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Caputto, el renacido

por 27 abril, 2019

Caputto, el renacido
Si bien la experiencia en el Mundial India 2017 fue al borde de la catástrofe, el DT entendió que su opción de seguir ligado al trabajo formativo era solo trabajar en silencio y aceptar las críticas. Así lo hizo y ahí comenzó esta versión mejorada del estratega. Comprendió mejor la idiosincrasia del futbolista chileno. Voraz lector de libros de historia de Chile, consumidor de textos de sicología y principalmente inquieto para sumar herramientas de liderazgo y coaching, todo para transformarse precisamente en eso, un líder de muchachos de 17 años que lo ven como una persona muy cercana, pero que demarca las reglas de convivencia y trabajo.
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Osorno 1988, en el viejo Parque Schott -hoy estadio Rubén Marcos- se produjo uno de los incidentes más recordados del fútbol chileno y que seguramente, Hernán Caputto, ya debe estar aburrido que se lo recuerden. Jugaban el local ante Huachipato y en un cruce de palabras, Juan Carreño, le propinó dos derechazos al actual técnico de la Sub 17, la recientemente clasificada al Mundial de Brasil.

Las imágenes de ese episodio dieron la vuelta al mundo, pero la historia le permitió a este argentino nacionalizado chileno escribir, con otras letras, su nombre de ahora en adelante: es el único técnico que ha logrado clasificar a una selección Sub 17 a dos mundiales consecutivos, un registro que no abunda en nuestra herencia futbolera.

Si bien la experiencia en el Mundial India 2017 fue al borde de la catástrofe, Caputto entendió que su opción de seguir ligado al trabajo formativo era solo trabajar en silencio y aceptar las críticas. Así lo hizo y ahí comenzó esta versión mejorada del estratega. Comprendió mejor la idiosincrasia del futbolista chileno. Voraz lector de libros de historia de Chile, consumidor de textos de sicología y principalmente inquieto para sumar herramientas de liderazgo y coaching, todo para transformarse precisamente en eso, un líder de muchachos de 17 años que lo ven como una persona muy cercana, pero que demarca las reglas de convivencia y trabajo.

Y cuando hay algún atisbo que el grupo se pierde o sale de los valores entregados por el cuerpo técnico, de inmediato Caputto aparece para corregir y enseñar. Es cosa de ver, de comprender las declaraciones de los planteles mundialistas que ha dirigido el oriundo San Andrés de Giles, todos reconocen esa forma paternal y educativa que tiene para hablar.

Caputto no es amigo de las modas que a esta edad son tan frecuentes en los jóvenes, más aún influenciados por las redes sociales. No participa de peinados raros, aros y gorras estilo reggaetón. El uso de los celulares es restringido en períodos de concentración y partidos. Los insta a leer distintos autores chilenos, los lleva a un espacio donde el jugador pueda crecer y mejorar. Los estudios de ellos son claves para el DT, quien está al tanto del rendimiento escolar de cada uno de sus pupilos.

Caputto creció como técnico y persona. Es un renacido, por opción personal y ahora, al momento de entrar a la cancha, es mejor persona que hace dos años. Es de los pocos técnicos que acepta la crítica, no la invalida, la asume y digiere. Es respetuoso de la opinión disonante y si bien defiende con argumentos su postura de juego, sabe que hoy tiene a cargo un grupo distinto al de India.

Esta sub 17 de Fierro, Aravena, Díaz, Pizarro -por nombrar algunos- es un equipo agresivo, tiene calidad y arrogancia para enfrentar a sus rivales. Son muchachos que han crecido con la experiencia de su mentor, quien les entrega confianza y responsabilidades tanto dentro como fuera de la cancha. Es un equipo que tiene ese sello distinto, que puede hacer su propia historia en Brasil. Es una fuerza colectiva que entiende eso, a pesar de su corta edad, saben que el conjunto es más poderoso que cualquier individualidad.

Y cuando hay algún atisbo que el grupo se pierde o sale de los valores entregados por el cuerpo técnico, de inmediato Caputto aparece para corregir y enseñar. Es cosa de ver, de comprender las declaraciones de los planteles mundialistas que ha dirigido el oriundo San Andrés de Giles, todos reconocen esa forma paternal y educativa que tiene para hablar.

La otra tarea titánica que tendrá que enfrentar el estratega, es la presencia de intermediarios, representantes y empresarios rondando a estos jóvenes valores. Una cosa es cerrar el hotel, otra cosa es impedir el contacto. Caputto ya lo sabe y él, más que nadie, deberá velar por la tranquilidad de sus jugadores antes y durante el Mundial.

Así desde el frío y hielo de las críticas, desde el silencio del que estuvo en el suelo y logró pararse, de aquel que pudo caminar en un desierto, Hernán Caputto Gómez, tiene una misión compleja en el Mundial de Brasil. Pero también se ganó el derecho a disfrutar la etapa de crecimiento de sus muchachos y eso nadie se lo puede negar…Porque renació para explotar con todo.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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