Banco de Inglaterra elevaría tasa por primera vez en una década
Este miércoles se cumplen 10 años de la última vez que el BOE, que mantuvo la tasa referencial de interés en 0,25 por ciento en junio, aumentó los costos de los préstamos –a 5,75 por ciento-. Luego, los funcionarios recortaron las tasas en respuesta a la crisis financiera, la recesión y la amenaza de deflación.
Pasados diez años desde la última vez que el Banco de Inglaterra aumentó las tasas de interés, los estrategas han advertido a los británicos que deben prepararse para una próxima medida similar.
“Tenemos el pie casi tocando el acelerador”, dijo Michael Saunders, miembro del Comité de Política Monetaria que fija las tasas, a The Guardian en una entrevista publicada a última hora del martes. “Las familias deben prepararse para que las tasas de interés suban en algún momento”.
Los comentarios se hicieron el mismo día en que el banco central británico les pidió a las entidades de préstamo pruebas de que no subestiman los riesgos del rápido crecimiento del crédito a los consumidores, dado el actual “clima económico benigno”. Como las tasas de interés del Banco de Inglaterra (BOE por su sigla en inglés) están en un mínimo récord, los consumidores han tomado préstamos y han hecho bajar la tasa a la que ahorran para alimentar el gasto y fortalecer la economía desde la votación por el Brexit, y muchos tomadores de préstamos de primera vez nunca habían experimentado un aumento del costo oficial del endeudamiento.
El gobernador del banco, Mark Carney, dijo la semana pasada que “podría ser necesario eliminar parte del estímulo” y tuiteó su observación anterior de que aún no es momento empezar a hacer ese ajuste.
“No creo que la economía necesite tanto estímulo” como el que tiene en la actualidad, ha dicho Saunders, quien votó a favor de una política más restrictiva en junio. “Pero si las tasas realmente suben, será en el contexto de una economía que marcha bien y un desempleo bajo y probablemente en descenso”.
Reunión de agosto
Los miembros del Comité de Política Monetaria están sopesando los riesgos de una inflación más veloz frente a la necesidad de apoyar el crecimiento antes de su próximo anuncio del 3 de agosto. En las últimas semanas se hizo pública una división entre ellos: en junio, tres de los ocho funcionarios disintieron respecto de una política más ajustada y a continuación un cuarto sugirió que podría unírseles.
Uno de los riesgos de elevar las tasas demasiado pronto es que las familias muy endeudadas recorten el gasto poniendo freno a una expansión que no recibe suficiente impulso de las exportaciones. Sin embargo, los funcionarios también advirtieron sobre los posibles peligros de dejar que las políticas sean demasiado laxas durante un tiempo prolongado, lo que incluye perder el control de las expectativas de inflación y alimentar el crédito entre los consumidores.
“Para mí este es el momento en que no se retira el estímulo del todo, pero se empieza a alejarlo”, dijo Saunders. “El riesgo que se corre con el estímulo máximo es que la tasa de desempleo siga cayendo y luego, en cierto momento, si el crecimiento del salario se acelera, uno tenga que cambiar de rumbo muy bruscamente. Entonces será mucho más difícil implementar un ajuste limitado y gradual”.
Este miércoles se cumplen 10 años de la última vez que el BOE, que mantuvo la tasa referencial de interés en 0,25 por ciento en junio, aumentó los costos de los préstamos –a 5,75 por ciento-. Luego, los funcionarios recortaron las tasas en respuesta a la crisis financiera, la recesión y la amenaza de deflación.