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Becas Chile: una oportunidad para mirar más lejos CULTURA|OPINIÓN Crédito: Archivo

Becas Chile: una oportunidad para mirar más lejos

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Jorge Babul
Por : Jorge Babul Programa Académico de Bachillerato Universidad de Chile
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No basta con pedirles a los becarios que regresen. El país debe generar las condiciones para que ese retorno tenga sentido.


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Las recientes modificaciones anunciadas para Becas Chile y la controversia que han suscitado —particularmente respecto de las obligaciones de retorno, las deudas derivadas de su incumplimiento y el rediseño del programa— han vuelto a poner esta política pública en el centro del debate. Las posiciones expresadas por becarios, universidades, sociedades científicas, academias y el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación reflejan preocupaciones legítimas. Sin embargo, más allá de las medidas específicas, esta discusión ofrece la oportunidad de volver a una pregunta de fondo: ¿cuál debe ser el propósito de una política de becas de postgrado para el desarrollo de Chile?

Las becas de postgrado, tanto en Chile como en el extranjero, constituyen una de las inversiones más importantes que un país puede realizar para fortalecer su capacidad de generar conocimiento, investigar e innovar. No constituyen un beneficio individual, sino una inversión destinada a formar investigadores y profesionales que contribuyan al desarrollo científico, tecnológico, social, cultural y económico del país. Precisamente por ello, las becas no debieran entenderse como un programa aislado, sino como parte de una política de Estado.

Desde la creación de Becas Chile, el debate ha pasado por distintas etapas, pero la pregunta de fondo ha permanecido prácticamente inalterada: ¿cómo lograr que la formación de investigadores y profesionales contribuya efectivamente al desarrollo del país?

Diversos investigadores, universidades y organismos nacionales e internacionales coincidieron tempranamente en un diagnóstico: las becas en el extranjero debían complementarse con el fortalecimiento de las universidades chilenas, sus programas de doctorado y las áreas del conocimiento estratégicas para el país. Tan importante como financiar estudios era preparar el retorno de quienes se perfeccionaran fuera de Chile y generar las condiciones para que sus capacidades pudieran incorporarse efectivamente al desarrollo nacional.

La controversia actual muestra que esa discusión continúa vigente. La experiencia de estos años invita a revisar qué entendemos por retribución. Si el propósito de Becas Chile es fortalecer las capacidades de generación de conocimiento del país, cabe preguntarse si la principal forma de retribución debiera seguir siendo la residencia en Chile o la contribución efectiva al desarrollo científico, tecnológico, social, cultural y económico del país.

No basta con pedirles a los becarios que regresen. El país debe generar las condiciones para que ese retorno tenga sentido. Ello supone fortalecer las universidades, consolidar la investigación en todas las áreas del conocimiento, desarrollar centros de investigación e innovación y crear oportunidades para que universidades, instituciones públicas y empresas incorporen investigadores capaces de generar nuevo conocimiento y formar nuevas generaciones.

La minería constituye un ejemplo ilustrativo. Hace más de una década una agenda estratégica nacional concluyó que Chile necesitaba fortalecer significativamente su capacidad de investigación en un sector fundamental para el país. El mensaje era claro: el desarrollo de áreas estratégicas requiere construir capacidades permanentes para generar conocimiento. Lo mismo ocurre en las humanidades, las ciencias sociales, las artes, las ciencias de la comunicación, las ciencias naturales, las ingenierías y todas las áreas del conocimiento que contribuyen al desarrollo de Chile.

Hoy el país cuenta con una institucionalidad que hace quince años no existía. La creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación ofrece la oportunidad de avanzar desde la gestión de un programa de becas hacia una política de Estado que articule la formación de investigadores y profesionales con el fortalecimiento de las universidades, la generación de conocimiento, la investigación, la innovación y las necesidades de desarrollo del país.

Las controversias pasarán. La pregunta de fondo permanecerá: ¿cómo lograr que el conocimiento que Chile decide financiar se transforme efectivamente en conocimiento para Chile? La respuesta a esa pregunta determinará el verdadero alcance de Becas Chile y de cualquier política destinada a formar investigadores y profesionales para el futuro del país.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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