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La generación Y griega no encuentra trabajo, pero quiere conservar el euro

La generación Y griega no encuentra trabajo, pero quiere conservar el euro

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Si hemos de creer en los discursos, los jóvenes griegos de 18 a 25 años tienen más probabilidades de apoyar una vuelta al dracma que sus padres y abuelos. Algunos dicen que este sentimiento anti-euro proviene de la desesperación por un cambio de un grupo demográfico en el que por lo menos una de cada dos personas no tiene trabajo.

Lo sorprendente es que los jóvenes que quieren conservar el euro superan en número a los que no. Y ahora están empezando a hacerse oír.

Aris Spiliotopoulos y Theodoros Kalampokis son dos estudiantes que forman parte de este movimiento cada vez más visible en pro de la “recuperación del euro”. Se sienten europeos hasta la médula y temen que las tácticas de negociación del gobierno con Bruselas hayan arruinado las relaciones con los vecinos del país, poniendo en peligro su futuro.

Entretanto en Mykonos

Después de pasar seis días en Atenas, llegar a Mykonos es como entrar en otro mundo. Está a sólo unas 100 millas (160 kilómetros) de la capital griega, pero la “isla de los vientos” podría pertenecer a otro país, alejado de los problemas económicos de la nación.

Los bares, los clubes nocturnos y los restaurantes están llenos, y recién estamos en junio. Agosto es el mes en que la isla llega al pico de la temporada estival, cuando los veraneantes griegos se suman a los británicos, los estadounidenses y los rusos.

A Mykonos no ha llegado la austeridad. Los hoteles están entre los más caros de Europa, y una buena noche se mide en pilas de botellas de champaña vacías. Una botella de tres litros de champaña Armand De Brignac puede costar 12.000 euros (US$13.500).

El gerente del bar de Nammos, el centro vacacional más exclusivo de la isla, dice que los negocios marchan viento en popa. En una noche promedio, vende de 300 a 400 botellas de champaña, gran parte de las cuales es enviada a los yates que bordean el puerto. Y la elite griega, asegura, sigue viniendo.

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