Reemplazo en huelga
Señor Director:
Cuando se discute algo tan importante como el reemplazo en huelga, personajes tan profundos como George Orwell con ideas tan inesperadas como “Ahora hemos llegado a un punto en la que la re-expresión de lo obvio es el primer deber de los hombres inteligentes”, nos ayudan a evitar que verdades, quizás por obvias o quizás por incomodas permanezcan ignoradas:
La huelga, es el derecho, universalmente reconocido, de un grupo de trabajadores a paralizar sus funciones para demandar mejores condiciones laborales. La prohibición de reemplazo por otro lado, no es un derecho sino un logro político del movimiento sindical, que vulnera la libertad fundamental que tienen dos partes de pactar un acuerdo de trabajo. No hay argumento legítimo alguno para equipar el derecho a huelga con la prohibición de reemplazo.
Poder elegir la mejor alternativa entra varias oportunidades laborales es la mejor protección y el vehículo más eficaz para mejorar el bienestar de los trabajadores. Lo anterior ocurre cuando la demanda crece por sobre la oferta de mano de obra.
El crecimiento económico se traduce en mejores condiciones laborales cuando el mercado es competitivo, es decir nuevos actores pueden entrar libremente a competir en la actividad económica y demandar trabajo. El mayor bienestar se logra con mayor libertad económica y no con limitaciones (por bien intencionadas que sean) como generalmente supone la Izquierda política. La verdadera libertad económica es aquella que facilita y permite la competencia y por tanto combate la formación de oligopolios a través de colusiones o integraciones verticales como ha ocurrido en Chile con el apoyo de la derecha política. La concentración de la actividad económica en muy pocos agentes que impiden o dificultan la entrada de nuevos actores, es el principal argumento de quienes impulsan regulaciones anacrónicas al mercado laboral.
Vicente Escuer