Libertad de expresión
Sr. Director:
En el contexto del ataque islámico al satírico Charlie Hebdo, el papa Francisco propone como limitación a la libertad de expresión el «no insultar la fe de la gente» ni «reírse de ella». Contradictoriamente, en cada celebración litúrgica ofendería a judíos y musulmanes al proclamar la propia como la única verdadera. Como ejercicio de básica empatía, si alguno de estos atacase al Papa por ofensivo, ¿qué católico estaría dispuesto a aceptar como atenuante el que reclamasen blasfemia?
El problema con recurrir a la susceptibilidad personal para coartar la expresión ajena es que resulta ilimitable, unilateral, arbitraria y exagerada; por tanto, injusta. Consecuentemente, la vida social se restringiría a un mayoritario silencio sumiso ante un fundamentalismo minoritario, so amenaza de muerte. ¿Qué calidad de fe requiere de una libertad de expresión que no se atreva a criticarla? ¿Qué cariz de sociedad pretende quien promueve restringir tan importante herramienta para desafiar al poder y su corrupción?
Luis León Cárdenas Graide
Ingeniero Civil en Computación
Universidad de Chile