Publicidad

Aclaración a los dichos de Edison Ortiz

Publicidad


Señor Director:

Algunas precisiones acerca del artículo de Edison Ortiz en El Mostrador, “El 11: la responsabilidad de los Estados chileno y norteamericano”, aparecido el 11 de septiembre de 2015.

Como integrante de la Dirección Clandestina del Partido Socialista de Chile desde enero del año 1976, cuyo secretario general en el exilio era Carlos Altamirano y con posterioridad del sector socialista que encabezaba a partir de 1979 Clodomiro Almeyda, me veo en la obligación de aclarar lo que Edison Ortiz califica como “teoría conspirativa” para afirmar que “la organización (del PS) había sido capturada por la DINA-CNI hasta su médula”.

Edison Ortiz sustenta esta grave afirmación basado en dos hechos: la detención, delación y colaboración de Jaime López y la asistencia (“posiblemente metafórica”, señala Ortiz) de Manuel Contreras a una comida en el exilio donde había participado el propio Carlos Altamirano (basado en las informaciones de un tal Agustín Muñoz).
Al respecto es necesario precisar lo siguiente:

1.- Efectivamente, según todos los antecedentes investigados en su momento, el núcleo direccional al cual pertenecí con fecha aproximada de enero de 1976 estableció que Jaime López, integrante de la dirección Clandestina, estaba colaborando con la detención masiva de la dirección política que reemplazó a la que dirigía Exequiel Ponce, Carlos Lorca Tobar y Ricardo Lagos Salinas (todos detenidos desaparecidos). Lo hicimos basado en las informaciones provenientes desde el campo de prisioneros y tortura Tres Álamos, donde el sujeto en cuestión fue visto por numerosos detenidos paseándose sin problemas por los patios de ese recinto. La información trasmitida a través de familiares en sus visitas a ese centro de detención fue corroborada a la semana siguiente cuando Jaime López trató de contactar con el nuevo núcleo direccional (el cual comencé a integrar los primeros días de enero junto a Ricardo Solari, Raúl Díaz y Ricardo García), señalando a través de un correo (Clara Rubilar) que había logrado escapar de la represión y se encontraba en libertad. Todas las operaciones montadas por la DINA para tratar de detener al nuevo núcleo direccional fracasaron y finalmente, basado en los numerosos antecedentes que se fueron agregando de colaboración de López, la dirección exterior que encabezaba Carlos Altamirano lo expulsó mediante un comunicado hecho público a mediados de 1976. Esa dirección clandestina funcionó unida hasta el año 1985, cuando el sector socialista Almeydista se fracturó producto de las contradicciones insalvables acerca de la negociación que se comenzaba a articular para un proceso democrático bajo el auspicio de la Iglesia, EE.UU. y la socialdemocracia europea. De más está decir que ninguno de esos hechos históricos avalan la “teoría conspirativa” de que el núcleo dirección había sido capturado por la DINA-CNI «hasta la médula”.

2.- La salida de Carlos Altamirano ocurrida en 1979 fue producto de las pugnas con la dirección interior y no consecuencia, según Edison Ortiz, de “la crítica destemplada proveniente desde el interior”. Estas pugnas estaban ubicadas, según antecedentes parciales en esa fecha, por la actitud de Altamirano de obstaculizar el financiamiento y el desarrollo del Partido en la clandestinidad. La dirección clandestina desconocía los antecedentes más de fondo que manifestaban ya un giro estratégico en las posturas de Altamirano que con posterioridad gestaron el fenómeno de la “renovación socialista” y la alianza estratégica con la Democracia Cristiana. Esta opinión fue refrendada años después por el propio Carlos Altamirano en entrevista concedida a la periodista Patricia Politzer, donde reconoce que él fue el impulsor del quiebre por razones políticas. Por tanto, el papel de víctima que Edison le atribuye a la salida de Altamirano de la dirección no es tal y su segundo argumento para la “tesis” de la captura de la dirección “hasta la médula” por la DINA-CNI se derrumba estrepitosamente.

Eduardo Gutiérrez González

Publicidad