El acompasado cambio de opinión de César Barros y su directorio sobre los stock options en La Polar
Sorpresivo parece el anuncio de La Polar de proponer un aumento de capital de casi US$ 25 millones para financiar un programa de stock options como parte del plan de compensación de los altos ejecutivos de la compañía.
Sorpresivo, porque el 3 de julio de 2011, a pocos días de asumir en la presidencia de La Polar, César Barros anunciaba tajantemente que no habría stock options para los gerentes. “Los stock options, que estuvieron de moda durante fines de los 90 y principios de los 2000, a raíz de la crisis subprime y también a raíz de esto, van a tener un cierto retroceso. Los ejecutivos tienen que hacer bien la pega y uno tiene que pagarles bien si la hacen bien y echarlos si no, pero mezclar el rol de accionista con el del ejecutivo es un tema que puede llevar a mucho desorden”, dijo.
Al cierre del año la política estaba clara. En su memoria 2011 la empresa indicaba que, más allá del cumplimiento de los planes de incentivo acordados anteriormente con los ejecutivos, no existían nuevos sistemas de este tipo.
Pero la visión comenzó a cambiar. Si bien se habían eliminado los stock options para directores y Barros había sido claro en afirmar que no se aplicarían estas fórmulas a gerente, el 24 de septiembre de 2012 Barros fue consultado por revista Capital sobre el punto:
“En esta nueva etapa, ¿habrá stock options para los ejecutivos?”
«Tendrán que verlo los nuevos accionistas, pero hoy no hay nada de eso».
Finalmente, el 18 de abril de 2013, en la junta ordinaria de accionistas, el ex presidente de los salmoneros terminó de concretar el giro en 180 grados. Señaló que en el corto plazo anunciarían un sistema de stock options, sin dar mayores detalles.
El jueves pasado se llamó a junta extraordinaria de accionistas para el aumento de capital referido y la empresa indicó que destinarían no menos de un 10% al plan de incentivos.
Esta vez Barros tenía bien preparadas las explicaciones.
“Luego de haber estabilizado a la compañía, con un gran equipo gerencial, corresponde darles una perspectiva de largo plazo a nuestros talentos y diseñar mecanismos para retenerlos en La Polar”, expresó, agregando que “se propondrá a la junta un muy limitado aumento de sus acciones a fin de dedicarlos a un plan de opciones que, con todos los resguardos del caso, permitan entregar un plan de retención a sus ejecutivos clave”.
Según detalló, “es una práctica común en Chile, y en particular en la industria del retail, descartando de plano que pueda ocurrir algo similar al escándalo que estalló en 2011: “Lo que originó la crisis de la empresa hace dos años fue la falta total de controles que aseguraran la correcta operación de la compañía, lo que ha sido subsanado en 100%, con un área robusta de Contraloría que hoy reporta directamente al directorio”, dijo, tal como informó La Tercera ese día.
Ayer Barros tuvo que volver a dar explicaciones por el tema, esta vez en CNN Chile. Afirmó que el sistema que implementarán será para 11 gerentes y que es muy distinto de lo que ocurría antes, cuando era accionista principal Southern Cross (que lo fue hasta comienzos de 2006). “Las opciones que se están haciendo ahora son muy distintas de las que tenía el equipo ejecutivo La Polar antiguo. Tenían préstamos bancarios y del controlador, Southern Cross, para comprar acciones a un cierto precio, pero cuando las acciones empezaron a bajar igual debían la plata; entonces, ahí había un incentivo perverso a hacer subir la acción en forma arbitraria… Ahora, estamos haciendo verdaderamente opciones, es decir, si el precio sube sobre el precio que vamos a ofrecerles, ellos ganan, pero si no sube, no pasa nada”, aseguró.
El directivo, quien adelantó que se usará un 2% de los dineros para el plan de stock options y dejarán una reserva para el futuro, aseguró que junto a sus ejecutivos ya estabilizó la empresa y tienen flujos positivos, por lo que sólo cabría esperar que la empresa mejore.
Y, como broche de oro, hizo cien por ciento responsable al directorio de lo que pase con la compañía, repasando al directorio que estaba antes en la empresa. “… A nivel interno, tenemos un gobierno corporativo potente, tenemos un sistema de auditoría interno que no depende de los ejecutivos, sino del directorio; el directorio no solamente se junta una o dos veces al mes, sino que todos los directores participan en uno o dos comités de retail de riesgo, de tarjeta. O sea, este es un directorio en el que nadie puede decir, como en el caso de La Polar Antigua: yo no tenía idea, y pararse todos y apuntar pa’l lado y decir él fue”.
Las empresas en general utilizan recursos para ofrecerles a los altos ejecutivos paquetes de acciones como forma de pago por su trabajo, de manera de generar un mayor compromiso con la empresa y evitar que renuncien o busquen otros rumbos.
Sin embargo, en La Polar, la política fue llevada al extremo y se transformó en un boomerang: los ejecutivos terminaron publicando información falsa que no reconocía la situación financiera de la compañía, inflando las utilidades y así impulsando bonos y el valor de la acción, lo que hacía crecer su patrimonio puesto en acciones.