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La ilusión de Enrique Correa

por 22 marzo, 2013

La ilusión de Enrique Correa
Ante la incapacidad de la clase política de haber sido competentes en liderar estas discusiones, han sido las organizaciones y movimientos sociales las que han tenido que reemplazar al poder político, para llevar adelante en la agenda pública temas de vanguardia en educación, medioambiente, equidad, etc., temas que ahora la clase política no tiene más opción que adoptar a regañadientes. ¿Donde está entonces la ilusión?
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La impresión de que los movimientos sociales han reemplazado a la política, es una ilusión”, con esta frase, Enrique Correa, dueño de la consultora Imaginacción, irrumpió en el reputado evento empresarial de Icare.

La frase en sí misma está repleta de contenido, principalmente en dos dimensiones. Una dimensión comercial y otra política. Vamos por la primera.

Quienes asistieron al evento de Icare, son justamente el mercado objetivo a los cuales Correa les vende sus servicios de lobby y comunicación estratégica. Servicio que necesariamente está asociado a la creación de una percepción en torno a la capacidad de influencia en el sistema político que tienen quienes trabajan en esta consultora. Si el poder no está en el sistema político y la institucionalidad, si no que en las calles, la consultora Imaginacción se queda sin clientes, por lo que desde la dimensión comercial no existe otra posibilidad para Enrique Correa, que tratar de transmitir que son sus telefonazos a los políticos los que pueden moverlo todo.

A Marzo del 2013, varios de sus grandes clientes tienen proyectos multimillonarios en diversas áreas sensibles para la economía, empantanados y completamente detenidos, debido a la acción creciente de esos movimientos sociales, y que las conversaciones con la “institucionalidad”, y los políticos, que hasta hace algunos años lo destrababan todo, hoy escasamente son capaces de liderar soluciones que permitan evitar la conflictividad social, y el daño a la imagen de sus propios clientes.

Lo que no dice eso sí durante su intervención, es que a Marzo del 2013, varios de sus grandes clientes tienen proyectos multimillonarios en diversas áreas sensibles para la economía, empantanados y completamente detenidos, debido a la acción creciente de esos movimientos sociales, y que las conversaciones con la “institucionalidad”, y los políticos, que hasta hace algunos años lo destrababan todo, hoy escasamente son capaces de liderar soluciones que permitan evitar la conflictividad social, y el daño a la imagen de sus propios clientes.

Pero además de la dimensión comercial, donde hay que respetar el olfato vendedor de quien pronuncia la cuña, también existe una dimensión política, mucho más profunda, que no sale a la luz cuando se “ningunea” a las organizaciones de la sociedad civil.

En el primer debate televisado que ocurra este año entre los candidatos presidenciales, los periodistas buscarán sus preguntas no en las declaraciones de líderes políticos, si no que en los dichos, marchas, petitorios y demandas que la ciudadanía ha ido instalando durante los últimos años. Hoy la agenda de las políticas públicas que marcarán los programas presidenciales, no nacen del liderazgo de senadores o diputados, nace de las demandas ciudadanas y el contenido que han levantado organizaciones ambientales, de derechos humanos, de género, pueblos originarios, etc.

La gran ilusión de Correa es pensar que son los políticos los que hoy lideran la generación del contenido que alimenta a las políticas que están por venir. Imagine por un momento que el modelo económico y social donde vivimos, es un cuadrado. La discusión que los ciudadanos ven de sus representantes, sobre las políticas que hay que crear para la próximos años, se encuentran justo en el medio de este cuadrado.

Las organizaciones y movimientos sociales, por su parte, se han atrevido a tratar de poner sobre la mesa, políticas y discusiones de vanguardia, que intentan mover las paredes de este cuadrado, llevando la discusión del modelo de sociedad que queremos más allá de los límites que hoy la institucionalidad impone.

Los próximos programas presidenciales estarán condicionados a los intentos de la sociedad civil de mover los límites. Ante la incapacidad de la clase política de haber sido competentes en liderar estas discusiones, han sido las organizaciones y movimientos sociales las que han tenido que reemplazar al poder político, para llevar adelante en la agenda pública temas de vanguardia en educación, medioambiente, equidad, etc., temas que ahora la clase política no tiene más opción que adoptar a regañadientes. ¿Donde está entonces la ilusión?

Intentar imponer que el diálogo social se abre sólo durante los procesos electorales, y se cierra luego de concluidos estos, es una gran ilusión. La democracia representativa ha dado paso a la exigencia de una democracia participativa, donde el diálogo social es esencial. Pronto veremos qué dicen los candidatos.

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