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“Hotel O’Clock”: El perturbador límite entre el videojuego y la realidad en Teatro Mori CULTURA

“Hotel O’Clock”: El perturbador límite entre el videojuego y la realidad en Teatro Mori

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Emilia Aparicio Ulloa
Por : Emilia Aparicio Ulloa Periodista El Mostrador
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Bajo la dirección de Stephie Bastias, la obra utiliza la ciencia ficción y la comedia negra para indagar en la fragilidad de las fronteras entre lo tangible y lo virtual, cuestionando el impacto de la tecnología en la juventud actual.


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Este jueves 16 de julio se estrena una nueva temporada de la obra “Hotel O’Clock” en Teatro Mori Recoleta. El proyecto nació de un proceso de egreso en el Club de Teatro Fernando González, cuando un grupo de intérpretes convocó a Stephie Bastias para dirigirlos en su último semestre. A través de una dramaturgia colectiva, el equipo trabajó sobre una premisa de la directora vinculada a los juegos virtuales y a la imagen de un hotel como contenedor escénico rico en imágenes.

La obra presenta la historia de Hugo, un joven estudiante de cuarto medio que, en su intento por escapar de una realidad familiar disfuncional, se sumerge en un universo virtual llamado precisamente como la obra. Este espacio se revela como un entorno retorcido y absurdo: un “hotel de sicariato” donde los huéspedes pagan para que otros sean eliminados.

“Fue un proceso súper orgánico de escritura”, relata Bastias, destacando que los roles dentro y fuera del hotel (como botones, mucamas, padres y amantes) estaban muy claros desde el inicio. Aunque nació como un ejercicio estudiantil, el grupo ha logrado profesionalizar el montaje, sosteniéndolo durante tres temporadas con una orgánica interna sólida.

“Creo que fue más bien un juego para el grupo poder llevar adelante las escenas necesarias para poder contar una historia. Creo que la intención también era superclara en poder contar una historia”, dice la directora.

La trama profundiza en cómo esta dimensión ficticia comienza a distorsionar el mundo real de Hugo hasta volverlos casi indistinguibles. La obra transita entre dos dimensiones: la realidad, donde el joven escucha las discusiones de sus padres, y la del hotel, que se activa cuando Hugo se pone los lentes de realidad virtual y accede a personajes delirantes que están a su disposición.

“Entonces tenemos dos dimensiones dando vueltas en la obra. Una es la de la realidad, donde él ve a sus papás, los escucha discutir, conversa con ellos, etcétera. Y la otra dimensión que es la del hotel, cuando él se pone los lentes y estos personajes delirantes que están dentro del juego un poco a su disposición”, explica. 

En este juego, Hugo toma la drástica decisión de intentar “matar” virtualmente a sus padres para liberarse de su entorno. Esta dualidad genera ecos inquietantes; por ejemplo, el personaje de su polola aparece embarazada tanto en el mundo virtual como en el real, interpretado por la misma actriz, lo que refuerza la confusión perceptiva del protagonista.

La elección de la ciencia ficción permitió al equipo creativo explorar una crudeza que el realismo tradicional dificultaría, justificando actos extremos bajo una estética de juego.

“Yo creo que precisamente eso nos permitía la ciencia ficción, te da la libertad para hacer cosas que el realismo, por decirlo de alguna manera, no te permite y que tiene que ver con esta cosa más delirante de poder decidir cosas como asesinatos. También las formas de morir en este hotel son bien absurdas y el juego creo que permite que uno pueda como espectador entrar en esa ficción, en que va a morir de esa manera, en que todo va a salir mal, porque en el fondo en el hotel los personajes son personajes que están ahí porque en verdad no en ninguna otra parte”, sostiene la directora.

“Es una obra donde la gente se ríe mucho, y capaz que la reflexión profunda de eso terrible les viene después”, explica la directora sobre el uso del humor negro para encapsular temas como el aislamiento y la violencia.

El montaje incorpora un lenguaje visual y sonoro profundamente emparentado con la virtualidad y las series contemporáneas. El público podrá identificar códigos de pausa, retroceso, “play” y “stop”, elementos que vuelven la propuesta transversal para distintas generaciones que conviven diariamente con pantallas.

“Hotel O’Clock” no solo es un ejercicio teatral de alta intensidad, sino una reflexión necesaria sobre el uso intensivo de la tecnología y cómo esta influye en la percepción del entorno de adolescentes y jóvenes, convirtiéndose en un refugio y, a la vez, en un espacio de desconexión radical con lo tangible.

La obra se presenta en Teatro Mori Recoleta del 16 de julio al 1 de agosto. Jueves, viernes y sábado, a las 20.00 horas. Más información en el sitio web de Teatro Mori. 

Ficha técnica:

  • Dirección: Stephie Bastias 
  • Asistencia de dirección: Dante Parra 
  • Compañía: A des-tiempo
  • Producción: Esteban Vivalda-Matus
  • Diseño lumínico: Nicolás Sepúlveda
  • Realización de vestuarios: Soledad Albornoz 
  • Diseño escenográfico y visual: Elena Ho
  • Duración: 85 minutos
  • Edad recomendada: +15 años

Elenco:

  • Benjamín Arias
  • Bruno Durán
  • Catalina Montes
  • Daniela Moreno
  • Eduardo Letelier
  • Elena Hohlberg
  • Esteban Vivalda-Matus
  • José Sánchez
  • Juan Pablo Muñoz
  • Martín Ben-Azul
  • Pedro Ulloa
  • Romina Silva
  • Rosario
  • Martínez
  • Tiare Cabello

 

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