CULTURA|OPINIÓN
Crédito: Medios Públicos Uruguay
Las siete vidas de Federico Stahl
Un escritor contratado para vivir aislado en una plataforma petrolera cercana a la fosa de las Kuriles, una de las depresiones oceánicas más profundas del planeta, ubicada frente a la península rusa de Kamchatka. Su trabajo nunca termina de quedar claro… tal vez sea alguna forma de mantenimiento.
El Proyecto Stahl es un ejercicio literario donde, a través de distintas novelas, conocemos las vidas alternativas y ramificadas de un mismo personaje: Federico Stahl. En algunos libros es un historiador de la ciencia ficción obsesionado con la desaparición de un escritor delirante; en otros, un niño que espera la llegada de un circo que exhibe los restos de un extraterrestre.
También puede ser un matemático convertido en ermitaño en las ruinas de un faro canadiense, un pianista errante en un mundo distópico, un especialista militar de la Guerra Fría atrapado en una isla de plástico o un escritor montevideano de alma rockera perdido en el oriente de Uruguay.
El nombre detrás de esta trama es el prolífico escritor uruguayo Ramiro Sanchiz quien, a sus actuales 47 años, ya ha publicado más de una veintena de novelas (entre otros proyectos como traductor, editor y periodista cultural).
En el universo del Proyecto Stahl conviven ucronías, mundos devastados, inteligencia artificial, retrofuturismo alemán, contracultura y referencias constantes a la música, el cine y la literatura de género. Hay quien dice que su narrativa se identifica con el new weird, una corriente donde lo fantástico, el horror y el inconsciente de la mente humana se mezclan para producir una realidad inestable tensionada por fenómenos apenas perceptibles detrás de las apariencias.
La reciente Los Acontecimientos (2025) vuelve sobre Federico Stahl, esta vez convertido en un escritor contratado para vivir aislado en una plataforma petrolera cercana a la fosa de las Kuriles, una de las depresiones oceánicas más profundas del planeta, ubicada frente a la península rusa de Kamchatka. Su trabajo nunca termina de quedar claro… tal vez sea alguna forma de mantenimiento.
Stahl vive completamente solo, rodeado de computadores arcaicos y biblioratos (es decir, archivadores). De vez en cuando recibe mensajes desde otra plataforma, enviados por una enigmática mujer alemana llamada Ada. Poco a poco comprendemos que el protagonista es parte de una investigación relacionada con el mar y una anomalía que, aparentemente, habría alterado la realidad en esa región del océano.
En todas partes parecen manifestarse señales de esa presencia extraña: zumbidos persistentes, pequeñas alteraciones difíciles de explicar. Mientras, Stahl copia y retransmite mensajes sin comprender del todo su sentido en un contexto donde el paisaje industrial abandonado, las estaciones vacías y el rumor constante del océano crean una atmósfera de suspensión inquietante. El narrador, por cierto, es muy poco fiable.
Él mismo reconoce las grietas de su percepción y advierte constantemente sobre la dificultad de distinguir entre recuerdos, sueños o hechos reales. Lejos de ser un defecto, esa incertidumbre es uno de los mayores aciertos de la novela. Sanchiz convierte la confusión en una forma de tensión narrativa.
Aparentemente, paradójicamente, pocos acontecimientos ocurren en esta plataforma. Pero no, la respuesta es más compleja: ensueños, pesadillas, asfixia y los recuerdos de una infancia uruguaya son plasmados por una virtuosa escritura que no permite dejar el libro hasta terminarlo de un tirón. Una novela notable.
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