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La bomba de racimo que Walker lanzó a sus socios del PS

por 3 julio, 2012

El presidente de la DC se lanzó, además en un ardid discursivo, definiendo de manera arbitraria “el Estado de bienestar” que tiene un claro perfil en política, para descartarlo y reemplazarlo por lo que llama “una sociedad de bienestar”, concepto difuso que exacerba cuando dice que “ni el socialismo chileno se ha sentido cómodo con el concepto de Estado de bienestar”. Habría que preguntarle al senador Camilo Escalona y sus huestes partidarias, incluido el actual Presidente del PS si se sienten interpretados por Ignacio Walker.
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“La crisis europea refleja la superioridad de una economía social de mercado respecto del llamado Estado de bienestar,” sostuvo el senador y presidente de la Democracia Cristiana, Ignacio Walker en El Mercurio. “En la actual crisis europea —dijo— han quedado en evidencia las falencias de una cierta concepción del Estado de bienestar que termina siendo una economía del subsidio que privilegia derechos por sobre deberes y que antepone el rol del Estado... al de las personas y de las familias”. Y poniendo contra la pared a sus aliados socialistas, remató que para ellos “el bienestar es obra, principalmente, de la acción del Estado, mientras que otros creemos que el bienestar es obra, fundamentalmente, del esfuerzo de las personas, las familias y las empresas”.

Este inesperado acento en la postura programática de la DC deja en incómoda posición al partido Socialista, en medio de debates sobre el salario mínimo y una reforma tributaria, y de fuertes tensiones internas de la Concertación acerca de su viabilidad futura.

Es probable que las alusiones a Europa contengan un elogio implícito a la posición de Alemania, la cual ha soportado mejor la crisis que otros países, lo que no deja de ser un tanto forzado debido a la continuidad de los aportes hechos por la socialdemocracia previamente,  y porque la crisis de otros países como Italia y España tienen como grandes responsables a partidos afines a la DC y firmes partidarios de la llamada economía social de mercado.

El Presidente de la DC se lanzó, además en un ardid discursivo, definiendo de manera arbitraria “el Estado de bienestar” que tiene un claro perfil en política, para descartarlo y reemplazarlo por lo que llama “una sociedad de bienestar”, concepto difuso que exacerba cuando dice que “ni el socialismo chileno se ha sentido cómodo con el concepto de Estado de bienestar”. Habría que preguntarle al senador Camilo Escalona y sus huestes partidarias, incluido el actual Presidente del PS si se sienten interpretados por Ignacio Walker.

Pero su crítica a la concepción del Estado de bienestar que termina siendo una "economía del subsidio", privilegiando derechos por sobre deberes y anteponiendo el rol del Estado al de las personas, las familias y las empresas, es una aseveración muy fuerte, que retrotrae al lenguaje conservador de los tiempos de la guerra fría. Baste revisar la caricatura del Estado comunista totalitario que le quitaría los niños a las familias asumiendo todas las responsabilidades.

El senador Walker, para quien “el bienestar es obra, principalmente, del esfuerzo de las personas, las familias y las empresas, agrega que los “partidarios de una economía social de mercado, creemos que más bienestar significa más trabajo y más esfuerzo… Lo anterior, dentro del rol subsidiario y solidario del Estado, diferencia insalvable con el socialismo, en el primer sentido, y con el neoliberalismo, en el segundo”.

Estas aseveraciones podrían llevar a diferencias insalvables con el Partido Socialista y terminar desmoronando la Concertación, si este reacciona desde sus postulados programáticos y no sólo con cuentas electorales. Ello porque hasta ahora, incluido el Partido Democratacristiano, ella postulaba la necesidad de una participación activa del Estado en la educación, la salud, la creación de una AFP estatal, la preservación de los recursos naturales y en general, en la organización de los bienes públicos e incluso estratégicos, como en el caso de Codelco que fue inicialmente nacionalizado por la DC.

El Presidente de la DC se lanzó, además en un ardid discursivo, definiendo de manera arbitraria “el Estado de bienestar” que tiene un claro perfil en política, para descartarlo y reemplazarlo por lo que llama “una sociedad de bienestar”, concepto difuso que exacerba cuando dice que “ni el socialismo chileno se ha sentido cómodo con el concepto de Estado de bienestar”. Habría que preguntarle al senador Camilo Escalona y sus huestes partidarias, incluido el actual Presidente del PS si se sienten interpretados por Ignacio Walker.

Finalmente el senador Walker llama a una reflexión conjunta a sus socios, pero después de dejar claro dos cosas que, probablemente, ni en la propia DC tenga grandes consensos o coincidencias: descartar un rol más activo del Estado para asegurar el bienestar de la población; y, descartar las transferencias solidarias calificándolas de economía del subsidio.

Llama la atención su postura poco matizada, pues no concuerda mucho no ya con su bloque político, sino con sus propios ejemplos, pues la mayor parte de los países del norte de Europa gozan de buena salud económica en el marco de un sólido aporte del Estado al bienestar de la población; y en medio de la crisis Europea es el Estado el que pone las fianzas para la política de rescate.

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