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Sólidos resultados presupuestarios en 2019 ocultan realidad de deuda de Brasil

por 30 enero, 2020

Sólidos resultados presupuestarios en 2019 ocultan realidad de deuda de Brasil
Desde la aprobación del año pasado de una reforma sustancial de las pensiones, la administración del presidente Jair Bolsonaro ha impulsado medidas para aumentar el control sobre el presupuesto federal e implementar nuevos recortes de costos. El gobierno está corriendo contra el reloj, ya que las elecciones municipales de octubre pueden reducir el apetito de los legisladores por medidas restrictivas adicionales, incluida una propuesta para reducir los salarios de los nuevos servidores públicos.
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Brasil terminó 2019 con el resultado presupuestario más sólido en cinco años, pero su objetivo de reducir la carga de la deuda está al menos a tres años de distancia y lleno de incertidumbre.

La economía más grande de América Latina registró un saldo presupuestario primario —que excluye el costo del servicio de la deuda— de 95.100 millones de reales el año pasado, según datos del Tesoro del gobierno central. Anotó el mejor desempeño desde 2014, pero solo fue posible gracias a ingresos extraordinarios, incluidos los reembolsos de los bancos públicos al Tesoro y una subasta de petróleo que arrojó US$70.000 millones a las arcas del gobierno.

 

Si bien los datos presupuestarios integrales, incluido el resultado de los estados, municipios y empresas estatales, recién se darán a conocer el viernes, el Ministerio de Economía estima que Brasil terminó 2019 con un déficit presupuestario primario cercano al 1% del producto interno bruto, menor al pronóstico inicial para un 1,8% de déficit. Un presupuesto primario equilibrado podría convertirse en realidad antes de fines de 2022 si se aprueban reformas adicionales, dijo la semana pasada el secretario especial del Ministerio de Economía, Waldery Rodrigues.

Desde la aprobación del año pasado de una reforma sustancial de las pensiones, la administración del presidente Jair Bolsonaro ha impulsado medidas para aumentar el control sobre el presupuesto federal e implementar nuevos recortes de costos. El gobierno está corriendo contra el reloj, ya que las elecciones municipales de octubre pueden reducir el apetito de los legisladores por medidas restrictivas adicionales, incluida una propuesta para reducir los salarios de los nuevos servidores públicos.

“Ganamos una batalla con la reforma de las pensiones, pero no ganamos la guerra”, dijo Felipe Salto, director del centro de estudios fiscales del Senado, conocido como IFI. “Necesitamos distinguir entre victorias temporales y definitivas”.

Tasas en mínimos récord

Si el impulso de la reforma fiscal no es sostenido, podría resultar más difícil para Brasil mantener los costos de endeudamiento en los niveles mínimos históricos que han ayudado a reducir los pagos de intereses sobre la deuda.

La flexibilización monetaria del banco central se ha visto facilitada por medidas de austeridad y una tímida recuperación, pero las previsiones de crecimiento para este año se están elevando en una señal de que la tasa de referencia Selic eventualmente tendrá que aumentar.

 

“La mitad de la deuda pública bruta se ve afectada por la tasa de interés Selic”, dijo el secretario del Tesoro Mansueto Almeida. “Si el escenario cambia, los inversionistas reaccionarán y las tasas de interés subirán. La deuda pública continuará y todo empeorará. Es por eso que la agenda de reformas tiene que avanzar”.

Cualquier debilitamiento del proceso de reformas de Brasil también podría afectar el perfil crediticio soberano del país, escribió la analista sénior de Moody’s Investors Service Inc. Samar Maziad en una declaración fechada el 21 de enero. Se necesitan medidas adicionales para reducir la rigidez del gasto, escribió.

Se podría decir que navegar por las notorias restricciones presupuestarias de Brasil ha sido más fácil decirlo que hacerlo. Aproximadamente el 90% del gasto del gobierno es impuesto por la constitución del país, lo que implica que hay poco margen para reducir el gasto si no es a través de un minucioso proceso de enmiendas constitucionales.

Para José Franco Medeiros de Morais, subsecretario de Deuda Pública del Tesoro de Brasil, esto significa que Brasil no tiene otra opción más que avanzar con la agenda económica actual, que se centra en reducir los gastos obligatorios.

“Solo la consolidación fiscal podrá mantener la deuda pública bajo control”, dijo. “Tenemos que seguir trabajando para reducir el gasto público”.

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