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La manoseada clase media y la fiesta de los bonos

por 3 abril, 2013

La manoseada clase media y la fiesta de los bonos
Para el año 2000, según la Casen, esta sería alrededor del 45,6 % del total de los hogares, para el 2011 es del 45,9 %. Es decir, los últimos 10 años ésta se ha estancado. Según esta misma medida, la última década los hogares que se encuentran bajo el 50 % de la mediana de los ingresos monetarios, han aumentado en un 42 %.
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Marzo ha comenzando con fiesta. El gobierno inicia el año electoral con un ofertón ineludible: la entrega de un bono marzo de $40 mil, que va en aumento en $7.500 según el número de hijos menores de 18 años que tenga, lo cual, según estimaciones del gobierno beneficiará a 1,7 millones de familias con Ficha de Protección Social (FPS). A su vez, este bono se ampliará a 293 mil familias más de “clase media vulnerable”, que sus ingresos mensuales totales no superen los 1,3 millones de pesos, que cuenten con la FPS y que tengan Asignación Familiar.

Es decir, una voluminosa cantidad de dinero a circular como si Farkas estuviera en plena Teletón haciendo caridad. Así lo entendieron algunos políticos, como el Senador Carlos Larraín de RN que declaró “no me gustan lo que parecen los donativos estatales, yo creo que es mucho mejor que la gente conserve lo que genera y haga lo que buenamente quiera con sus ingresos”.

Contrariamente, el ministro del Interior, Andrés Chadwick de la UDI, plantea que “el país puede compartir y entregar recursos adicionales a aquellos que más lo necesitan” y cuestionando si “¿es populista querer compartir con la gente que más lo necesita?”. Como parte del paquete de ofertas se sumó, el martes 19 de marzo, el envió al Congreso del proyecto de ley con el reajuste de salario mínimo de un 4 % real en relación al 2012, con lo cual quedaría en 205 mil pesos.

La clase media parecer ser más un síntoma que una realidad en expansión. El síntoma de un crecimiento y modelo socioeconómico pro-rico que no trae ni igualdad ni cohesión y que se vale del consumo de la mayoría para festejar la acumulación de unos pocos. El bono Marzo es así el mejor placebo para este doloroso síntoma.

El argumento central de los ofertones por parte del gobierno, es el alto crecimiento económico, el aumento sostenido del empleo, la disminución de la pobreza y de la desigualdad. Todo esto logrado gracias a la gestión del gobierno, tal como  planteó el mismo Presidente Piñera en la cadena nacional del 10 de marzo. Según el mismo argumento, el objetivo central de esta medida es dar una señal a la clase media, sector en el cual se encontraría el descontento de las movilizaciones estudiantiles y el voto que logró que Piñera ganara las elecciones presidenciales en 2009.

Pero ¿qué es esta clase media tan poderosa que engendra el mal y es la motivación de los sentimientos más filántropos como el del ministro Chadwick?

En términos gruesos, para los economistas, son los estratos de hogares que se encuentra alrededor de la mediana de la distribución del ingreso, es decir, no son pobres y tampoco ricos. Para la sociología es el motor principal de la modernización de las sociedades, así como el principal actor garante de que el país tenga un crecimiento sustentable e igualitario.

Es decir, una sociedad con una clase media grande y poderosa sería una sociedad más democrática y cohesionada. Sin embargo, los efectos dinamizadores que supuestamente “tendría” esta clase media se encuentran matizados por el núcleo mismo del modelo de desarrollo chileno.

El Banco Central, en su Informe de Cuentas Nacionales del último trimestre, señala el efecto contradictorio del consumo de esta clase media. Donde por un lado “la demanda interna creció 7,1 % liderada por el consumo, cuyo crecimiento fue impulsado principalmente por el gasto de los hogares” y de hecho para el cuarto trimestre del 2012, el gasto de los hogares creció en un 7,3 % anual, cuando el primer trimestre lo había hecho en un 5,1 %. Y por otro lado, la misma entidad en su Informe de Estabilidad Financiera plantea que existen riesgos en el caso de que la crisis internacional afecte a Chile. Esto principalmente por el no pago de deudas en el caso del crédito hipotecario.

Esto incluso ha motivado molestias contradictorias entre el empresariado. El gerente general de Socovesa plantea que si se pretende intervenir el sector inmobiliario por medio de una restricción de su demanda esto “va a terminar afectando a la clase media”. El Presidente de la Asociación  de Exportadores de Frutas (ASOEX), Ronald Bown, planteaba que “el desarrollo no-armónico del país, muy ‘efectista’ como resultado global de corto plazo, ha implicado, en contraposición, una alta dependencia del sector minero y un crecimiento basado principalmente  en el consumo y endeudamiento. Ello se ha reflejado también en el déficit en cuenta corriente, lo que confirma que nuestra economía está gastando más de lo que produce, cuya consecuencia sería un ajuste con elevados costos sociales

Este crecimiento no armónico también se da en las supuestas clases medias dinamizadoras. Para la OCDE, los estratos medios de ingresos serían aquellos hogares en los cuales sus ingresos monetarios totales se encuentran entre el 50 % y el 150 % de la mediana de distribución de ingresos. Tomando esta referencia, para el año 2000, según la Casen, esta sería alrededor del 45,6 % del total de los hogares, para el 2011 es del 45,9 %. Es decir, los últimos 10 años ésta se ha estancado. Según esta misma medida, la última década los hogares que se encuentran bajo el 50 % de la mediana de los ingresos monetarios, han aumentado en un 42 %.

Para los autores Rolando Franco y Arturo León de la Cepal, a nivel de estratos de ingresos la clase media se encontraría en aquellos hogares en que sus ingresos monetarios totales se encuentran por sobre 4 líneas de la pobreza hasta el percentil 95 (es decir, se excluye el 5 % de los hogares más ricos). Según esta metodología, para el año 2000, los hogares correspondientes a este perfil representaban un 69 % del total de hogares chilenos y el 2011 un 67 %. Mientras, los hogares que tienen un ingreso monetario total menor a 4 líneas de pobreza han crecido en un 38 %.

Ambas metodologías, en relación a los ingresos, relativizan que para la última década exista una relación “virtuosa” entre un supuesto aumento del consumo de los hogares producto de una clase media grande y robusta en abierta expansión. De hecho, al utilizar la metodología de la Cepal (Franco et al.) y actualizar la canasta de consumo tal como lo hizo el ministro Larraín en 2008, los estratos medios para el 2011 se reduciría en un 21 % pasando del 67 % al 53 % del total de los hogares, aumentando el doble los estratos más pobres de un 29 % a un 43 %.

Tanto la metodología OCDE, como los autores de la Cepal, a nivel de ingresos, corroboran que el comportamiento de la última década de los hogares de estratos medios ha disminuido, aumentando los hogares de bajos ingresos, todo esto a pesar del alto crecimiento económico que se vanagloria el gobierno. La clase media parece ser más un síntoma que una realidad en expansión. El síntoma de un crecimiento y modelo socioeconómico pro-rico que no trae ni igualdad ni cohesión y que se vale del consumo de la mayoría para festejar la acumulación de unos pocos. El bono marzo es así el mejor placebo para este doloroso síntoma.

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