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Patronazgo y servilismo

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Por: Pedro Cuevas, gestor cultural


El Mostrador Fuente Preferida

 

Señor Director:

Todo está bien, el sol salió por el oriente y se puso como debe ser en esta época del año, en el sur poniente. Lentamente el sol viene de vuelta, hace poco pasamos el solsticio de verano. Afortunadamente nosotros no tenemos ninguna injerencia en los campos gravitacionales. Somos, como el resto de los seres vivos, vulnerables y mortales. Sin embargo, de todas las especies vivas, somos la única especie delirante, apasionada y despiadada. Aquí es donde la naturaleza se extravía y se reinventa. Aquí es  donde aparece el hombre, entre la admiración y la locura. Finalmente lo nuestro siempre desembocará en el exceso. El amo y esclavo vienen desde la antigua Mesopotamia. Entremedio hubo épocas oscuras y luminosas, y así ha sido durante seis mil años.

Nuestra historia, la historia de esta loca geografía, también ha conocido luces y sombras. Entre el patronazgo y el servilismo; hemos tenido poesía, literatura, música y heroísmo. Pero los Patrones han sido los menos evolucionados. Ellos apenas se han contentado con el poder. Nuestros patrones hoy son grandes mercaderes incorruptibles a la poesía. Nuestros Patrones solo entienden de rentabilidad, por eso, porque no tienen arraigo cultural, porque son hijos del dinero, porque el arte no es pasión, es solo decoración. Por eso, nuestros patrones no son respetados.

Ahora tenemos un problema, un gran problema. El Patronazgo perdió el norte y se están acuchillando entre ellos. Por ahí no hay liderazgo posible. Es lamentable que tanto poder en pésimas manos no haga posible la Acrópolis que necesitamos.

Señor director, nuestros patrones se está yendo al infierno. Debemos hacer algo para no ser arrastrados  a los oscuros designios de la codicia.

Pedro Cuevas
Gestor Cultural

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