Publicidad

España 1-0 Argentina: los ibéricos se bordan su segunda estrella en un brillante partido

Publicidad

Un fútbol estructurado y unido, frustrado durante la mayoría del partido debido a la defensa responsiva de los argentinos, finalmente logró su desquite gracias a Fernán Torres y un centro de Williams. Es la segunda vez que la albiceleste pierde una final en el Metlife Stadium.


El Mostrador Fuente Preferida

España se proclamó campeona del Mundial 2026 al vencer 1-0 a Argentina en la final disputada en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, conquistando así la segunda estrella de su historia, dieciséis años después del título en Sudáfrica 2010.

El conjunto dirigido por Luis de la Fuente impuso un dominio abrumador desde el pitazo inicial. A los 4 minutos, Lamine Yamal probó con un remate que se desvió en un defensor y obligó a Emiliano Martínez a una notable intervención. España monopolizó la posesión y generó ocasiones constantes: Mikel Oyarzábal exigió al arquero a los 38’ y Marc Cucurella, a los 43’, estrelló un disparo cruzado que pasó muy cerca del palo. Argentina, ordenada en defensa, se fue al descanso sin haber inquietado a Unai Simón.

En el complemento la tónica no varió. La Roja mantuvo el control y elevó a la figura del ‘Dibu’ Martínez, quien realizó al menos cuatro intervenciones clave para mantener el empate. El escenario se complicó para la Albiceleste con la expulsión de Enzo Fernández por doble amonestación: la primera por reclamos airados y la segunda por una entrada fuerte, que dejó al equipo de Lionel Scaloni con diez hombres.

El tiempo reglamentario terminó sin goles y la final se fue a la prórroga. Antes del alargue, un tanto de Nico Williams fue anulado. Sin embargo, a los 106 minutos, Ferran Torres recibió un pivoteo de Williams dentro del área y sacó un zurdazo elevado que venció la resistencia del arquero argentino para el 1-0. Más tarde, otro gol de Torres fue invalidado por fuera de juego. España supo gestionar la ventaja y selló un triunfo que reflejó lo ocurrido sobre el césped.

La selección española llegó al partido decisivo después de empatar en el debut ante Cabo Verde y sumar seis victorias consecutivas frente a Arabia Saudita (4-0), Uruguay (1-0), Austria (3-0), Portugal (1-0), Bélgica (2-1) y Francia (2-0), con solo un gol en contra en todo el torneo. Argentina, por su parte, había alcanzado la final con un pleno de siete triunfos sobre Argelia (3-0), Austria (2-0), Jordania (3-1), Cabo Verde (3-2), Egipto (3-2), Suiza (3-1) e Inglaterra (2-1), pero no pudo sumar su cuarto título mundial.

Dato curioso: es la segunda vez que los argentinos caen en una final en el Metlife Stadium. ¿La primera? Con Chile en la final de la Copa América Centenario 2016. Caprichos del fútbol.

La segunda estrella, como la primera, para un baile inolvidable

La selección española vivió este domingo un día para la historia. El broche de oro para un baile inolvidable que comenzó en la absoluta en diciembre de 2022, en categorías inferiores en 2013 y que cierra el círculo en Nueva Jersey con un viaje que arrancó en Las Rozas el 30 de mayo, continuó en Chattanooga, Atlanta, Guadalajara, Los Ángeles y Dallas con un solo objetivo, cumplido: bordar en el pecho la segunda estrella de campeones del mundo.

La generación comandada desde el banquillo por Luis de la Fuente puso el broche final a una historia de éxitos. Desde la sub-19 en 2015, cuando arrancaron las victorias europeas e internacionales, la sub-21, la olímpica… hasta la absoluta con la Liga de Naciones 2023, Eurocopa 2024 y Mundial 2026. Un sueño de pasar a la historia del fútbol español como campeones del mundo que arrancó un 30 de mayo en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas y que se trasladó a Chattanooga (Tennessee) el 5 de junio. Primer día en Estados Unidos y 42 por delante para lograr la meta final, la última pieza del puzle que siempre estuvo en la mente de la expedición.

Desde el primer día, la palabra “favorita” no achantó a España. Todos lo asumieron como parte del proceso al ser los vigentes campeones de Europa y cuando se les cuestionaba a los futbolistas en ruedas de prensa y entrevistas reforzaban esa idea.

Un baile que empezó el 15 de junio con un tropiezo. Un empate a cero ante Cabo Verde que no alteró la buena dinámica del grupo. Al día siguiente, en la Baylor School de Chattanooga, Lamine Yamal apareció serio, apagado. No fue por el partido. Sí por haberse quedado hasta tarde jugando a la videoconsola.

Llegó la goleada ante Arabia Saudí (4-0) para calmar las aguas y la victoria frente a Uruguay (0-1) que certificó el primer puesto del Grupo H, el mismo del que partió España para ser campeona del mundo en 2010. La nueva eliminatoria de dieciseisavos dio pie a un partido ante Austria (3-0) que sirvió para ver la mejor versión de Rodri, el capitán, de la que nunca se bajó.

Llegaron los octavos y los duelos de alto nivel que dan valor a la segunda estrella. Portugal (0-1), Bélgica (2-1) y, sobre todo, Francia (0-2); el gran partido de España en el Mundial y el más completo de esta generación en unas semifinales ante un rival que llegaba con el cartel de apisonadora ofensiva. España dominó a Francia de principio a fin y la limitó por completo para clasificarse a una final en la que esperaba la vigente campeona. La última canción para un baile que se convirtió en inolvidable.

España impuso su plan. Balón y contener al rival, pero le costó imponerse, como en eliminatorias previas desde octavos, a excepción de Francia.

Poco a poco fue madurando el encuentro mientras los nervios crecían… en las piernas y la cabeza de los argentinos, que se emplearon con mayor dureza mientras resistían en campo rival. Tanta dureza que Enzo Fernández acabó expulsado en el tiempo añadido de la segunda parte.

Cucurella pedía cabeza y calma. El jugador con más energía de la selección española sabía que el partido pasaba por mantener el plan, y tuvieron que hacerlo durante más tiempo de lo esperado.

Tanto que el partido llegó a la prórroga. Y solo Ferran Torres evitó los penaltis. Un final de película para el ‘7’ de España, tras un Mundial que arrancó con críticas por sus fallos. Luis de la Fuente siguió creyendo en él y este fue el héroe de la selección española para ser campeona del mundo por segunda vez en su historia.

De nuevo, con un gol en la prórroga, como Andrés Iniesta en Sudáfrica 2010, la costumbre de sufrir para una generación que consiguió que sus nombres permanezcan siempre en la memoria del fútbol español.

Publicidad