José de Gregorio: «Intervenir en una campaña política o convertirse en analista degrada el cargo de ministro de Hacienda»
Tiene más libertad para hablar y se nota. Navega sin problemas, sin restricciones, entre la política contingente, los cuellos de botella que presenta Chile y, por supuesto, el escenario económico. Desde el piso 15 de la tradicional torre de la Facultad de Economía de la Universidad de Chile, José de Gregorio recuerda con mucha satisfacción su rol como presidente del Banco Central, pero también valora la independencia que tiene un profesor universitario para pasearse “con mucha más libertad por el mundo hablando no sólo de los temas monetarios”.
Este profesor universitario, ¿votará en las próximas primarias?
Yo apoyo a Claudio Orrego (el candidato DC), pero no voy a estar en Chile para las primarias.
¿Se siente representado por Claudio Orrego cuando plantea AFP estatal y una reforma tributaria?
Estamos todavía en la etapa de los titulares, por lo tanto, creo que hay que avanzar y pasar de los titulares a los temas de fondo.
Vamos al contenido, ¿está de acuerdo con que se necesita una reforma tributaria?
Comparto plenamente con la Concertación de que hay una necesidad de aumentar los ingresos fiscales para gastar en cosas que el país necesita. Como afortunadamente la Concertación es responsable fiscalmente porque hace promesas financiadas, puede atender a estas necesidades.
¿Cuáles?
En materia educacional hay tremendas necesidades económicas, donde la más importante es aumentar las subvenciones si uno quiere terminar con la segregación que genera el financiamiento compartido, pero eso requiere de una masiva cantidad de recursos para mejorar la educación para todos.
¿Es partidario de terminar con el financiamiento compartido?
Sí, gradualmente hay que terminar con el financiamiento compartido, porque genera mucha segregación. No tengo exactamente el diseño, puede haber obviamente excepciones, pero en esto hay que ser extraordinariamente pragmático. Como economista, mi lógica me dice que el financiamiento compartido genera una tremenda segregación y eso es malo para la actividad y para tener un país integrado.
¿Qué temas echa de menos que se traten en el actual debate político?
Por ejemplo, los temas que no se discuten mucho son los de vivienda y ciudad. Parte clave de la desigualdades es por la forma y desarrollo que tienen la ciudades, por cómo se desarrolla la periferia, el sistema de transporte, etcétera. Para abordar esto también se necesitan recursos. Como Chile necesita recursos, se requiere una reforma tributaria.
¿En lo que ha visto hasta ahora de la propuesta de la candidata Michelle Bachelet se siente representado?
Siempre he sido partidario de ir en la dirección de aumentar el impuesto a las empresas bajando el impuesto a las personas, porque elimina montones de distorsiones que se producen por el diferencial que existe entre lo que pagan las empresas y las personas. Lo conocido hoy (ayer) habla de una propuesta ambiciosa.
¿Por qué?
Sin duda la eliminación del FUT, que efectivamente se creó en otro contexto, es importante, pero hay que tener una buena evaluación de su impacto sobre las empresas para las cuales el FUT es una fuente importante y a veces indispensable de financiamiento. Esto ocurre, probablemente, con algunas Pymes. El ajuste del IVA respecto de los proveedores va en la dirección correcta.
¿Qué cree que faltó?
Creo que también habría que evaluar descuentos para fomentar la inversión, como es la depreciación acelerada. Los espacios de alza de impuestos son limitados, por lo que será necesario evaluar con mucho cuidado la capacidad de recaudación. Pero tanto o más importante son las necesidades de financiamiento, en materia de educación, vivienda y otros programas sociales y redistributivos importantes. Es necesario además volver al equilibrio estructural en un escenario económico que será más complejo. No todas las necesidades sociales se pueden cubrir, pero se deben hacer esfuerzos pues en la medida que se sea eficiente en el lado del gasto estas medidas fortalecerán nuestra capacidad de crecer. Y, finalmente, me parece bien que sea gradual, pues hay que ir evaluando en el tiempo los efectos por el lado del gasto e impuestos.
¿Qué le parece el clima que se ha creado a propósito de esta discusión tributaria?
Se hace un gran despliegue comunicacional sobre esta propuesta y se olvida que este gobierno subió el impuesto a las empresas tres puntos. O sea, si los analistas dicen que subir de 20% a 25% y bajar a las personas es muy dañino, ¿qué opinaron cuando se elevó de 17% al 20%?
¿Para usted esta alza no tiene efectos?
La evidencia en Chile muestra que los efectos son limitados. Pero con lo que uno tiene que comparar esos costos es con los beneficios que tiene en términos de lo que se va a gastar. En eso es súper importante cuáles serán las propuestas de gasto en educación, en hacer una sociedad más integrada y más equitativa.
¿Qué le parecieron las declaraciones del ministro de Hacienda, Felipe Larraín, respecto de que “algunas propuestas de los candidatos de la Concertación y el Partido Comunista están elevando la incertidumbre y afectando la inversión”?
