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Piñera desatado, repite libreto de errores de su primer Gobierno

por 2 mayo, 2019

Piñera desatado, repite libreto de errores de su primer Gobierno
El sinnúmero de vueltas en el caso medidores, la solicitud firmada en conjunto con los gobiernos de Argentina, Brasil, Colombia y Paraguay para "rayarle" la cancha a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que abrió un flanco interno, ya que el ministro de Justicia Hernán Larraín verbalizó, en un medio de comunicación, que “se pudieron hacer mejor las cosas”. La cuestionada gira a China es el cierre del círculo poco virtuoso y que generó las duras palabras del líder de Acción Republicana, José Antonio Kast: “No hay un manual que resista tanta torpeza en un solo viaje”. Todo eso, unido al excesivo protagonismo del Mandatario, que ha anulado a su propio comité político, tiene preocupada a la derecha, por la pérdida de la brújula de La Moneda.
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El Gobierno ya había sido notificado desde el seno de Chile Vamos que no estaban contentos con el exagerado protagonismo que, desde febrero, adoptó el Presidente Sebastián Piñera. La serie de errores que se han cometido hasta la fecha, habían sido previamente advertidos, basados principalmente en la errática experiencia del primer gobierno piñerista, debido a la sobrexposición sin estrategia del Mandatario, que derivó en malos resultados en las cifras de apoyo ciudadano y equivocaciones políticas que entramparon la gestión.

Si bien desde la derecha han tratado de no evidenciar públicamente su molestia, sí reconocieron que tampoco pueden verse del todo sorprendidos, pues “los humanos cambiamos poco”.

A fines del verano, el Jefe de Estado decidió encabezar los titulares, liderar las conversaciones con la oposición y, con ello, opacó a su propio comité político, el cual tambaleó, pues la lectura primaria que hizo el propio oficialismo fue la evidente debilidad de dicho círculo de hierro, una respecto a la cual Piñera se habría visto obligado a tener que salir a taparla para destrabar temas relevantes de su agenda. De ahí en más, una serie de eventos han sido leídos negativamente y todos los dardos apuntan a la figura presidencial.

El sinnúmero de vueltas en el caso medidores, la solicitud firmada en conjunto con los gobiernos de Argentina, Brasil, Colombia y Paraguay para "rayarle" la cancha a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que abrió un flanco interno, ya que el ministro de Justicia Hernán Larraín verbalizó, en T13 Radio, que “se pudieron hacer mejor las cosas”. La cuestionada gira a China es el cierre del círculo poco virtuoso y que generó las duras palabras del líder de Acción Republicana , José Antoni Kast: “No hay un manual que resista tanta torpeza en un solo viaje”.

Si en un comienzo existió el miedo a que se instalara en La Moneda el fantasma de los errores del primer Gobierno, ahora existe la convicción en la derecha de que este se transformó en una poco afortunada realidad. La naturaleza de Piñera –impulsivo, porfiado, ese que no escucha opiniones ni advertencias– volvió a salir a flote, sobrepasó todos y cada uno de los cercos que con ahínco trabajó el equipo cercano del Mandatario en las oficinas de Apoquindo 3000, precisamente para no repetir el libreto de errores de la primera administración.

Aquello es considerado en el oficialismo como un grave error. No son pocos en la derecha que critican, de Piñera, que “al creerse el mejor de todos”, basado en que ha sido dos veces Presidente de la República y ha hecho una fortuna en su vida privada, “piensa que él solo puede sacar las cosas adelante” y eso, advirtieron en Chile Vamos, no es bueno para el Gobierno porque, por muchas virtudes que tenga el Mandatario, lo cierto es que “la empatía no se le da” y, cuando más figura, “más se baja” en las encuestas.

El principal cortafuegos, el comité político, falló –señalaron varios en la derecha–, ya que su primera misión consistía, precisamente, en adelantarse a los conflictos y evitar que estos salpicaran la figura del Presidente, uno que cuando huele problemas “no los medita con la calma que se exige a una autoridad de su altura”, aseguró una parlamentaria de RN.

En el caso del círculo de hierro, compuesto por el ministro de Interior, Andrés Chadwick, la vocera Cecilia Pérez, el titular de Segpres, Gonzalo Blumel, y el jefe de los asesores del segundo piso, Cristián Larroulet, varios al interior de Chile Vamos afirmaron que, sin dudas, el caso Catrillanca marcó a fuego la dinámica del trabajo con el Mandatario, hizo “retroceder dos pasos” a Chadwick y, como consecuencia de aquello, salió él al frente en demasiados temas.

El analista político Cristóbal Bellolio hizo un alcance: “Cuando uno se rodea de gente que te dice que lo haces bien, que eres seco, que los otros son los malos, que hay una operación, no veo muchas posibilidades de que rectifiques tu actuar (…). La gracia de los buenos gobernantes, pienso en (Ricardo) Lagos, es que tienen en puestos claves como asesores a personas que los puedan mirar de igual a igual”.

