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El teatro y la formación

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Por: María Gabriela Huidobro


Señor director: 

La aprobación por parte de la Cámara de Diputados de la resolución para incluir el teatro como una asignatura de la enseñanza escolar plantea una interesante oportunidad y un desafío ineludible. El objetivo de la iniciativa es promover la formación integral de los estudiantes, ampliando la educación más allá de las disciplinas cognoscitivas.

La oportunidad es evidente: permite ampliar la mirada sobre el sentido y los fines de la educación, que no sólo debería consistir en una enseñanza orientada a la acumulación reproductiva de contenidos, sino en la formación intelectual, emocional, afectiva y ética de personas para la sociedad.

El teatro puede ofrecer una gran oportunidad, no porque permitiría enseñar actuación a los estudiantes, sino porque puede constituir una instancia para formar a los alumnos en habilidades comunicativas, trabajo en equipo, empatía, dominio de las emociones y creatividad. ¿Cuál es el desafío? Lograr que el propósito de esta posible asignatura redunde efectivamente en sus objetivos de aprendizaje, contenidos, evaluaciones y actividades asociadas.

Actualmente, las asignaturas de Arte y Música deberían propender a la misma meta. Sin embargo, no cuentan con el mismo espacio, tiempo y consideración -ni por parte de los colegios, ni de la sociedad- que poseen en cambio los cursos más académicos. Y así, muchos acaban por lograr aprendizajes sin impacto, sentido ni vinculación con las demás áreas formativas.

En el afán por lograr una educación desde un enfoque integral, las áreas artísticas deben fortalecerse desde esta lógica. Se trata de un desafío que no sólo compete a los colegios, sino que nos plantea la necesidad, como sociedad, de entender la educación desde una mirada renovada.

María Gabriela Huidobro
Decana Facultad de Educación
Universidad Andrés Bello

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