Economía a escala humana
El neoliberalismo es una forma de convivencia y conveniencia humana, anclada en el seno de la cultura liberal, y que rige las transacciones tanto en la escases como en la abundancia. No creo que una crisis como la que atraviesa hoy el mundo cambie dichas prácticas, porque en definitiva la economía moderna es por antonomasia neo liberal.
Cuando a fines de los años 80 en Europa, se creyó que con el fin de la era Reagan y el tatcherismo se ponía fin a la oscura época del neoliberalismo, surgiendo algunos entusiastas exegetas de una nueva era con un Estado bienestar pujante, cuyas bases teóricas se encontraban en el keynesianismo. Lo cierto es que ahora, visto a la distancia, la crisis actual del Estado de bienestar se vincula con un problema grave de adaptación del neoliberalismo, su mutación, a lo largo de 20 años, en el capitalismo especulativo.
Lo que quizás no se vio en su momento es que la economía más que una doctrina de redistribución de la riqueza, es una práctica social, aquella del mercado financiero, de los capitales golondrina y, para volver a la macroeconomía, de una praxis política de administración del libre mercado.
El neoliberalismo es una forma de convivencia y conveniencia humana, anclada en el seno de la cultura liberal, y que rige las transacciones tanto en la escases como en la abundancia. No creo que una crisis como la que atraviesa hoy el mundo cambie dichas prácticas, porque en definitiva la economía moderna es por antonomasia neoliberal.
Como práctica, estas son sin duda difíciles de erradicar de plano, aunque impere otra doctrina económica, o aunque se le cambie el nombre al sistema. De tal modo, el neoliberalismo consiente una burocracia y un modus operandi que tiende a anular cualquier tipo de práctica económica diferente.
En efecto, el neoliberalismo es una forma de convivencia y conveniencia humana, anclada en el seno de la cultura liberal, y que rige las transacciones tanto en la escases como en la abundancia. No creo que una crisis como la que atraviesa hoy el mundo cambie dichas prácticas, porque en definitiva la economía moderna es por antonomasia neoliberal. El único modo de entender los flujos monetarios es a través de la especulación y el mercado. Se buscarán soluciones, pero ellas serán dentro de estas prácticas, simplemente porque ellas son caso de sentido común.
La única entrada posible que veo para salir de esta crisis es una reestructuración completa del mercado laboral. Es lo más cercano y realista que se puede pensar sin caer en el marxismo. Si el mercado laboral fuera menos flexible y la sindicalización una obligación para el asalariado, sin duda esto tendería a frenar el uso, abuso y desuso de la mano de obra no calificada (e incluso calificada) para así resignificar el “valor” del trabajo. Lo demás son solo buenas intenciones.
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