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Vecinos de barrio dedicados al robo de autos: Así operaba la banda de la encerrona en San Bernardo
La investigación por la encerrona que terminó con la muerte de un niño de 12 años reveló que los cinco imputados integraban una banda dedicada al robo violento de vehículos en San Bernardo, los que luego vendían para financiar drogas y gastos personales.
La investigación por la encerrona que terminó con la muerte de un menor de 12 años, comienza a revelar cómo operaba la banda acusado del crimen. Según la Fiscalía, los cinco imputados actuaban de manera coordinada, sin una estructura jerárquica definida, dedicándose de forma habitual al robo violento de vehículos en San Bernardo para luego venderlos y repartir las ganancias.
La indagatoria apunta a jóvenes —de entre 17 y 23 años— que residían en el mismo sector de la población 5 Pinos de San Bernardo y se reunían para planificar sus recorridos delictuales. Habitualmente llegaban caminando hasta distintos puntos de la comuna, donde robaban automóviles que posteriormente comercializaban por montos que fluctuaban entre $300 mil y $800 mil. El dinero, de acuerdo con los antecedentes reunidos por la investigación, era destinado principalmente a la compra de drogas y artículos personales.
El Ministerio Público, según reportó La Tercera, comprobó que los integrantes mantenían contacto permanente y coordinaban parte de sus acciones mediante WhatsApp. Además, durante los allanamientos realizados tras sus detenciones, Carabineros incautó máquinas para pago con tarjetas y tarjetas bancarias pertenecientes a terceros, antecedentes que han dado origen a nuevas líneas investigativas para su eventual participación en otros delitos.
El día de la encerrona
La noche del lunes 22 de junio, antes del homicidio, los imputados se reunieron en la vivienda de uno de ellos, consumieron pastillas y posteriormente iniciaron un recorrido que comenzó con el robo de una camioneta Mitsubishi en un servicentro Shell de San Bernardo. Tras ese hecho, uno de los participantes abandonó el grupo para regresar a su domicilio y los demás continuaron desplazándose hasta incorporar a otro de los adolescentes involucrados.
Horas después, cerca de la 1:14 de la madrugada del martes 23 de junio, interceptaron un automóvil Peugeot rojo en la intersección de Avenida Presidente Jorge Alessandri con Avenida El Barrancón. La conductora había detenido el vehículo para intercambiar el volante con el padre del menor fallecido, luego de equivocarse de ruta cuando se dirigían hacia Puente Alto.
En ese momento, los delincuentes descendieron con cuchillos desde la camioneta robada, mientras otro permanecía al volante esperando la huida. Según expuso el fiscal Leonardo Tapia durante la formalización, los asaltantes ignoraron las advertencias del padre del menor, quien les gritaba que su hijo seguía sujeto al cinturón de seguridad del automóvil.
La Fiscalía argumentó que, aun cuando observaron que el menor permanecía colgando del automóvil, ninguno de los involucrados detuvo la marcha, prestó auxilio o realizó alguna acción para evitar el desenlace fatal. Por el contrario, ambos vehículos siguieron desplazándose para asegurar el robo y facilitar la huida de sus ocupantes.