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Ergas aterriza en Washington: Kast oficializa embajador en EEUU pese a reparos del propio canciller PAÍS

Ergas aterriza en Washington: Kast oficializa embajador en EEUU pese a reparos del propio canciller

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Hace solo unos días el ministro Pérez Mackenna planteó públicamente dudas sobre eventuales incompatibilidades asociadas a mantener negocios en el mismo país donde se ejerce la representación diplomática. Andrés Ergas, en tanto, mantiene inversiones inmobiliarias en Estados Unidos.


Luego de meses de trascendidos y un murmullo diplomático que nunca terminó de apagarse, este miércoles Cancillería terminó por despejar la incógnita: el Presidente José Antonio Kast designó oficialmente a Andrés Ergas como embajador de Chile en Estados Unidos.

El anuncio también incluyó a Milenko Skoknic para Perú, pero todas las miradas se las llevó Washington. Y no por sorpresa, sino porque el nombramiento venía instalado desde hace semanas como “decisión tomada”… aunque en los hechos nadie parecía del todo convencido.

Ergas —ingeniero comercial de la Universidad Diego Portales, empresario con fuertes redes en el mundo financiero e inmobiliario— llega a la principal plaza diplomática de Chile en un contexto complejo: una relación bilateral tensionada, presión de Washington en materias estratégicas y un tablero donde cada gesto tiene lectura política inmediata.

Pero su llegada no fue lineal. En la interna del propio gobierno, según distintas fuentes, el canciller Francisco Pérez Mackenna nunca terminó de cerrar completamente el respaldo al nombre. En abril ya había evitado confirmarlo, hablando de “rumores” y deslizando que existían posibles incompatibilidades por sus negocios en Estados Unidos. Incluso llegó a admitir que el solo hecho de tener inversiones en ese país podía ser un flanco delicado para una embajada de este calibre.

Pese a esas señales, el diseño político se impuso. Kast mantuvo el respaldo al empresario y terminó cerrando el nombramiento, apostando por su perfil económico y sus redes en el mundo empresarial norteamericano como carta para una política exterior centrada en inversión y comercio.

Ergas no es un desconocido para el círculo cercano del Presidente. En noviembre de 2025, tras la primera vuelta, Kast ya lo había contactado para sumarlo a su equipo. Primero se resistió, según versiones de la OPE, pero luego aceptó la oferta de encabezar la embajada en Washington. Desde entonces, su nombre circulaba como inminente, aunque no exento de resistencia.

Su debut en la capital estadounidense ocurrió incluso antes del nombramiento formal. En febrero participó en reuniones con analistas y empresarios, y fue parte de la delegación de la OPE que expuso ante la Cámara de Comercio de Estados Unidos, junto a asesores del entonces Presidente electo y la futura subsecretaria Paula Estévez.

El problema, sin embargo, nunca fue la agenda. Fue el perfil.

Ergas no proviene de la carrera diplomática. Su trayectoria está marcada por el mundo financiero, inmobiliario y corporativo. Fue presidente y CEO del Banco HNS, entidad que registró una de las peores rentabilidades del sistema en 2004 y terminó siendo vendida tras un complejo proceso. También impulsó proyectos como Nomads of the Seas y emprendimientos inmobiliarios en Chile y Estados Unidos.

En paralelo, mantiene inversiones en el propio mercado norteamericano, el mismo país donde ahora representará a Chile, un punto que ha sido observado como potencial conflicto de interés bajo estándares habituales de diplomacia internacional.

A eso se suma su participación en directorios de empresas ligadas a grandes grupos económicos y su presencia en el Banco de Chile, lo que lo conecta indirectamente con el ecosistema del grupo Luksic. Un entramado que, en la nueva arquitectura de poder del gobierno, también cruza con el rol del canciller Pérez Mackenna, exejecutivo de Quiñenco.

En círculos diplomáticos, el nombramiento no pasó inadvertido. Estados Unidos no es una embajada más: es el principal socio comercial de Chile, un actor clave en inversiones, defensa y política hemisférica. Y hoy, además, con una administración en Washington que ha endurecido su estilo de presión en materia económica, el margen de error es mínimo.

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