓN Crédito: Cedida

Obra “Parecido a la felicidad”: “Qué lástima que desde aquí no se vea la cordillera”

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José Miguel Ruiz
Por : José Miguel Ruiz Escritor, poeta y profesor de Castellano (UC). Ha publicado, entre otros libros, “El balde en el pozo” (poesía, 1994), “Cuentos de Paula y Carolina” (narrativa, 2011) y “Gramática de nuestra lengua” (2010). Mención Honrosa en los Juegos Literarios Gabriela Mistral de la I. Municipalidad de Santiago, 1975. Primer Premio en el Concurso de Poesía de la P. Universidad Católica de Chile, 1979. Premio Municipal de Arte, Mención Literatura, de la I. Municipalidad de San Antonio (1998).
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Obra en sí de una gran complejidad humana y belleza de Alejandro Sieveking, con una actuación inspirada del elenco. Una obra triplemente valiosa: por su histórico texto montado en 1959 bajo la dirección de Víctor Jara, y ahora por la excelente dirección de Moira Miller.


La obra la apreciará el espectador, aquí solo puedo comentar la experiencia de haberla visto. Asistí al estreno de esta extraordinaria y compleja historia que en su desarrollo nos hace recorrer desde la risa hasta sus antípodas, pasando por la vivencia de la soledad, de la fidelidad, de los sentimientos entrañables que entran en conflicto.

Reinaldo (Sebastián Ramírez), Olga (Margarita Larraín), Víctor (Diego Ruiz) y el Gringo (Giordano Rossi), dan vida a un drama humano y lo hacen de gran manera, con verdad, intensidad, ternura cuando es necesario, con una gran fuerza. No soy crítico de teatro, pero sí un espectador comprometido con el valor del texto dramático y el resultado actoral.

Como ante cualquier obra artística, sobre todo las relacionadas con la literatura, sé cuándo están bien “tensadas” las cuerdas del instrumento y la música despierta resonancias que tienen que ver con el fenómeno estético.

“Parecido a la felicidad”, la primera obra del ilustre dramaturgo y actor Alejandro Sieveking, se ambienta a fines de la década del 50. En la escenografía, un aire de época, la radio con cubierta de madera, como en aquellos tiempos, y se escuchan algunas canciones de entonces; en la historia, naturalmente la visión de mundo, el conservadurismo, el anhelo de conseguir una moto, como símbolo del espíritu de libertad y aventura de aquellos jóvenes provincianos que se abren camino a la gran ciudad, dan cuenta de ello.

Don Reinaldo, viudo, padre de Olga, el Gringo y Víctor, amigos entrañables, y la vida que comienza a tejer a su antojo. Lo simple se va complejizando. Los caracteres de los personajes se van delineando, encontrándose armoniosamente o friccionando entre sí; los sentimientos se despliegan lo mismo. A veces con humor; otras, desde los recovecos de la decepción, de la culpa, y la vida que sigue tejiendo en su telar y los personajes dramáticos, sus sentimientos, sus acciones, son las hebras que se trenzan. El espectador puede contemplar cómo se va llevando a la urdimbre final.

Todo ocurre en el espacio interior de un departamento ubicado en Santiago (hay que bajar escaleras para comunicarse con el espacio exterior), y en una pequeña terraza desde donde se asoman al paisaje urbano: “Qué lástima que desde aquí no se vea la cordillera”, dice Víctor en algún momento.

Pero hacia dentro del hogar sí que vemos lo que ocurre, más allá de eso, podemos ser espectadores del alma de los habitantes de allí, de sus conflictos, sus sueños, sus amores, sus emociones y convicciones. Allí hay un mundo “entre cuatro paredes”, donde la amistad, la fidelidad, la plenitud, el amor, la ingenuidad, la bondad, los anhelos de futuro, donde la lucha es interior muchas veces, también acaso la traición y la soledad entre los hilos abigarrados de la vida.

Obra en sí de una gran complejidad humana y belleza de Alejandro Sieveking, con una actuación inspirada del elenco. Una obra triplemente valiosa: por su histórico texto montado en 1959 bajo la dirección de Víctor Jara; ahora por la excelente dirección de Moira Miller, en el espíritu de la obra original, aun con el cambio de la figura de la madre en el texto de Sieveking por la del padre aquí; y por lo actoral, convincente, calando los actores en la profundidad de sus personajes, transmitiendo esa vida que subyace en cada uno de estos y en su interacción con los demás.

Cuatro actores que logran sumir al espectador en los conflictos que se dan o pueden darse en una relación donde los afectos tienen una fuerte presencia, donde la soledad es una visita no deseada, con su corte de otros sentimientos que bien pudieron no venir.

PARECIDO A LA FELICIDAD
Fecha: Del 23 de abril al 16 de mayo
Horario: De jueves a sábado, a las 20.00 hrs
Lugar: Mori Bellavista (Constitución 183, Providencia)
Duración: 60 minutos
Edad recomendada: +14 años
Ficha artística: Autor: Alejandro Sieveking | Dirección: Moira Miller | Compañía: La Mafia
Teatro | Elenco: Giordano Rossi, Margarita Larraín, Diego Ruiz y Sebastián Ramírez | Diseño
integral y vestuario: Andrea Contreras | Música: Pablo Villalabeitía | Asistencia de
dirección: Raoul Pinno | Fotografía: Daniela Miller | Producción: Margarita Larraín y
Sebastián Ramírez | Producción ejecutiva: Moira Miller y Diego Ruiz.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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