Justicia menos punitiva y más terapeútica
Señor Director:
A propósito del segundo veredicto en la causa de Martín Larraín, el cual fue absolutorio, llama la atención el comportamiento de la opinión pública respecto a los casos de alta connotación mediática. Cabe destacar que, si bien la primera sentencia fue condenatoria, el fallo tampoco dejó satisfecha a la sociedad, toda vez que fue beneficiado con pena remitida. De inmediato, en redes sociales y como es habitual en cualquier caso que no determina condena efectiva, el poder judicial se convirtió en blanco de críticas.
El afán de la opinión pública de validar nuestro sistema judicial en virtud de cuántas personas son sancionadas con presidio efectivo es verdaderamente preocupante. Es cierto que nuestro sistema de justicia es imperfecto. Pero este diagnóstico no puede sustentarse en si se permiten más o menos sanciones severas. Lo anterior sólo está provocando consecuencias negativas en nuestro tejido social.
Urge promover una justicia menos punitiva y más terapéutica. Y es que para cumplir con el fin de rehabilitar a quienes son infractores de ley, corresponde entonces buscar resultados que promuevan el bienestar tanto de víctimas como de infractores, todo esto con el fin de acabar con la estigmatización, la exclusión y el daño psicológico que afecta a cualquier persona que se enfrenta a un juicio oral.
Sebastián Eduardo Soto Guerrero
Estudiante de Filosofía y Trabajo Social
Pontificia Universidad Católica de Chile