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El silencio de los economistas

por 6 febrero, 2013

O sea, el gobierno de Piñera se salió de las normas estrictas del libre mercado, para aplicar un estímulo fuerte a la economía. Tal vez de ahí el enojo del Senador Novoa, que percibe que no se respetaron los principios económicos de la derecha.
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Ante las cifras positivas de crecimiento económico y bajo desempleo del 2012, ningún economista vinculado a los cuatro gobiernos de la Concertación ha dado opinión alguna. ¿Están desconcertados? ¿Prefieren no emitir opinión para no arriesgar su futuro en el próximo gobierno? ¿O realmente no hay explicación alguna?

La explicación más tímida y complaciente es que los gobiernos de la Concertación y sus economistas prepararon el terreno para estas cifras y que de ello se aprovechó la derecha.

Nadie se traga ese argumento. Además ¿cuáles fueron esas medidas preparatorias?

Hay un hecho cierto, y es que el terremoto del 2010 obligó al gobierno de la Alianza a aplicar medidas keynesianas que se salieron totalmente de la prédica neoliberal:

Fuerte inversión en infraestructura, caminos, puentes,  puertos y viviendas sociales destruidas.

Aumento del impuesto a la renta de las empresas para financiar ese gasto.

O sea, el gobierno Piñera se salió de las normas estrictas del libre mercado, para aplicar un estímulo fuerte a la economía. Tal vez de ahí el enojo del Senador Novoa, que percibe que no se respetaron los principios económicos de la derecha.

O sea, el gobierno Piñera se salió de las normas estrictas del libre mercado, para aplicar un estímulo fuerte a la economía. Tal vez de ahí el enojo del Senador Novoa, que percibe que no se respetaron los principios económicos de la derecha.

No podemos olvidar que el gobierno Bachelet, también, sin terremoto, repartió bonos e impulsó el gasto de consumo de la gente de menos recursos. Pero no se logró ni acelerar el crecimiento, ni disminuir la cesantía.

Analicemos lo que podemos llamar la sintonía fina: serían las acciones en la microeconomía las que están dando resultados. O sea:

-Facilidad para constituir pequeñas empresas.

-Mejores fuentes de crédito para financiar lo que se llama “innovaciones”.

-Mejorar las leyes de quiebra para no penalizar a quienes se arriesgan con empresas innovativas.

Y, tal vez, digitalizar los trámites que se exigen en las oficinas públicas para disminuir el tiempo perdido en colas y burocracia. Resumen: Internet.

Muchas de esas medidas se estaban implementando en el gobierno de Bachelet y es dudoso que su impacto pueda producirse en tan corto plazo de este gobierno. Además, ¿cuál es el efecto productivo de las nuevas pequeñas empresas? Hace falta un estudio que analice y clasifique a qué se dedican las nuevas empresas.

Las recientes cifras indican que el consumo ha crecido más rápidamente que el PIB (6 %). En cambio la producción industrial, sólo lo ha hecho en un 2 %.

Tendríamos que llegar a la conclusión que la creación de empresas pequeñas está afectando rápidamente el empleo, disminuyendo la cesantía, pero no incrementan la producción  en general. Más bien generan consumo que en gran parte se orienta a las importaciones.

Y aquí llegamos al otro factor económico.

El gran flujo de inversiones extranjeras en el sector minero que alcanzaron el año pasado a casi 22 mil millones de dólares.

No se conoce en detalle cómo esas inversiones actúan sobre el PIB. ¿Se depositan en bancos en moneda chilena, o en divisas?  ¿Se ocupan para adquirir maquinaria y equipo en el exterior y se hacen las transferencias apenas aprobadas las nuevas inversiones? ¿Contratan personal técnico de inmediato? ¿Se colocan pedidos a través de los representantes de las grandes marcas internacionales, lo que significa una utilidad para los importadores nacionales y su personal? Lo que refuerza el consumo en el mercado doméstico.

¿O todos los factores anteriores, han actuado simultáneamente para producir un resultado virtuoso?

Hay un desafío teórico para nuestros economistas y académicos. También para los principales candidatos a dirigir el Ministerio de Hacienda en el próximo gobierno ¡Porque lo que efectivamente ha quedado demostrado, es que aumentar el impuesto a la renta a las empresas no atenta contra el crecimiento! Y esa fue la gran tesis de la candidatura de Eduardo Frei, en la pasada elección.

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