Las primeras consecuencias del protagonismo excesivo de Sebastián Piñera ya fueron advertidas en el oficialismo y apuntan principalmente a la desautorización que han sufrido públicamente sus ministros. En la cuarta semana de abril, según la encuesta Cadem, la aprobación del gabinete llegó apenas a un 32%, versus la desaprobación, que alcanzó los 60 puntos, 12 más que en la última medición. De seguir en la misma senda, la situación de La Moneda podría transformarse una “profecía autocumplida”, acotaron, ya que si su principal meta es entregar el testimonio a uno de los suyos el 2022, el debilitamiento de su gabinete constituye una complicación seria.

El director de Criteria Research, Cristián Valdivieso, precisó que “el Presidente da la impresión, a nivel psicológico, que solo se contuvo al principio, se contuvo racionalmente, pero emocionalmente lo único que quería era salir y no se demoró demasiado en considerar que varios ministros no lo estaban haciendo bien, para asumir un rol protagónico”.

Aquello es considerado en el oficialismo como un grave error. No son pocos en la derecha que critican, de Piñera, que “al creerse el mejor de todos”, basado en que ha sido dos veces Presidente de la República y ha hecho una fortuna en su vida privada, “piensa que él solo puede sacar las cosas adelante” y eso, advirtieron en Chile Vamos, no es bueno para el Gobierno porque, por muchas virtudes que tenga el Mandatario, lo cierto es que “la empatía no se le da” y, cuando más figura, “más se baja” en las encuestas.

Ante este escenario, un parlamentario del oficialismo que trabaja de cerca con las autoridades de Palacio recomendó que “lo razonable es retroceder dos pasos y hacer avanzar uno a los ministros”

¿Encastillado?

En su análisis de abril, la consultora Gémines, advirtió: “En el mundo privado la observación que se hace por estos días es que Piñera corre el riesgo de 'encastillarse' en La Moneda, lo que significa vivir una realidad paralela y diferente a lo que la marcha social y económica del país arroja cotidianamente y en las encuestas”.

Casi al unísono, en entrevista con Radio Universo, el ex ministro de Educación, Harald Beyer, manifestó que "si hoy le preguntaran a la población cuáles son los grandes temas que el Gobierno quiere dejar instalado, yo creo que la población no sería capaz de explicar, eso es una debilidad (…) yo creo que el diseño político, los ministros, están un poquito apagados (…) y son varios factores los que ocurren simultáneamente". Palabras de la ex autoridad del primer mandato piñerista que calaron hondo en Palacio.

Diferentes tesis en el oficialismo apuntan a un mismo factor: la pérdida de la estrategia y de la brújula, situación que ya había sido advertida por el timonel de RN, Mario Desbordes, en agosto del 2018, cuando acusó un “frenesí legislativo” y falta de estrategia, apuntando principalmente a la poca inteligencia utilizada por La Moneda para presentar los proyectos de ley y la incapacidad para hacerlos relucir.

Han pasado nueve meses y el escenario se repite con las reformas Tributaria, a las Isapres y la Salud, el TPP11, los medidores de energía. En RN, uno de sus parlamentarios explicó que esto responde a la política de “cacarear todos los huevos” que asumió La Moneda, una estrategia que no gusta del todo, agregó, porque más parece un intento desesperado que un trabajo gubernamental pulcro.

En la derecha añadieron que un factor no menor que influye en el actuar del Jefe de Estado es que “cuando no le da una encuesta, se altera” y las últimas han sido duras para él. “Lo trastornan”, afirmaron. Otro problema del Mandatario es que, al saberse conocedor en varias de las materias de las diferentes carteras, eso lo llevaría a pensar que puede controlar la agenda y ahí “se le olvida la estrategia”.

Según la misma Cadem, Piñera tiene una aprobación que alcanza un 35% y una desaprobación que llegó al nivel más alto desde su arribo al poder el 11 de marzo del 2018, con un 53%.

El problema que lleva a Piñera a cometer tantos errores no sería un posible encastillamiento. El analista, Carlos Correa explicó que, mientras Michelle Bachelet no le creía a las encuestas, la gente que estaba en La Moneda le arreglaba los números y no hablaba nada con los ministros, el caso de Piñera es distinto. "Sí ve muchas encuestas, habla mucho con los ministros, invita a analistas políticos, columnistas que le dan sus opiniones, invita a pura gente que le dice lo que quiere escuchar", pero tiene un actuar compulsivo, por lo que "volvió a tomar decisiones raras y confía mucho en su instinto, sigue pensando que él es muy inteligente y que en Chile no hay nadie más inteligente que él”.

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