Proyecto de ley para un INE más autónomo y más grande.
Señor Director:
El gobierno acaba de enviar un proyecto de ley que transforma el actual INE en una institución más autónoma y más grande. ¿Debe el INE ser autónomo? Si bien la idea es que el líder lleve las riendas, hay ciertos organismos que por su perfil técnico y por su enorme poder deben ser regidos por entidades que representen a toda la sociedad y con la mayor transparencia posible. Esa es una gran razón para la autonomía: el papel futuro del INE el proyecto de ley parece sugerir. Este propone una institución más influyente y central en la generación y manejo de todas las estadísticas públicas. Entonces una pregunta subyacente es ¿debe crecer el INE? En mi opinión, no tiene alternativa. Es vertiginoso lo que ha pasado en los últimos 10 años, y hablo desde la experiencia con estadísticas de toda naturaleza que he necesitado en mi trabajo. Hay un crecimiento en todas direcciones. Encuestas mandatadas por los órganos del Estado, investigadores accediendo y cruzando datos entre distintos servicios públicos, desarrollos en políticas públicas que necesitan de datos complejos, un cúmulo enorme y creciente de estadísticas desarrolladas por organismos públicos, cambios en las definiciones de las variables, etc. Y aún, yo le agregaría al proyecto la misión de rescatar las estadísticas oficiales del pasado: ¡son muchas y están en riesgo de perderse para siempre!
Y otra razón a favor de la autonomía es la proyección internacional del INE. Justamente porque el INE se ha ganado una buena reputación histórica, está en un buen pie para maximizar los beneficios de la autonomía, en cuanto a maximizar el servicio internacional que presta a nuestra sociedad. Ojo, ello también llama a un INE parcialmente bilingüe.
Y hay otra razón a favor de la autonomía propuesta: la necesidad de modernizar su gestión interna. En efecto, esto último es un anhelo de muchos directores de servicios públicos que, llegando desde el sector privado, han rechazado la rigidez del aparato público, y en buena hora, porque las modernizaciones que ellos logren pueden dejar una huella en las instituciones.
En mi opinión este es un buen proyecto, al que yo humildemente sugeriría mayor claridad en cuanto a la ingeniería y financiamiento. Pero más allá de todo, es grato ver a las instituciones pensando en el futuro.
Rubén Castro, Demógrafo. Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Diego Portales.