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Al otro lado de la línea: incertidumbre en la trazabilidad

por 9 julio, 2020

Al otro lado de la línea: incertidumbre en la trazabilidad
La trazabilidad, como un pilar estratégico en el control de la cadena de contagio, urge ser implementada coordinadamente entre el nivel central (Minsal-Seremi) y la atención primaria (APS), teniendo esta última un rol fundamental. Sin embargo, actualmente se está realizando, como muchas otras políticas públicas, sobre la marcha y desarticuladamente. Entre otros factores, no hay un sistema unificado para registrar la información de los usuarios y usuarias en tiempo real, disponible para los miles de trazadores y trazadoras que estamos al otro lado de la línea. Y eso para nosotros(as) también genera incertidumbre.
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En lo que creemos ha sido el período más álgido de la llamada “primera ola de contagios”, estuve al otro lado de la línea: realizando trazabilidad de casos confirmados de COVID-19 y sus contactos. Durante un poco más de un mes pude escuchar, desde el otro lado de la línea telefónica, más de 500 historias de personas que recibieron la confirmación de la noticia que no esperaban oír: dar positivos en el examen de COVID-19.

La pandemia de coronavirus llegó en el momento en que en Chile era evidente que nuestro Sistema de Salud, segregado y fragmentado, ya no daba para más. Durante estos meses se han terminado de develar las profundas inequidades estructurales que como sociedad hemos construido.

Dentro de los relatos que escuché durante este tiempo, la idea que más se repetía era la incertidumbre frente a lo que estaba pasando. Es normal. No sabemos qué pasará ni a mediano ni a largo plazo.

Parte de mi trabajo era saber cómo las personas se habían contagiado. Muchas de ellas manifestaban culpa: si tomé todas las medidas, ¿por qué me contagié?; si tenía que seguir saliendo a trabajar, ¿cómo no me iba a contagiar en el transporte público?; ¿o en mi empresa –discutiblemente esencial– que sigue funcionando? Otras tenían a toda su familia enferma, ya que vivían hacinadas, o en otras condiciones poco favorables. Por supuesto que si las estábamos llamando al día 10 luego del contagio, ¿qué sacábamos con enviarlos a una residencia sanitaria si ya estaban todos(as) con síntomas? No quedaba más que acompañar, contener, educar respecto a su salud y cuidados. Esa información aliviaba su incertidumbre.

Aquellas personas que tenían a sus seres queridos hospitalizados tenían sentimientos de rabia, porque éramos la cara visible de un sistema que estaba llegando tarde. A la vez, destacaban el esfuerzo que estaban realizando nuestros colegas en los hospitales, y anhelaban ese momento de la llamada diaria en que reportaban el estado de salud de su familiar. Esos momentos calmaban su incertidumbre. Y también estaban aquellos pacientes que se alegraban de nuestra llamada: “Me llaman todos los días del consultorio, señorita, y me vinieron a dejar mis remedios. Gracias por preocuparse por mí”.

La trazabilidad, como un pilar estratégico en el control de la cadena de contagio, urge ser implementada coordinadamente entre el nivel central (Minsal-Seremi) y la atención primaria (APS), teniendo esta última un rol fundamental. Sin embargo, actualmente se está realizando, como muchas otras políticas públicas, sobre la marcha y desarticuladamente. Entre otros factores, no hay un sistema unificado para registrar la información de los usuarios y usuarias en tiempo real, disponible para los miles de trazadores y trazadoras que estamos al otro lado de la línea. Y eso para nosotros(as) también genera incertidumbre.

¿Qué indicadores se han medido para saber si esta estrategia ha sido efectiva? La subsecretaria Daza afirma que un 80% de los casos ha sido contactado al domingo 05 de julio, ¿sabemos cuántos de ellos han sido efectivamente aislados? ¿Conocemos cuánto hemos demorado en contactar a las personas luego de que se realiza su diagnóstico? ¿Identificamos cuántos contactos estrechos sintomáticos (casos probables) existen hoy en Chile? Esa información –clave para tomar decisiones–, o no está o no es de público conocimiento. Llevamos meses discutiendo que no tener los datos sobre la mesa, no nos permite tener confianza en nuestras autoridades y sus decisiones.

Esta es la experiencia que viví mientras trabajé realizando trazabilidad en un call center de la Región Metropolitana. Hay mucho espacio para mejorar, y tenemos talento de sobra en este país para ponerlo al servicio de las personas que son las verdaderas protagonistas de esta pandemia. Quienes van a cortar la cadena de contagio somos todos nosotros: las personas que estamos ahora al otro lado de la línea, en las comunidades. A ellas hay que darles certezas en la incertidumbre. A ellas hay que darles las condiciones para que se queden en sus casas, y la tranquilidad de que su sistema de salud está coordinado para acompañarlos en este difícil momento.

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