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Del cogobierno universitario

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Por: Felipe Mancilla Mejias, Vocero Socialcristianos Por Chile


Señor Director:

Los requisitos que se anunciaron, en materia de educación superior, durante el conclave de la Nueva Mayoría el pasado Lunes 3 de Agosto, no han pasado inadvertido.

De todos los requerimientos que se establecieron, al menos uno de ellos, pareciera ser el más fundamental de todos, como lo es la triestamentalidad o cogobierno, como forma de organización de las instituciones académicas.

Dicho requisito, obligaría a todo complejo académico, a cambiar su forma de organización administrativa para poder optar a la gratuidad universitaria. Las justificaciones que se han esgrimido para poder optar ha dicho “beneficio”, apuntarían –falsamente- a creer, que “una institución es más democrática, en la medida en que los diferentes estamentos, tengan incidencia directa en la forma y fondo de la toma de decisiones del proyecto académico”.

Tal como señalara Don Jorge Millas –ex director del departamento de Filosofía y Letras de la Universidad de Chile-, la universidad independiente de su organización administrativa, es y no puede dejar de ser esencialmente democrática, ello debido a su propia misión de educar y enseñar. En ese sentido, el mismo autor señalaba, que una universidad será antidemocrática, cuando ésta se constituya por deliberada selección económica o ideológica de sus estudiantes y maestros, o bien, ésta replique un sistema social de clases y privilegios.

De esta manera, quienes promueven dicho requisito, confunden el concepto democracia –comprendiéndola como un fin en si mismo- con el de participación. Pues nada impide, promover y resguardar la participación tanto estudiantil, de profesores y funcionarios al interior de una comunidad universitaria, ya sea mediante centros de alumnos, federaciones de estudiantes, sindicatos, entre otros, pero a la vez, respetar la organización administrativa junto con el proyecto educativo de dicha institución académica.

Si existe alguna institución, que contempla en sus estatutos el cogobierno como forma de organización, nada impide que lo puedan implementar y practicar. Lo que no parece viable, es que ésta medida se le imponga a aquellas instituciones que no consideran la triestamentalidad como manera de representación.

Por ello, el requerimiento del cogobierno como moneda de cambio para optar a la gratuidad universitaria, no es más que una intromisión directa a la autonomía de la institución. Vulnerando de la manera más antidemocrática, la misión e ideario al cual una institución – que se manifiesta en su organización interna- desea desarrollar para el país.

Felipe Mancilla Mejias
Vocero Socialcristianos Por Chile

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