El Contralor
Señor Director:
En su última cuenta pública el Contralor General, Ramiro Mendoza, sentenció: «No podemos cerrar los ojos, la corrupción ha llegado» y, como era de esperar, los actores políticos que se sintieron aludidos discreparon de sus afirmaciones y relativizaron dicha afirmación. Sin embargo, la conclusión del Contralor no es más que la constatación de lo que el país vive en materia de corrupción política y del desprestigio de las instituciones, así como también de la experiencia como autoridad máxima del ente fiscalizador en estos 8 años en el cargo.
Por otra parte, hay que decir, con mucha fuerza, que la única institución que no ha debido enfrentar hechos de corrupción, es precisamente la Contraloría General de la República, y ese valor hay que cuidarlo y preservarlo, muy especialmente ante el nombramiento de un nuevo Contralor.
Por lo mismo, es de esperar que Gobierno y Parlamento estén a la altura y designen a una persona que siga velando por la probidad y rectitud en los actos de la administración del Estado y que mantenga a esa noble institución como garante de la moral pública.
Es posible que diversos sectores puedan haber disentido de algunas declaraciones del Contralor en estos años, sin embargo, eso no es lo importante, sino que el ente fiscalizador haya tenido la autonomía e independencia de los gobiernos para cumplir su rol, y allí, la personalidad y carácter de la autoridad es clave para liderar esa institución y es preferible un ente fiscalizador como el que deja don Ramiro Mendoza, a una Contraloría subordinada y sometida a la autoridad política de turno.
Sin otro particular, se despide atentamente,
Manuel Millones Chirino
Consejero regional
Presidente
Comisión Legislativa