jueves, 25 de abril de 2019 Actualizado a las 14:45

Opinión

Autor Imagen

Generar una mayoría es tarea del candidato

por 28 noviembre, 2017

  • Compartir
  • Twittear
  • Compartir
  • Imprimir
  • Enviar por mail
  • Rectificar

Una de las constataciones más interesantes del debate de las diversas fuerzas del Frente Amplio de cara a la segunda vuelta, ha sido la posibilidad de recobrar el impulso transformador vivido durante el período de 2011 a 2015. Tras interpretar el mensaje de las urnas, puede concluirse que existen condiciones para revivir aquella etapa en la que irrumpió el movimiento social e instaló en la agenda política la idea de reformas estructurales.

Una mirada retrospectiva nos indica que la agenda transformadora de esos años sucumbió a una reacción conservadora que, junto a la crisis de credibilidad en las instituciones, inhibió al gobierno de Michelle Bachelet de seguir adelante con su empuje inicial. Sin embargo, aquel retroceso nunca revirtió los anhelos ciudadanos de cambio, aunque las encuestas, los medios de comunicación y otros poderes fácticos intentaron transferir a la opinión pública su esfuerzo por defender el orden político y económico.

Algunos de nosotros nos inclinamos por la idea de plantear condiciones mínimas que le den a Guillier la oportunidad de convocar a una auténtica mayoría, dejando claro que el candidato debe hacerse cargo del rechazo sembrado por los suyos durante 27 años de postergaciones.

El resultado que obtuvo Beatriz Sánchez y la elección de 21 parlamentarios del Frente Amplio son la demostración palmaria de la vigencia que tienen las demandas y propuestas de nuestro programa, tales como el fin a las AFP, un seguro único de salud o la asamblea constituyente. En otras palabras, se derrumbó el mito de la derechización cultural del país y nunca hubo tal giro al statu quo en la sociedad chilena.

Otra leyenda desmentida por las urnas es la majadera idea de que aspirar a un Estado activo en la redistribución del poder -tanto económico como político- sería el deseo maximalista de un grupo de jóvenes inexpertos, utópicos y ultraizquierdistas. La ciudadanía sabe que nuestra plataforma no es una invención onírica, sino el resultado de una conversación con la sociedad civil, que mira el camino recorrido por los países más democráticos, gobernables y desarrollados.

La decisión sobre la segunda vuelta presidencial entre Sebastián Piñera y Alejandro Guillier plantea al Frente Amplio un desafío complejo. Por un lado, nos asiste la convicción de que si gana la derecha se produciría un retroceso en derechos sociales, con consecuencias devastadoras para la vida de las chilenas y los chilenos. Por otra, la alternativa del oficialismo no sería opción para nosotros si no se despeja la profunda desconfianza que genera una coalición coautora de la desigualdad y la crisis de credibilidad en la democracia.

Algunos de nosotros nos inclinamos por la idea de plantear condiciones mínimas que le den a Guillier la oportunidad de convocar a una auténtica mayoría, dejando claro que el candidato debe hacerse cargo del rechazo sembrado por los suyos durante 27 años de postergaciones.

Cualquiera sea la decisión que adopte el Frente Amplio el 29 de noviembre, los electores no son endosables. Generar una mayoría es tarea del candidato y su coalición. Por nuestra parte, lo importante será asumir la responsabilidad política que nos confirió el electorado, impulsando los cambios desde el Congreso y los movimientos sociales.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

Más información sobre El Mostrador

Videos

Noticias

Blogs y Opinión

Columnas
Cartas al Director
Cartas al Director

Noticias del día

TV