CULTURA
Crédito: Cedida
Muestra “Radiación Ocre: tránsitos con el Sol” de Natalia Montoya
Muestra “Radiación Ocre: tránsitos con el Sol” de Natalia Montoya
- Galería Gabriela Mistral, Alameda 1081, Metro U. de Chile.
- Inauguración: viernes 17 de julio – 19:00 horas.
- Lunes a sábado – 10:00 a 18:45 horas.
- Hasta el 29 de agosto.
Galería Gabriela Mistral inaugura una exposición individual de la artista visual aymara Natalia Montoya, curada por Victoria Vargas, que reúne un conjunto de obras inéditas que exploran la historia de la región de Tarapacá, los movimientos desde la cordillera hacia las ciudades y la costa, así como las memorias, saberes y formas de vida que han habitado históricamente el desierto.
La exposición surge de una investigación desarrollada durante dos años por la artista y la curadora, quienes han trabajado en torno a elementos histórico-territoriales, materiales y ontológicos vinculados al Norte Grande y al mundo andino. Uno de los puntos de partida del proyecto fue la intención de trasladar el desierto al espacio expositivo sin recurrir a representaciones literales del paisaje. De ese proceso nacieron las dunas textiles, la presencia de la radiación solar como elemento estructurante de la muestra y una reflexión sobre los relatos hegemónicos que históricamente han definido la imagen del desierto.
“Me interesa pensar el desierto como un territorio vivo, habitado por memorias, desplazamientos y formas de conocimiento que muchas veces quedan fuera de los relatos dominantes. Esta exposición nace del deseo de acercarme a esas historias desde la experiencia sensible, invitando a detenerse, observar y relacionarse con el territorio desde otras temporalidades y otras formas de presencia”, señala Natalia Montoya Lecaros.
“Radiación Ocre: tránsitos con el Sol” propone una experiencia que se construye a través del cuerpo. En lugar de presentar el desierto como un espacio vacío, abandonado o inhóspito, la exposición busca revelar las historias, pueblos, recorridos y memorias que han dado forma a ese territorio. La muestra se aproxima al Norte Grande y al mundo andino desde una perspectiva que pone en cuestión representaciones ampliamente extendidas en el imaginario nacional y plantea una mirada atenta a las migraciones, los desplazamientos y las relaciones entre territorio y comunidad.
Geoglifos, migraciones y territorio
En este contexto, los geoglifos ocupan un lugar fundamental dentro del proyecto. Para la artista, constituyen una inspiración visual y conceptual, además de una herramienta para contar historias vinculadas a las migraciones y los desplazamientos en el desierto. Entre las referencias de la exposición se encuentran los cerros Unita, Pintados y Dragón, presentes en distintas obras de la muestra. Estos cerros evocan además los recorridos entre el altiplano y la costa, asociados a las antiguas caravanas.
La exposición está compuesta por siete obras: tres cerros textiles bordados, tres esculturas suspendidas de gran formato y un mural. Los cerros textiles fueron construidos sobre bases de madera, plumavit y esponja, recubiertas con textiles sublimados e intervenidas mediante bordados, hilos, piedras y otros elementos incorporados manualmente. Las esculturas suspendidas integran acrílico, MDF, estructuras de hierro, textiles y adornos textiles, mientras que el mural está realizado con pintura azul y plateada.
Los recursos materiales y visuales de la exposición apelan a una experiencia sensorial donde la iluminación, los textiles y el lenguaje jeroglífico adquieren especial relevancia. Montoya trabaja con materiales que invitan a la observación, al tacto y al reposo, integrando referentes del arte precolombino, la artesanía y las tradiciones visuales andinas con tecnologías y materiales contemporáneos como acrílicos, sublimaciones textiles y esponjas. La propuesta establece además un diálogo permanente entre lo diurno y lo nocturno, entre lo terrestre y lo celeste.
Junto a los cerros textiles aparecen los tutelares, esculturas suspendidas que habitan el espacio expositivo como presencias antropomorfas, zoomorfas y cósmicas. Estas figuras retoman características asociadas a los cerros y funcionan como entidades que reciben, acompañan, cuidan y observan. En diálogo con las dunas textiles, amplían la dimensión simbólica de la muestra y contribuyen a construir una experiencia donde territorio, paisaje y memoria adquieren una presencia física.
La exposición también aborda la relación entre migración, extracción y territorio. Según explica la artista, buena parte de los relatos históricos sobre el desierto han sido construidos desde la industria y han tendido a representar el territorio como un espacio vacío. Frente a ello, la muestra pone atención en rutas, desplazamientos y formas de conocimiento vinculadas a los pueblos del desierto, así como en los procesos migratorios que han acompañado históricamente los movimientos entre cordillera, ciudad y costa. A través de cerros textiles, esculturas suspendidas y recursos lumínicos, Radiación Ocre: tránsitos con el Sol propone una aproximación al Norte Grande y al mundo andino desde perspectivas que habitualmente quedan fuera de los relatos oficiales.

Crédito: Cedida
Sobre la artista
Natalia Montoya (Iquique, 1994) es una artista visual aymara cuya práctica abarca escultura textil, instalación y performance. Es Magíster en Artes Visuales por la Pontificia Universidad Católica de Chile. Su trabajo se desarrolla a partir de preguntas sobre tradición, herencia y memoria, explorando cómo estas persisten y se transforman a través de los objetos cotidianos, festivos y comunitarios. En los últimos años ha orientado su investigación hacia la ornamentación festiva andina como una forma viva de producción estética.
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