MERCADOS|OPINIÓN
La ilusión del cero riesgo
La verdad incómoda es que no existe la vida sin riesgos, ni tampoco las finanzas sin riesgos.
“Fernando, créame un fondo que no caiga nunca y te paso toda mi plata para que me la administres”.
Eso fue lo que me dijo una amiga en un evento social, hace ya algunos años.
Mi respuesta fue bastante menos sofisticada de lo que ella esperaba:
“Eso ya existe. Se llama cuenta corriente o cuenta vista”.
Lo que mi amiga estaba expresando, sin saberlo, era su profunda aversión al riesgo.
Cuando conversamos un poco más de sus finanzas, me di cuenta que era bastante consistente: aunque no tenía toda su plata en la cuenta corriente, sus ahorros no iban mucho más allá de depósitos a plazo en pesos.
A muchos nos pasa lo mismo. Nuestras emociones, y también la industria financiera, nos han llevado a asociar riesgo con volatilidad.
Si algo sube y baja mucho, es riesgoso.
Si no se mueve, es seguro.
Y efectivamente esa es una forma de mirar el riesgo. Tiene la gracia de que se puede medir, ponerle un número, hacer gráficos bonitos. Pero es solo una parte de la historia. Porque riesgo es bastante más que volatilidad.
Volvamos a la “ilusión” de mi amiga.
Una cuenta corriente o vista no tiene volatilidad. Por lo tanto, ¿cero riesgo? No.
Sin entrar en el riesgo de la institución financiera, ni en los seguros que existen detrás, hay un riesgo que asumimos todos cuando dejamos nuestros ahorros en una cuenta: la pérdida de poder adquisitivo.
O dicho más simple: la inflación.
Pongámosle números, solo para dimensionarlo.
Si la inflación se mantiene en la meta del Banco Central, ese famoso 3% anual:
- En 5 años habrás perdido 14% de tu capacidad de compra
- En 10 años, 26%
- En 30 años, casi 60%
Todo eso, sin una pizca de volatilidad.
Un purista de las finanzas podría decirme: “Eso no es riesgo, porque es seguro que va a pasar”.
¡Gran consuelo!
La realidad es que esa “certeza” implica no llegar a tus metas, y mucho menos jubilarte tranquilo y a la edad que esperabas.
La verdad incómoda es que no existe la vida sin riesgos, ni tampoco las finanzas sin riesgos.
El desafío no es evitarlos a toda costa, como el avestruz escondiendo la cabeza, sino elegir conscientemente qué riesgos asumir para poder cumplir nuestros objetivos.
No sé dónde tendrá hoy sus ahorros mi amiga.
Pero mi consejo sigue siendo el mismo que entonces: No busques un fondo que no caiga nunca. Busca activos que, aunque sean volátiles, te permitan, gracias al interés compuesto, hacer crecer tus ahorros en el tiempo.
Y, sobre todo, mantén la disciplina de ahorrar e invertir hasta el día en que te retires.
¿Y la volatilidad?
Bueno… ese es el precio que hay que pagar para alcanzar tus objetivos.
- El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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