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Y llegamos a diciembre, una crisis sin inicio ni final

por 2 diciembre, 2019

Y llegamos a diciembre, una crisis sin inicio ni final
¿La crisis llegará al verano? A estas alturas ningún actor político puede escudarse en la sorpresa para justificar su actuar (o su no actuar). Las interpretaciones también parecen consolidarse. En los extremos se viven realidades diferentes a partir de los mismos hechos. Para la extrema derecha ha quedado de manifiesto que todo es resultado de una conspiración, en cuya base estarían el PC y otros partidos, grupos anarquistas, ayudados por el desfalleciente Foro de Sao Paulo. En la ultraizquierda se percibe la realidad como una lucha contra una dictadura, se construye un imaginario épico en el que no queda claro cuál es el horizonte que se quiere alcanzar.
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Así como ningún análisis previó su inicio, tampoco nadie previó su duración. La crisis llegó hasta diciembre, el fin de año está en la puerta. ¿Llegaremos a los dos meses? ¿Pasaremos una Navidad con barricadas? ¿Qué está esperando el Ministerio de Educación para pronunciarse sobre el año escolar? ¿Qué se apruebe la reforma a Carabineros? ¿O la nueva Ley de Inteligencia?

La variable tiempo es una de las más importantes en la estrategia. Para algunos pareciera que no existe. Ante la pregunta de a favor de quién corre el tiempo, la respuesta es que corre en contra de todos. La prolongación de la crisis daña a Chile en su conjunto. Un gabinete que se mueve como si Chile fuera un cantón suizo por un lado, coincide con la ultraizquierdista mirada de quienes piensan que el paso del tiempo perjudica solamente al Gobierno, no captan que el Titanic se hundió con su capitán, pero también con su orquesta y sus pasajeros.

El Congreso continúa viviendo su propio tiempo. A ratos los piedrazos de los manifestantes recuerdan que la bronca también los involucra. Pero imperturbables mantiene sus ritmos y su agenda.

Esta semana que se inicia seguiremos conociendo los avances de las acusaciones y el debate sobre la letra chica del acuerdo constitucional. ¿Alguien se ha preguntado si los pueblos originarios querrán representarse a través de los partidos? Porque hoy se discute eso: qué proporción de candidatos indígenas deberían llevar los partidos.

No todo es desastre, algunos piensan en la reconstrucción, de dónde saldrán los fondos para financiar el incremento del gasto social y cómo manejarlos: el equipo de Ricardo Ffrench-Davis y Roberto Zahler plantea un mecanismo realista, el ex-Presidente Ricardo Lagos sugiere una devolución del IVA a los más pobres, otros recuerdan que nacionalizando el litio (y recuperando una parte del cobre) tendríamos a mediano plazo recursos con creces para retomar el crecimiento. Este es un sano y necesario debate.

La sombra del fracaso de seguridad oscurece a buena parte de la ciudadanía y atemoriza al resto. ¿Puede un Estado permitir el enfrentamiento entre chilenos, aunque sea entre delincuentes y afectados? No todo se soluciona con más contingente, también hacen falta medidas políticas y sociales que fortalezcan la cohesión social. Poco se avanza ante la urgencia con anunciar proyectos de ley. Peor aún cuando los que se presentan, amén de las dudas jurídicas, solo provocan preguntas. En este punto la falta de sintonía de parte de La Moneda con lo que sucede en el país es gigantesca.

La posibilidad de un nuevo estado de emergencia se rumorea desde hace rato. El Gobierno tiene las facultades para ello, pero pareciera que quiere compartir las responsabilidades con el Congreso. El “enemigo interno” volvió a asomar en el lenguaje presidencial. Nos recuerda a la sensata y prudente reacción del jefe de plaza de aquellos días cuando declaró: “Soy un hombre feliz, no estoy en guerra con nadie”. Tenía mucha razón el general, los chilenos queremos ser felices.

Lo que no es un rumor es que el próximo domingo 15 tendremos la consulta municipal. Primer espacio organizado de expresión de la ciudadanía desde el estallido de la crisis. La fluidez de los consensos logrados transversalmente por el poder local contrasta con el barroquismo procesal que se ve en el Congreso, o en las relaciones entre La Moneda y Valparaíso. El debate que generará esta consulta será un buen medidor del futuro debate constitucional.

¿La crisis llegará al verano? A estas alturas ningún actor político puede escudarse en la sorpresa para justificar su actuar (o su no actuar). Las interpretaciones también parecen consolidarse. En los extremos se viven realidades diferentes a partir de los mismos hechos. Para la extrema derecha ha quedado de manifiesto que todo es resultado de una conspiración, en cuya base estarían el PC y otros partidos, grupos anarquistas, ayudados por el desfalleciente Foro de Sao Paulo. En la ultraizquierda se percibe la realidad como una lucha contra una dictadura, se construye un imaginario épico en el que no queda claro cuál es el horizonte que se quiere alcanzar.

Mientras tanto, se mantienen viejas tradiciones. Los peces más grandes se comen a los más chicos. Es lo que acaba de pasar en el fútbol profesional. Se cierra el campeonato y el club Universidad Católica es declarado campeón y se consagra que nadie desciende (lo que salva a la Universidad de Chile). A cambio, nadie asciende. Lo que perjudica a Wanderers y al San Marcos de Arica. El criterio que se aplica para la UC, no vale para los de provincia. (N. del A.: no soy neutral, soy hincha del San Marcos).

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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