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Desastres: una perspectiva psicotraumática

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Por: Rodrigo Gillibrand,pisquiatra, jefe de la unidad de Psicotrauma del Hospital del Trabajador


 

Señor Director:

Los organismos vivientes se han enfrentado a dificultades que ponen en jaque los mecanismos destinados a conseguir el objetivo básico que es la sobrevivencia. La naturaleza es, por un lado, la benefactora, y por el otro, nos expone a situaciones complejas que ameritan un despliegue profundo de estrategias individuales y colectivas para enfrentarnos al dolor, a la pérdida y a la cruda realidad de la vulnerabilidad que nos da nuestra condición de humanos.

En la psiquis de la colectividad tenemos presente de forma transgeneracionalla posibilidad franca de vernos enfrentados a un desastre natural. Durante los últimos años han sido quizás particularmente abundantes y la cobertura mediática que se da a estos desafortunados eventos hacontribuido a aumentar el rango de afectación de la población.

Ahora es el norte del país el que se vio afectado con inusitada violencia por un aluvión. Muchas personas están profundamente afectadas en su estado emocional ante una situación que aún está en movimiento, que genera incertidumbre y otras manifestaciones psicológicas.La ansiedad, el miedo, la angustia, el estrés, el trauma, varios de estos conceptos se entremezclan y se usan en estos momentos.

Elaborar estos recuerdos toma tiempo y ocasionalmente se desarrollan patologías psiquiátricas como el estrés postraumático (pasado un mes desde el suceso), que se caracteriza principalmente por la reexperimentación del evento ocurrido.

Diversos síntomas de ansiedad son esperables en estos primeros días y presentan manifestaciones psicológicas-como intranquilidad e insomnio-y físicas, sensaciones de ahogo, taquicardia ysomatización.Es importante mencionar que gran parte de estos síntomas son absolutamente esperables ante una situación extrema como la que está ocurriendo actualmente y nosignifican la presencia de patología psiquiátrica.

El desastre involucra una crisis que es vivenciada de manera colectiva, que es inesperada,tiene carácter de urgencia y conlleva peligro, pero a la vez, constituye una oportunidad. Porque incluso durante las situaciones extremas los individuos logran funcionar en comunidad como seres sociales para asegurar la sobrevivencia, incrementándose el funcionamiento grupal y la organización.

Es importante mencionarque los damnificados son individuos activos en su recuperación y futura reconstrucción. El damnificado tiene la tarea de organizarse, de expresar sus necesidades y la preocupación de mantener su dignidad humana. La crisis, en este caso, también puede suponer una oportunidad de crecimiento y despliegue de resiliencia. El damnificado no lo será por siempre, y la crisis, pese a lo difícil del momento y las semanas que vienen, por definición, tendrá un fin.

La condición de damnificado no implica ser una víctima, lo que da una mayor sensación de control y la posibilidad de ser un ente activo, que si bien estáen una situación de crisis, no impide la propia movilización hacia un estado de mayor bienestar dentro de lo que su situación le permita. El pedir apoyo no implica incapacidad para enfrentar las dificultades.

Rodrigo Gillibrand,pisquiatra
Jefe de la unidad de Psicotrauma del Hospital del Trabajador

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