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El ¿debate?: Menos de lo mismo

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Un joven amigo, más avispado que yo, sintetizó su apreciación de la presencia en TV de las dos precandidatas de la Concertación en una frase: «es menos de lo mismo». Es una buena síntesis y la comparto.



En un montaje estereotipado la norma fue la evasión de los pocos temas de fondo planteados por algunos de los periodistas. Resultó así un debate superficial, donde la ausencia de propuestas y compromisos serios fue la tónica.



Un ejemplo. Después de leer la resolución de la Conferencia EpÄ›scopal podemos decir con propiedad que un problema que «clama al cielo» es la distribución de ingresos en nuestro país. La necesidad impostergable de una reforma tributaria para al menos empezar a paliar el abismo creciente entre riqueza y pobreza fue simplemente rehuido. Ambas candidatas afirmaron que sus proyectos incorporan avances sustanciales en la atención de salud, educación, vivienda. Una acentuó la atención de los infantes de 0 a 4 años. La otra levantó la consigna de la tercera pieza.



Bien. Pero ¿qué recursos sostendrían las inversiones para alcanzar esas recatadas promesas? Lúgubres y nerviosos silencios. La única propuesta de una de ellas fue: «hay que reducir los impuestos a la clase media». No dijo siquiera a todos los trabajadores que con la llamada clase media son efectivamente los que, en nuestro país, pagan más impuestos. Y con esa propuestas ¿qué impuestos se suben si ha de ser real el aumento sustancial del llamado gasto social que ambas comprometen? De nuevo evasivas y silencios compartidos.



Los representantes del gran capital interno y extranjero deben haber visto con fruición el programa: ninguna habló de royalty, ninguna de un impuesto a las utilidades acorde al país desarrollado que se supone es nuestro destino, ni una palabra sobre una mucho mayor participación de los salarios y sueldos en la distribución del ingreso. El eslogan de Ricardo Lagos «crecer con equidad» no puede ser repetido por ellas dado que ambas, hasta hace apenas unos meses, formaron parte del Gobierno que fue incapaz de hacer realidad ese compromiso. Y les está vedada la menor autocrítica por las falencias de su gestión y la incapacidad de llevar adelante políticas que aborden los reales problemas nacionales.



Fue, en verdad, una discusión decepcionante. ¿ Sorpresivamente decepcionante? Mirando la situación con realismo, no. A fin de cuentas, no hizo más que confirmar la degradación de la política que imponen los administradores del sistema imperante. Si a la pobreza de la comparecencia de Michele Bachelet y Soledad Alvear, se agrega el comportamiento del otro bloque del sistema, la derecha, el cuadro se completa.



Lavín y su gente, tratando de ganar a río revuelto, usando en su beneficio la frustración de millones, dicen que ellos «ganaron». Pero ¿es que la derecha puede expresar una sola respuesta distinta a los temas que evadieron las dos precandidatas? ¿En qué? ¿En redistribución del ingreso y reforma tributaria? ¿Respecto del presupuesto militar y el 10% del cobre de Codelco (y solo de Codelco) a las FF.AA.? ¿En modificación del sistema previsional? ¿ En protección del medio ambiente ante la voracidad de las grandes empresas extranjeras y nacionales? ¿En corrupción?. Los hechos hablan por si mismos.



La derecha pone de relieve el rol de los periodistas. La señora Cristina Bitar los ensalzó: «incisivos», dijo. Creo que hubo periodistas que trataron efectivamente de hacer cursar un verdadero debate sobre temas de país. Pero también hubo quienes cumplieron encargos para rebajar todavía más la discusión. Las referencias a las relaciones personales de las candidatas son una muestra de la mediocridad extrema de la politiquería inducida. En el mismo lodazal se mueve la Concertación: la «denuncia» del uso de torpedos de una a la otra candidata es la guinda de la torta.



La Concertación crea las condiciones para que el pinochetismo sienta que puede aspirar a retomar los centros de poder estatal. Estuvo cerca de ocurrir hace 5 años. El empleo del recurso del miedo al retroceso, sintetizado en el argumento del voto útil, funcionó entonces. Pero fueron incapaces de sacar la lección. Todo pone en evidencia que es tiempo de un cambio de fondo. Si no se consolida y crece la alternativa de izquierda y progresista en proceso de construcción, los problemas seguirán agravándose y los tristes debates seguirán.



Jorge Insunza Becker es miembro de la Comisión Política del Partido Comunista.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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