En eso está equivocado; él sabe, como cualquier economista, que todos los efectos toman tiempo. El no puede decir eso porque empieza una discusión que todos esperábamos y que todos queríamos que ocurriera, porque nuestra economía no puede seguir creciendo a ritmos del 5%. Los economistas no tenemos capacidad de poder hacer esa afirmación y, por otro lado, los impactos de incertidumbre de cualquier discusión no afectan con tal inmediatez, eso no existe en economía. Desafortunamente, el ministro, una persona que sabe de economía, entró en el terreno de una campaña política que no es adecuada, en particular, para el ministro de Hacienda.
¿Por qué si tiene que cuidar la economía del país?
Todos los economistas y todos los que queremos el bien del país tenemos el deber de llamar la atención sobre los problemas que vemos, pero lo tenemos que hacer con rigor y lo que él hizo está equivocado. Está introduciendo incertidumbre con argumentos que no son correctos. Cuando el presidente Sebastián Piñera dice en la cena de la Cámara Nacional de Comercio que seamos responsables y cuidadosos con nuestras propuestas, tiene toda la razón, pero hablemos sobre bases objetivas. Porque con el mismo argumento de la incertidumbre podría decir que lo que está bajando la inversión es el tema energético y la pasada alza de impuestos de 17% a 20%. Eso podría tener hoy más justificación que las afirmaciones que ha hecho el ministro.
El ministro Larraín ha dicho que intervendrá todas las veces que sea necesario por el bien del país.
Es rol de las autoridades llamar y colaborar con que en Chile se tomen buenas decisiones, pero intervenir en una campaña política, convertirse en analista, realmente degrada el cargo de ministro de Hacienda. Está bien que él diga los puntos generales sobre la incertidumbre, su efecto sobre la inversión, sobre las malas políticas, etcétera, pero al entrar en esta campaña, lo que él está haciendo es sumarse a algo que deteriora la fortaleza de nuestras instituciones. El contribuye a crear un ambiente enrarecido con argumentos y justificaciones que en el mejor de los casos son altamente discutibles y que lo más probable es que estén equivocadas.
EL TELÓN DE FONDO
¿Ve en Chile que la tensión social va in crescendo?
Hay una gran sensación en Chile de que todos tenemos que hacer esfuerzos. Basta con ver, por ejemplo, que la campaña del candidato de la UDI, Pablo Longueira, se la juega por un Chile justo. Sin lugar a dudas tenemos problemas serios en educación, vivienda, ciudad y salud, aunque en esto último se ha avanzando con el Auge, pero hay cosas en que el sistema de salud privado con las isapres provoca distorsiones mayores.
También se ha hablado de avanzar en materia de regulaciones…
En sectores muy clave se deben hacer reformas para que haya más competencia, menos abusos y una regulación fuerte. En Chile el tema La Polar en gran medida se desató por la ley del consumidor, que se empezó a trabajar cuando yo era ministro de Economía y Alberto Undurraga estaba en el Sernac y que contiene la opción de demanda colectiva. Hay que mejorarla, pero así es como se tiene que partir.
Otro tema recurrente en este debate político es el lucro en la educación.
Hay que abordarlo con tremenda energía, pero no en los titulares. Este es un problema grave, porque en Chile tenemos educación superior cara y de mala calidad.
¿Cree que hay lucro en la educación superior?
Hay universidades en las que hay fondos de inversión, o sea, si éstos no están para obtener ganancias… La palabra lucro tiene una connotación negativa que no me gusta, pero al mismo tiempo creo que obtener ganancias es legítimo en la actividad económica, porque ha hecho que el mundo progrese. Pero en la educación superior la ley dice que no; en el mundo desarrollado, las grandes universidades son sin fines de lucro. No tengo problemas en que haya instituciones de educación superior orientadas a obtener ganancias, pero no debieran ser las que están sujetas a la ley de donaciones o subvenciones estatales. La otra cosa que también la llamo lucro es que todas las universidades siguen teniendo a los alumnos estudiando cinco años, ¿cuánto abarataría el costo si sólo fueran cuatro años? Eso es un gran abuso y hay que cortarlo. Estas son las cosas que están fuera de los titulares y la pregunta es ¿quién lo va a abordar en serio?
¿La Concertación?
Es la que tiene más compromiso para hacerlo. Obviamente que en la Concertación no podemos descartar el riesgo del populismo, porque siempre hay la tentación de elegir el camino corto, pero es un riesgo natural que siempre hay. Por esto, la verdad es que creo que no da lo mismo quien gobierne.
¿Está disponible para ser parte de un próximo gobierno de la Concertación?
Uno siempre tiene que estar disponible en la medida que pueda ser un aporte. Yo he trabajado muchos años para el Estado y ahora lo estoy pasando muy bien fuera de él, pero no es un tema que me he planteado, aunque siempre tomo las cosas en la vida preguntándome si uno puede hacer un aporte.