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El efecto Piketty

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Por: Luis Esteban Zamora Araya, estudiante de Derecho, Universidad Católica del Norte


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Señor Director:

El Chile postdictadura con el modelo económico impulsado por los Chicago Boys dio resultados macroeconómicos positivos, se avanzó fuertemente dejando posicionado a Chile, hasta hace poco tiempo, como el pionero en crecimiento de la región.

Un ejemplo digno de imitar para algunos y por el cual muchos economistas se quemarían a lo bonzo, como el sector que más se ha beneficiado de él.

La llegada de Piketty a Chile, ha sido mirada con susto por algunos a los cuales la influencia de sus ideas y su posible absorción sería lamentable para su sector e intereses.

Lo cierto es que Thomas Piketty, experto en economía social, quien pasará posiblemente a la historia como uno de los economistas más importantes del siglo XXI, no es Dios ni un vidente. Solo ha corrido la cortina y nos ha mostrado una realidad que no se quería ver.

Sus ideas, su mensaje, de un economista experto en desigualdad, no podrían no tener impacto en un país líder en desigualdad.

El efecto Piketty en nuestro país no es más que la insatisfacción acumulada a lo largo del tiempo por gran parte de la población que NO ha recibido su parte de la torta del auge económico, ni ha podido ejercer plenamente las libertades que el modelo defiende.

Chile creció, avanzó con rapidez en lo económico y al mismo ritmo retrocedió en lo social. El crecimiento económico y la generación de empleos se convirtieron en lo más importante, qué tipo de empleos y con qué salarios, no importa. Cuando se querían hacer reformas laborales, tributarias, la primera consigna era «el posible efecto negativo en la generación de empleos».

No somos Estados Unidos ni lo seremos, el sueño americano ya no llegó, ni llegará si no se realizan cambios.

Ese sueño que refleja la movilidad social, el cómo un miembro de los sectores menos favorecidos, con esfuerzo y trabajo duro puede lograr con facilidad hacer fortuna, ya no se dio en Chile.

Una sociedad clasista, en la que el punto de partida influye en el punto de llegada, salvo uno que otro caso excepcional, que no son más que eso, «una excepción al sistema» y un recordatorio de la naturaleza que nos dice que, sin importar el apellido o posición social que ocupemos, todos somos iguales, y siempre podrá haber alguien mas brillante, aun cuando no haya recibido una formación de elite.

La democracia de libertades se acabó, libertades que solo favorecen a algunos y que no permiten derecho a pataleo. Es mejor que el empresariado se acostumbre a la palabra «derechos», la ciudadanía está tomando conciencia de ellos y está cada vez más demandante.

La guerra de las libertades de algunos versus los derechos de todos ya comenzó y no es culpa de Piketty.

Luis Esteban Zamora Araya.
Estudiante de Derecho
Universidad Católica del Norte

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