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La UC y los proyectos ideológicos

por 6 abril, 2015

El sesgo del profesor Fuentes al presentar su tesis –la recuerdo: “La PUC, en tanto institución, invirtió recursos y patrocinó dos proyectos ideológicos que marcaron al país. En determinadas coyunturas históricas dicha universidad cobijó, se hizo parte y promovió determinadas ideas que afectaron profundamente el orden social”– queda en evidencia al omitir toda referencia a otro notable proyecto de influencia y acción ideológica, en este caso efectivamente liderado por una determinada rectoría en nuestra universidad. Y para conocer esa iniciativa de la PUC sí que está toda la documentación disponible.
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Para escribir Historia, para divulgarla –aunque sea en una columna– hay que trabajar con las fuentes y hay que despojarse de los prejuicios (que no es lo mismo que de los conocimientos, porque estos permiten compulsar las fuentes). El sesgo se presenta cuando se incurre en una u otra falta (o las dos). Y una de las señales más claras del sesgo es la omisión de información paralela relevante.

La tesis de Claudio Fuentes es que “en la historia de la PUC, dos proyectos institucionales han marcado el devenir del país.” Ellos serían el “convenio entre esta universidad y la escuela de Economía de la Universidad de Chicago”, de 1956, y “el segundo fue liderado por Jaime Guzmán y consideró la imposición de una nueva Constitución también bajo dictadura,” suponemos que entre 1973 y 1980. Fuentes estima que ambos fueron posibles: porque “desde la rectoría se (han) intencionado ciertos proyectos institucionales en ciertos momentos de la historia.”

No conozco de cerca el convenio con Chicago, pero el profesor Fuentes sí parece dominar todas las aristas de su intencionalidad, porque afirma que “más de una veintena de los egresados de dicho programa (los Chicago boys) ocuparon puestos claves en lo que sería la mayor transformación del modelo de relaciones sociales y económicas de Chile”. O sea, en 1956 la rectoría de la PUC habría ideado un plan para transformar la sociedad chilena ¡17años después! ¿Cómo fundamentar una afirmación tan audaz? ¿En qué documentos de rectoría o de la facultad? A los convenios con Lovaina o con Heidelberg de otras facultades, ¿habría que encontrarles una intencionalidad paralela? (quizás sea una señal cierta de la carencia de rigor del profesor Fuentes el que incluya a Hernán Büchi entre los PUC-Chicago, cuando es de sobra conocido que es U. de Chile-Columbia).

El sesgo del profesor Fuentes al presentar su tesis –la recuerdo: “La PUC, en tanto institución, invirtió recursos y patrocinó dos proyectos ideológicos que marcaron al país. En determinadas coyunturas históricas dicha universidad cobijó, se hizo parte y promovió determinadas ideas que afectaron profundamente el orden social”– queda en evidencia al omitir toda referencia a otro notable proyecto de influencia y acción ideológica, en este caso efectivamente liderado por una determinada rectoría en nuestra universidad. Y para conocer esa iniciativa de la PUC sí que está toda la documentación disponible.

Por cierto, sí conozco desde adentro el segundo supuesto “proyecto institucional”, el referido por Fuentes a Derecho de la PUC. Me incorporé como alumno en marzo de 1971 y a la planta de ayudantes y profesores el 1 de julio de 1975, por lo que estoy pronto a cumplir 40 años de contrato. Nunca he visto ni por parte de las rectorías Swett y Vial Correa, ni en ninguno de los decanatos de esa época –Del Valle, Gaete, Gorziglia– texto alguno que aglutinase “a profesores y estudiantes partidarios del régimen militar en la Facultad de derecho de la PUC y que le dio un importante sustento doctrinario al establecimiento de estas nuevas reglas de juego.” En ninguna de las cientos de reuniones en las que me tocó participar en esos años, tanto en rectoría como en Derecho, jamás oí que se le hubiera asignado a nuestra Facultad seguir el liderazgo de Jaime Guzmán para imponer una Constitución, como nos supone Fuentes.

Cosa distinta, obviamente, es la adhesión que algunos de nosotros manifestamos a diversas iniciativas jurídicas del Gobierno militar, bajo nuestra responsabilidad personal y sin eximirnos de nuestras credenciales, como se hace siempre en la vida pública si se quiere ser serio. Por eso el profesor Fuentes firma su columna con su cargo universitario. Y no hay problema.

El sesgo del profesor Fuentes al presentar su tesis –la recuerdo: “La PUC, en tanto institución, invirtió recursos y patrocinó dos proyectos ideológicos que marcaron al país. En determinadas coyunturas históricas dicha universidad cobijó, se hizo parte y promovió determinadas ideas que afectaron profundamente el orden social”– queda en evidencia al omitir toda referencia a otro notable proyecto de influencia y acción ideológica, en este caso efectivamente liderado por una determinada rectoría en nuestra universidad. Y para conocer esa iniciativa de la PUC sí que está toda la documentación disponible.

Se trata de la rectoría de Fernando Castillo Velasco. ¿Quiere el profesor Fuentes información sobre ese proyecto? Lea con detención: “Los tiempos que hacen el presente. Historia de un rectorado”, del propio arquitecto. Ahí se encontrará en vivo y en directo, reconocido por el autor, lo que Fuentes sin fundamento les supone a otros.

El 24 de septiembre de 1970, recién electo Salvador Allende, publica Castillo Velasco en El Mercurio: “Es mi deber como rector de la Universidad Católica expresar, en esta hora que vive Chile, mi propio pensamiento y el de quienes me acompañan en mi gestión, sobre la actual circunstancia política y proponer los criterios básicos para nuestra acción futura”. Su pensamiento y el de su equipo. Ese sí que es un plan rectorial.

¿Y cuál es la síntesis de ese pensamiento y esa acción? El rector lo expresa: “Somos una universidad inserta en Chile y en las luchas de su pueblo: tenemos un compromiso ético e histórico con la liberación de la sociedad chilena que guía nuestro trabajo y lo orienta en el servicio de la Comunidad Nacional. Postulamos, junto a las mayorías del país, la necesidad de trabajar por la sustitución del actual sistema económico, político y social y es en ese sentido que se dirigen nuestras acciones.” (págs. 37 y 40).

Como se ve, en su análisis sobre proyectos ideológicos en la Universidad Católica, Claudio Fuentes ha omitido la información paralela más relevante. ¿Será seria una tesis que así procede?

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