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Bolivia viajó a Estados Unidos gracias a un préstamo de su capitán

Bolivia viajó a Estados Unidos gracias a un préstamo de su capitán

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El difícil momento deportivo y económico por el que atraviesa la selección altiplánica quedó todavía más en evidencia en las últimas horas, con el reconocimiento del titular de dicha federación que confirmó que Ronald Raldes, uno de los futbolistas más emblemáticos del equipo, desembolsó dinero de su bolsillo para que la delegación pudiera viajar a Houston, para cumplir con el amistoso pactado para hoy con Argentina. Esta es la historia del “Partido que nadie quiere jugar”.


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En Bolivia y Argentina llaman sin tapujos al encuentro amistoso de esta noche como el “Partido que nadie quiere jugar”. Es que cada día se suman nuevos antecedentes que confirman que no fue la mejor idea organizar dicho juego.

En las últimas horas se supo que la selección altiplánica sólo pudo viajar a Estados Unidos gracias al préstamo de Ronald Raldes, jugador de dilatada trayectoria que actualmente milita en Oriente Petrolero. El capitán boliviano prestó una cifra cercana a los 21 mil dólares, que fueron fundamentales para financiar el vuelo a Houston, sede del partido ante Argentina.

La información fue confirmada por Marco Ortega, titular interino de la Federación Boliviana de Fútbol: «Él fue quien más nos ayudó para salvar el momento y que se pueda viajar».

Ortega asumió la cabeza del fútbol boliviano en reemplazo de Carlos Chávez, que actualmente está en la cárcel mientras se investiga su presunta participación en casos de corrupción.

Según consigna la prensa boliviana, el dinero ya se le devolvió al ex defensor de Rosario Central y Colón de Santa Fe, ya que se habilitaron las nuevas firmas en los bancos que permitieron disponer de nuevos créditos.

El desafío será el primero para el nuevo entrenador de Bolivia, que asumió en reemplazo del español Miguel Ángel Portugal. El hispano sólo alcanzó a entregar la lista de jugadores para el partido con Argentina, que se suponía sería su debut al frente de los bolivianos. Sin embargo, con la crisis dirigencial, a los nuevos directivos no les importó el bochorno y a los siete días lo removieron del cargo sin que alcanzara a dirigir un solo juego. Y anteriormente ocurrió algo similar con Néstor Clausen, otro director técnico argentino designado para encabezar a los bolivianos en el mentado “partido que nadie quiere jugar”.

Para Baldivieso, que como futbolista tuvo un paso por Cobreloa, el encuentro de esta noche no se debió organizar: «No debíamos jugar contra la Argentina, lo ideal era no jugar este partido. Ahora, no queda otra que cumplir con un compromiso pactado hace tiempo».

Los directivos bolivianos, por su parte, en su momento reclamaron el pago por adelantado del compromiso: «Si trece selecciones no quisieron jugar este partido, por algo debe ser. Queremos que nos paguen por adelantado, de lo contrario no se jugará». La exigencia se explica por el temor de que los dineros no llegarían a las arcas altiplánicas, por la investigación del FBI que pesa sobre la empresa Torneos, que organizó este amistoso.

Argentina, en tanto, tuvo muchos inconvenientes para conformar la lista de jugadores, porque Gerardo Martino sufrió varias bajas por lesión, lo que se sumó a todas las polémicas que generó la no suspensión de la fecha 23 del certamen trasandino.

La esperanza de los hinchas que se darán cita en el Compass Stadium de Housten, y de los millones de espectadores que seguirán el Bolivia Argentina por televisión, es que el fútbol prime por sobre todo los problemas que se generaron en torno al “partido que nadie quiere jugar”.

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