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MERCADOS

Radiografía a la venta de productos venezolanos contrabandeados

por 13 febrero, 2019

Radiografía a la venta de productos venezolanos contrabandeados
Una semana después de que el régimen de Nicolás Maduro levantara barricadas en la frontera, todavía no hay señales de que se permita el ingreso de camiones con ayuda humanitaria a Venezuela desde su estación de paso en el este de Colombia. Esto no significa que no hayan envíos de víveres, el problema es que van en dirección contraria.
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Los estantes en los mercados de la ciudad colombiana de Puerto Santander se llenan de harina de maíz, arroz, queso venezolano y otros bienes de consumo subsidiados, que son contrabandeados por funcionarios de gobierno y ciudadanos comunes, y vendidos con enormes sobreprecios. Del mismo modo se interna gasolina, al tiempo que las personas aprovechan las oportunidades creadas por distorsiones extremas de los precios.

El espectáculo de los alimentos que se sacan de un país donde el hambre se convierte en una epidemia muestra la manera en que el gobierno socialista de Maduro ha creado un desastre económico y humanitario. Si bien este comercio en el mercado negro ocurre hace años, es sorprendente verlo en un momento en que gran parte del mundo ha dado su apoyo a los esfuerzos del mayor rival de Maduro, Juan Guaidó, para ingresar ayuda de emergencia al país.

"Da rabia ver esos productos porque en vez de estar allá, para los que nos toca allá, se los traían para acá y lo poco que hay está demasiado caro y el sueldo mínimo no alcanza para nada", lamentó Lisbeth Cisneros, de 28 años, madre de cuatro hijos y embarazada, quien huyó de la ciudad venezolana de San Cristóbal hace tres meses y trabaja como vendedora ambulante en el lado colombiano de la frontera. "La situación allá es fuerte, horrible".

Para mejorar esa situación y reforzar su intento de terminar con el gobierno autoritario de Maduro, Guaidó convocó a protestas callejeras para presionar al gobierno y facilitar la entrada de alimentos y otros bienes enviados por Estados Unidos. A la noche del lunes, no había un plan claro para terminar con el bloqueo. Maduro asegura que la ayuda es un pretexto para perpetrar una invasión, enviada para humillarlo y socavarlo. Sus fuerzas de seguridad instalaron contenedores de transporte y un remolque de tractor para bloquear un puente internacional cerca del almacén en Cúcuta donde se acopian las donaciones.

El tráfico de contrabando, en tanto, sigue ocurriendo. El volumen de alimentos que se abre paso ha disminuido recientemente ante la profundización de la crisis en Venezuela, según vendedores colombianos, aunque muchos precisaron que todavía tienen mucho para vender, mientras los venezolanos esperan en largas filas por lo poco que hay disponible en sus tiendas.

El comercio es dinámico en Puerto Santander, donde los paquetes de harina de maíz venezolana que se usan para hacer arepas, preparación clásica en ambos países, cuestan 2.500 pesos, o alrededor de US$ 0,80, un 30 por ciento menos de lo que cobran tiendas colombianas que venden productos lícitos. ¿Y en Venezuela? El precio subsidiado de la harina es de unos US$ 0,07.

En una carretera cercana, docenas de estaciones de gasolina improvisadas venden combustible venezolano. El precio: US$ 10,60 por unos 23 litros, en comparación con los US$ 14 en una gasolinera colombiana regulada, y no había nada de eso a la vista en la vía.

Ambos gobiernos han colaborado en el pasado para tomar medidas enérgicas, pero no más. "Ahora no hay comunicación", afirmó el coronel Carlos Girón, jefe de la policía de aduanas en la provincia colombiana de Norte de Santander, incluso "con una frontera tan turbulenta como esta".

El combustible llega en botes de madera estrechos que viajan por un río a Puerto Santander, a vista y paciencia de la Guardia Nacional de Venezuela y funcionarios colombianos en puntos de control, en un puente que conecta a los países.

Un comerciante señaló que las pandillas armadas que controlan el comercio cobran un impuesto de 4.000 pesos, el equivalente a US$ 1,30, por cada contenedor. Dado que la gasolina en Venezuela es prácticamente gratuita, los mayores costos se relacionan con sobornar a funcionarios en ese país y pagar a la mafia colombiana. Las personas que venden gasolina contrabandeada pueden obtener ganancias que empequeñecen las que obtienen los traficantes de cocaína.

De momento, la gasolina sigue siendo abundante en Venezuela, aunque las más recientes sanciones de EE.UU., impuestas el mes pasado a la petrolera estatal, podrían provocar alteraciones en materia de oferta. La gente ya debe convivir con entregas esporádicas de electricidad y agua.

El país se ha visto sacudido por un gigantesco desplome económico y la inflación se sitúa en una tasa anual cercana a 380.000 por ciento, según el índice Café Con Leche de Bloomberg. También atraviesa una crisis política en la que Maduro, reelegido como presidente el año pasado en una votación fraudulenta, se enfrenta a Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional, reconocido por docenas de países como legítimo jefe de Estado.

El lunes, el régimen de Maduro anunció una nueva medida en el enfrentamiento por la ayuda humanitaria. Freddy Bernal, excomisiario de policía y alcalde de Caracas, informó en una conferencia de prensa que el Partido Socialista Unido de Maduro planea abrir un campamento juvenil en el lado venezolano del puente bloqueado. Bernal lo describió como: "Un campamento para la paz y contra la interferencia imperialista en la frontera".

Guaidó asegura que caravanas de ayuda entrarán a Venezuela el 23 de febrero

Manifestantes y miles de voluntarios organizarán caravanas de ayuda que ingresarán a Venezuela el 23 de febrero, señaló el martes el líder de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, una confrontación directa con el régimen autoritario de Nicolás Maduro.

"Las Fuerzas Armadas tendrán días para decidir ponerse del lado de la Constitución y permitir el ingreso de ayuda humanitaria", declaró el martes Guaidó frente a miles de manifestantes opositores. "El cese del hambre, de la miseria, de la persecución, será el cese de la usurpación".

Guaidó asegura que es el legítimo líder de Venezuela, luego de la polémica reelección de Maduro, y ha utilizado como herramienta política los envíos de alimentos de emergencia que permanecen en la ciudad fronteriza colombiana de Cúcuta. Grupos de ayuda tradicionales afirman que se trata de una trampa, pero Guaidó cuenta con el respaldo de Estados Unidos para persuadir a las fuerzas armadas de su país a fin de que lo reconozcan y permitan la entrada de la ayuda que se necesita con urgencia.

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